La historia registra como “domingo sangriento” algunas grandes represiones políticas que ocurrieron ese día en diversos países del mundo y provocaron la muerte de muchas personas.
El caso más conocido es el de Rusia, donde el domingo 9 de enero de 1905 una manifestación popular de protesta contra el régimen zarista en la ciudad de Petrogrado (hoy San Petersburgo), encabezada por el sacerdote Gueorgui Apolónovich Gapón, fue masacrada por efectivos del Ejército.
También se conoce como “domingo sangriento” una masacre de católicos de Irlanda del Norte, durante una manifestación en pro de los derechos civiles que se realizaba en la ciudad de Derry, el domingo 30 de enero de 1972.
De la misma manera se le llama a la masacre perpetrada por el Ejército Soviético en la ciudad de Vilnius, en Lituania, el domingo 13 de enero de 1991, asesinando a muchos lituanos sublevados contra la dominación de la Unión Soviética comunista.
El “domingo sangriento” en Nicaragua fue el 22 de enero de 1967, cuando efectivos de la Guardia Nacional dispararon contra una multitud de opositores que se había tomado la avenida central de Managua para exigir un diálogo con el alto mando militar y pedirle que depusiera al somocismo y convocara a elecciones libres.
Sobre aquel trágico acontecimiento político el expresidente Enrique Bolaños Geyer (q.e.p.d.) escribió unos párrafos en su libro de historia nacional La lucha por el poder. El poder o la guerra, escrito y publicado en 2017. “No hubo diálogo, pero sí tiros —consignó el expresidente democrático de Nicaragua—, porque algunos de los manifestantes iban armados y al atardecer se dio un disparo dando muerte a un militar que operaba una tanqueta lanzadora de agua para dispersar manifestantes… Como es de suponer se armó la de San Quintín con derramamiento de sangre”.
Por su parte, Humberto Belli señala en su libro publicado en 2019, Buscando la tierra prometida. Historia de Nicaragua 1492-2019, que aquel 22 de enero de 1967 “algunos de los manifestantes dispararon matando al teniente GN Sixto Pineda. Lo que siguió fue un alud de fusilería que ensangrentó las calles con docenas de muertos y heridos”.
Nunca se supo cuántos muertos hubo en realidad aquel “domingo sangriento” de Nicaragua, del cual en este lunes 22 de enero de 2024 se conmemora su 57º aniversario. Y es necesario mencionar que tantos años después la oposición y la población democrática siguen demandando o esperando que haya elecciones libres y competitivas.
Por cierto que ya hubo elecciones libres en Nicaragua, en 1990, 1996, 2001 y 2006, pero ese ciclo electoral virtuoso se rompió como consecuencia del pacto de Arnoldo Alemán con Daniel Ortega y la posterior división de los liberales que le facilitaron el triunfo a los sandinistas orteguistas en las elecciones de 2006.
Los sandinistas que detentan el poder se han apropiado de la conmemoración del 22 de enero, que no le corresponde porque aquella tragedia política ocurrió en la lucha del pueblo por elecciones libres y el régimen actual las abolió precisamente desde 2011.
Mientras que los opositores democráticos que ahora están en el exilio, precisamente porque demandaron elecciones libres, ya sea por desidia o por falta de responsabilidad con la historia política nacional se olvidaron de aquella multitud de nicaragüenses que el 22 de enero de 1967 ofrendaron su vida masivamente por el derecho de elegir libremente y cambiar gobierno de manera democrática, cívica y pacífica.
LA PRENSA no los olvida ni renuncia a la demanda de que haya en Nicaragua elecciones libres, limpias, justas y competitivas, sin las cuales no puede haber libertad política ni democracia. Y los volvemos a recordar y honrar ahora que se cumple el 57 aniversario del “domingo sangriento” en Nicaragua.