La aniquilación masiva de la sociedad civil

Se entiende por sociedad civil el “ámbito de la vida social organizada que es voluntaria, autogenerada, autosuficiente, independiente del Estado y vinculada a un orden legal o serie de disposiciones compartidas”. Tal es la más conocida definición del concepto sociedad civil hecha por Larry Diamond, de Hoover Institution.

En Nicaragua, hasta hace poco tiempo formaban la sociedad civil las miles de organizaciones no gubernamentales (ONG), con los más diversos propósitos, que ahora como política de Estado de manera metódica e implacable están siendo exterminadas.

La cancelación de las personerías jurídicas de 1,500 ONG perpetrada por el régimen sandinista el recién pasado lunes 19 de agosto, ha sido la mayor operación de exterminio de la sociedad civil nicaragüense desde que esta comenzó en el año 2018. Hasta la semana pasada el régimen había fusilado 3,600 ONG, de manera que con las 1,500 canceladas este lunes suman ya 5,100. Una terrible devastación del derecho de participación social nunca antes visto en ninguna parte del mundo.

La destrucción masiva de las ONG perpetrada por el régimen sandinista no hace distinción de ninguna clase. Lo mismo las liquida si son religiosas o laicas, católicas o evangélicas, humanitarias o deportivas, de servicio social general o de interés particular de determinados grupos o comunidades. Como han destacado los medios de información independientes, ni siquiera las ONG de grupos sandinistas (combatientes históricos, veteranos de guerra, militares y policías retirados, etc.) se han escapado del exterminio.

La explicación de este fenómeno político radica en que el operativo del régimen contra la sociedad civil es parte de un proyecto totalitario global, de acuerdo con el cual nada, absolutamente nada que sea de interés público o de algún sector social, debe existir fuera del control del Estado, o mejor dicho del régimen político autoritario.

En ese sentido se puede decir que el actual régimen sandinista de Nicaragua es fascista, por cuanto se ajusta a la regla fundamental del fascismo dictada por el dictador italiano Benito Mussolini, de “todo dentro del Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado”. Sentencia que fue actualizada por el caudillo comunista cubano Fidel Castro con su fórmula: “Dentro de la Revolución, todo, fuera de la Revolución, nada”.

Eso mismo explica el hecho de que para las ONG que sobrevivan y las nuevas que se pudieran formar, o que el régimen les permita formarse, regirá una ley que fue aprobada este martes 20 de agosto, sobre un “nuevo modelo de operatividad” de dichas organizaciones basado en que deben ser aliadas obligatorias del gobierno, al cual se someterán. O sea que no tendrán autonomía, la cual es consustancial de las verdaderas organizaciones de la sociedad civil desde que fueron creadas por primera vez, en la antigua Roma, “bajo las garantías de las leyes y con objeto de utilidad común”, según la definición jurídica del eminente legislador romano, Cicerón.

De manera que bajo las nuevas reglas fascistas, o fascistoides, del régimen sandinista, en Nicaragua ya no habrá más organizaciones de la sociedad civil o no gubernamentales en su legítimo sentido. Ahora serán asociaciones que funcionarán como “correas de transmisión” del poder político, tal como determinó el doctrinario marxista Vladímir Lenin que debían de ser en un Estado comunista o revolucionario los sindicatos y todas las demás organizaciones sociales.    

Por último, pero no por eso menos importante, hay que decir que con la aniquilación de las ONG como organizaciones autónomas e independientes no solo se viola masivamente el derecho fundamental de la gente a la libertad de asociación. También es una acción inhumana, devastadora para muchos miles de familias de las personas que quedan desempleadas; y para millones de gente muy pobre que era beneficiaria de los programas sociales, humanitarios y caritativos de la sociedad civil.

Editorial
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