En memoria del hermano Benito

LA PRENSA ha informado que el hermano Benito Agustín Díaz, de la Congregación de los Hermanos de Lasalle, murió este martes 16 de enero de 2024 a los 99 años de edad.

El hermano Benito nació en España, llegó a Nicaragua en mayo de 1944 y se nacionalizó nicaragüense a principios de los años ochenta del siglo pasado.

Como sacerdote consagró su vida al servicio de  Dios y como Hermano Lasalle a la educación de la niñez y la juventud, una de las mejores maneras de demostrar el amor al prójimo. Era discípulo del santo francés Juan Bautista de La Salle, quien vivió en el siglo 17, renunció a la riqueza material y la vida mundana, y fundó las primeras escuelas gratuitas para niños pobres.

Juan Bautista de La Salle creó una comunidad laical que llamó Hermanos de las Escuelas Cristianas, y la nueva orden de vida consagrada Religiosos Hermanos. La orden fue aprobada en 1725  por el papa Benedicto XIII, La Salle fue canonizado en 1900 por el papa León XIII y en 1950 el papa Pío XII lo proclamó “Patrono especial de todos los educadores cristianos”.

En Nicaragua el hermano Benito se hizo un auténtico leonés. “Me cautivó León —dijo— porque es acogedora, aquí todos nos conocemos, todo está al alcance de la mano, al menos así era antes, cuando las puertas no se cerraban y la gente salía afuera con su mecedora, hay fraternidad, aunque las circunstancias han cambiado”.

Pero el hermano Benito también vivió y educó en Managua, y aquí, lo mismo que en León se relacionó tanto con personajes prominentes como con personas humildes. Cabe mencionar que entre las numerosas personalidades a las que impartió clases, estuvieron el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el doctor Ramiro Sacasa y don Jaime Morales Carazo.

El hermano Benito también se distinguió por sus dotes literarias. Escribía de vez en cuando artículos para las páginas de Opinión de LA PRENSA y fue autor de libros como El Instituto Pedagógico de Varones La Salle en la historia de Nicaragua; Camino de un centenario, La Salle en León, tres épocas, tres nombres; y la obra  biográfica La vida del Hno. Angel Font.

El 13 de junio de 2013, con motivo del centenario del Instituto Pedagógico de Managua y del Colegio La Salle de León la Asamblea Nacional otorgó la Medalla de Honor a los Hermanos Cristianos. Y en su discurso de agradecimiento el hermano Benito expresó con modestia cristiana: “No es Nicaragua quien debe agradecer nuestra presencia en estas tierras, es La Salle quien da las gracias a Nicaragua porque con nuestras escuelas nos ha permitido ser constructores del país… Gracias Nicaragua porque has acogido en tu seno a tantos hermanos, que amándote, dieron su vida y su juventud y en tu tierra encontraron el lugar del descanso eterno”.

En otra ocasión el hermano Benito confesó públicamente: “Soy nicaragüense desde que vine; la nacionalidad la asumí a principios del ochenta; cuando me balearon el 15 de febrero de 1979 en el brazo y el abdomen estando en el Colegio, tomé la decisión de no irme nunca del país y correr la suerte de los nicaragüenses: las erupciones volcánicas, el terremoto del 72, el largo proceso de la guerra, ha sido un camino difícil. La Revolución despertó inquietudes entre los jóvenes, peligros, confusiones, esperanzas. Después del triunfo, me motivó la posibilidad de lograr la paz, era el anhelo común. Es lo que sigo queriendo, que haya siempre paz, armonía y fraternidad”.

El anhelo del hermano Benito se pudo hacer realidad en febrero de 1990, con el triunfo de la democracia liderada por la presidenta Violeta Barrios de Chamorro, a pesar de las penosas condiciones que le fueron impuestas  para gobernar.Pero solo duró dos  gobiernos más, hasta el año 2006.

Ahora el anhelo del hermano Benito de “paz, armonía y fraternidad” es algo por recuperar. Y con su intercesión en el lugar privilegiado donde sin duda se encuentra, tenemos la esperanza en que se volverá a hacer realidad, más plena, robusta y duradera que en los años noventa del siglo pasado.

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