El actual régimen sandinista de Nicaragua es fascista, por cuanto se ajusta a la regla fundamental del fascismo dictada por el dictador italiano Benito Mussolini, de “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”.
El actual régimen sandinista de Nicaragua es fascista, por cuanto se ajusta a la regla fundamental del fascismo dictada por el dictador italiano Benito Mussolini, de “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”.
“Los periódicos, al igual que los medios orales, visuales y otras publicaciones escritas, son una materia prima de la historia. Los historiadores disciernen, analizan, y contrastan los periódicos y demás documentos mediante un riguroso procedimiento de selección (…)
La resistencia no violenta de la oposición podría ser determinante para la transición democrática en Venezuela. Pero no por sí sola, sino porque podría motivar a las fuerzas armadas, o una parte de ellas, a voltear sus armas contra la tiranía, de una vez por todas.
Es muy probable que si la gente democrática sale masivamente a las calles y la camarilla del régimen ordena una represión monstruosa como lo ha amenazado, los militares en general, o una parte determinante de ellos, podría volver sus armas en contra del régimen.
La guerra que libra Ucrania contra Rusia es más bien santa, porque es defensiva e incluso de sobrevivencia. Es una lucha del bien contra el mal y como dice el mismo Sorman, “nuestra humanidad nos obliga a elegir de qué lado estamos. La neutralidad sería diabólica”.
Cabe pensar que como el sistema político de China es un modelo para el actual régimen de Nicaragua, la represión que mantiene contra la Iglesia católica se debe a que quiere obligar al Vaticano a negociar un acuerdo más o menos como el que tiene con China comunista.
En la realidad siempre ha habido y hay una izquierda autoritaria y otra democrática, con diversas variantes. Y lo mismo ocurre con la derecha, que tiene tanto expresiones democráticas como formas autoritarias y totalitarias.
Las Olimpiadas nos recuerdan cada cuatro años que no se debe renunciar a la aspiración de paz universal. Como tampoco al derecho de vivir en libertad y con democracia, con justicia y respeto a los derechos humanos.
Los gobernantes izquierdistas autoritarios entienden el diálogo y la negociación como instrumentos para someter a los opositores, y solo ceden el poder cuando son obligados por una fuerza superior a la de ellos.
En los países donde hay intolerancia, odio y persecución a la religión y particularmente a la católica, se hacen todo tipo de acusaciones contra los sacerdotes para desprestigiarlos, socavar la fe de la gente y minar la confianza pública en la Iglesia.