El problema es de mucho interés nacional porque en la actividad y transacciones de Cisa están involucradas decenas de miles de productores y trabajadores cafetaleros con sus familias.
El problema es de mucho interés nacional porque en la actividad y transacciones de Cisa están involucradas decenas de miles de productores y trabajadores cafetaleros con sus familias.
En la Iglesia católica de Nicaragua solo ha habido un obispo coadjutor; fue monseñor Alejandro González y Robleto, y por eso sucedió en el alto cargo episcopal al recordado monseñor José Antonio Lezcano, el primer arzobispo de Managua que murió en 1938.
LA PRENSA no los olvida ni renuncia a la demanda de que haya en Nicaragua elecciones libres, limpias, justas y competitivas, sin las cuales no puede haber libertad política ni democracia.
El respeto pleno e incondicional a la libertad religiosa se debe restablecer en Nicaragua, es apremiante poner fin a la persecución contra la Iglesia católica y las denominaciones evangélicas que también son víctimas del acoso estatal.
Bernardo Arévalo de León, quien emergió como líder político precisamente en la lucha contra la corrupción, ha proclamado como su principal compromiso extirpar ese maléfico cáncer político y socioeconómico de Guatemala.
El anhelo del hermano Benito de “paz, armonía y fraternidad” es algo por recuperar. Y con su intercesión en el lugar privilegiado donde sin duda se encuentra, tenemos la esperanza en que se volverá a hacer realidad…
Algunos analistas de extrema derecha han dicho que el gobierno de Bernardo Arévalo en Guatemala será uno más del llamado socialismo del siglo 21. Pero la verdad es que él ha condenado explícitamente a los regímenes de Venezuela y Nicaragua, llamándolos “sistemas dictatoriales”.
El estudio es para alertar sobre la imperiosa necesidad de defender la democracia, allí donde existe, y para promoverla donde no la hay, pues a pesar de sus reconocidos defectos y limitaciones sigue siendo el mejor de todos los sistemas políticos conocidos y posibles.
La unión del poder espiritual de la oración con la fuerza política y moral de la diplomacia, podría ciertamente producir grandes logros en beneficio de toda la sociedad nicaragüense, la que hoy está dolorosamente contrapuesta y polarizada en dos grandes bandos que parecen pero no deberían ser absolutamente irreconciliables.
La Corte Internacional tiene la histórica responsabilidad no solo de decidir sobre la acusación sudafricana contra Israel, sino también, y ante todo, de demostrar al mundo que es un tribunal de justicia en el cual la humanidad puede confiar ahora y seguir confiando en el futuro.