Totalitarismo y despotismo: dos maneras abominables de sometimiento, dos sistemas de poder que eliminan la libertad de la gente y el ejercicio de los derechos individuales, dos sistemas de aplastamiento de la dignidad de las personas humanas…
Totalitarismo y despotismo: dos maneras abominables de sometimiento, dos sistemas de poder que eliminan la libertad de la gente y el ejercicio de los derechos individuales, dos sistemas de aplastamiento de la dignidad de las personas humanas…
En Nicaragua, con la misma fuerza e insistencia con que se demanda la libertad de los presos políticos y de conciencia, también se debe reclamar el restablecimiento legal de su nacionalidad a los apátridas nicaragüenses.
Existe un gran potencial social para cuando se presente la posibilidad de impulsar el cambio democrático por la vía electoral, como dicen casi todos los líderes opositores que debe ser la transformación política del país.
“Ha llegado el momento de reconsiderar drásticamente las políticas occidentales respecto a Rusia y Ucrania. Occidente debería dejar de buscar formas innovadoras de perder su propio dinero y concentrar toda su atención hacia la ayuda militar y económica a Ucrania”.
Al deplorar el fallecimiento de doña Coquito nos limitamos a exaltar su ejemplo y a asegurar que ella era una encarnación de la ternura, ese sentimiento característico de las buenas personas que lo dan todo sin esperar ni recibir nada a cambio.
De cualquier manera no es sensato que por esa incomprensión empeoren las relaciones del exilio de Nicaragua con las autoridades de Costa Rica, que siempre ha sido un país solidario y generoso con los perseguidos políticos nicaragüenses.
Sandino jamás fue partidario de ninguna dictadura o poder autoritario; y mucho menos de un régimen procomunista totalitario, como lo dejó expresamente dicho en sus escritos.
Mientras la democracia retrocede a nivel global, las grandes potencias, China y Rusia, avanzan sin freno desplazando al Occidente democrático e imponiendo su sistema político autoritario y autocrático que pretende alcanzar la hegemonía universal.
Los núcleos esenciales del mandato constitucional de no confiscación son la seguridad jurídica, el derecho a la propiedad privada y al trabajo y la libertad de empresa, que son indispensable para el buen funcionamiento de la economía nacional que asegure el crecimiento económico y el progreso social de la nación.
“El asesinato político de opositores, disidentes, adversarios reales y potenciales ha sido una constante en la historia rusa desde los tiempos del imperio zarista… hasta llegar al poder autocrático de Vladímir Putin en la actualidad”.