¿Qué pretende el régimen con la persecución religiosa?

La abogada defensora de derechos humanos, doctora Martha Patricia Molina, ha presentado este jueves 15 de agosto la quinta entrega de su informe ¿Nicaragua: una Iglesia perseguida? Un estudio que documenta la persecución estatal que sufre la Iglesia católica de Nicaragua desde 2018. Y contra el cristianismo en general, pues como lo informa la doctora Molina, también hay persecución contra evangélicos.

Por coincidencia, el día anterior la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había emitido un comunicado dando a conocer que un  informe sobre Libertad de Religión y Creencia denuncia “que este tipo de acciones forman parte de un contexto sistemático de represalias en contra de la Iglesia católica, debido a su rol de mediación en el Diálogo Nacional de 2018 y a su función de denuncia de las violaciones a los derechos humanos en el país”.

También el mismo día LA PRENSA publicó declaraciones de algunos expertos en el tema de la persecución religiosa, sobre los motivos y propósitos del régimen de Nicaragua para reprimir a la Iglesia católica.

A juicio de algunos, el motivo va más allá del resentimiento con los obispos porque en el diálogo nacional de 2018 le  pidieron a Daniel Ortega que renunciara al cargo presidencial. Lo que pasa es que por su naturaleza totalitaria, el régimen no permite el funcionamiento de ningún organismo o institución, ni siquiera religiosa, que no se le someta o esté bajo su control.

Otros creen que la persecución es porque el régimen ideológicamente es enemigo de la religión. Dicen que por eso también sectores evangélicos son perseguidos y más adelante la represión estatal alcanzará hasta a los sacerdotes católicos que son partidarios del gobierno, declarados o solapados.

Sin embargo, no es posible que los líderes del régimen ignoren que en ninguna parte donde se impusieron los Estados ateístas enemigos de la religión (como Rusia soviética, China, Corea del Norte y Cuba), pudieron erradicarla. Más bien, casi todos terminaron haciendo acuerdos con el Vaticano.

En China, por ejemplo, la Constitución dice en su artículo 36 que hay libertad religiosa. Pero antes, en el artículo 24, establece que es un Estado ateo que “instruye al pueblo en el materialismo dialéctico e histórico”. De manera que promueve el ateísmo en los diversos sistemas educativos y de propaganda y lucha ideológicamente contra toda creencia religiosa.

Sin embargo, el Estado chino tiene desde hace algunos años un acuerdo con el Vaticano, que entre otras cosas permite que el papa nombre los obispos, pero deben ser propuestos por el gobierno chino o tener su consentimiento. El acuerdo no  significa que terminó la hostilidad oficial a la religión. Pero la Iglesia ha podido sobrevivir, hace su trabajo pastoral y confía en que a medida de que pase el tiempo se irán ampliando los espacios de la libertad religiosa.

Cabe pensar que como el sistema político de China es un modelo para el actual régimen de Nicaragua, la represión que mantiene contra la Iglesia católica se debe a que quiere obligar al Vaticano a negociar un acuerdo más o menos como el que tiene con China comunista.

Pero solo podemos especular al respecto, porque lamentablemente el régimen de Nicaragua y el Vaticano no dan ninguna información.

Editorial
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