Brooklyn Rivera Bryan, héroe y mártir

No conocí al señor Rivera Bryan, no obstante, su muerte me conmovió profundamente, sin sorprenderme, puesto que es el doloroso final de quienes se convierten, gracias a su dedicación patriótica, en íconos de la lucha que han emprendido.

Ignoro muchos detalles de su vida, pero escucho y leo sobre Brooklyn Rivera desde los ochenta, después de mi llegada a Venezuela. El totalitarismo castrista siempre lo ignoró, era enemigo de uno de sus siervos más fieles, Daniel Ortega. De Rivera, solo conozco su lucha contra el sandinismo y su profunda identificación con la etnia misquita.

Rivera, un campesino que asumió el liderazgo de la etnia misquita, estaba predestinado al martirologio. Sus convicciones democráticas le condujeron a un trágico enfrentamiento con los depredadores más abusivos que ha padecido Nicaragua, Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El arribo de los sandinistas al poder significó su arresto por la tenebrosa seguridad del Estado que dirigía en ese entonces Tomás Borges. Excarcelado, se trasladó al territorio misquito, donde organizó la milicia Misurasata, integrada por indios contrarios al sandinismo.

En la década de los 80, se incorporó a la Alianza Revolucionaria Democrática (Arde), que lideraba Edén Pastora, un movimiento guerrillero contrario al régimen sandinista que comandaban los hermanos Ortega, ambos, en proceso de construir una dictadura inspirada en el sistema totalitario impuesto en Cuba por los Castro.

Antes de terminar la guerra civil, 1987, las diferentes facciones indígenas que combatían el sandinismo, Misurasata y Kisan, se fundieron en una sola agrupación, el partido de indios nicaragüenses Yatama, asumiendo Rivera su liderazgo, comprometiéndose a garantizar la identidad social y cultural de los indios, manifestando su disposición de dejar las armas si el régimen reconocía plena autonomía a los misquitos, firmando con ese objetivo un acuerdo de paz con el represor Borges.

Concluida la guerra, 1990, y electa presidente la señora Violeta Chamorro, sirvió a los suyos ejerciendo como profesor en la Universidad India y Caribeña de Bluefields y participando activamente en la Fundación Iberoamericana de Pueblos Indígenas, que tiene su sede en La Paz, Bolivia. También ocupó la posición de ministro para el desarrollo de las regiones autónomas, un puesto responsable del desarrollo de la costa del Caribe nicaragüense.

En 2002, suscribió un acuerdo de cooperación con sus antiguos enemigos del FSLN, en nombre de Yatama, acción que causó que un grupo de veteranos antisandinista lo acusaran de traidor.

Su alianza con el FSLN lo llevó nuevamente como diputado a la Asamblea Nacional, ocupándose del desarrollo socioeconómico de las regiones indias, la educación y la ecología, una constante en su vida.

La coalición entre Yatama y el FSLN fue problemática. Al parecer Rivera se percató que había sido muy ingenuo al creer que era posible convivir con quienes nunca habían dejado de ser unos autócratas.

En septiembre de 2023, los miembros del FSLN en la Asamblea Nacional asumieron que el líder indígena era contrario a sus propósitos y lo despojaron de la inmunidad parlamentaria para acusarlos de provocar actos de violencia y otras irregularidades.

Rivera, a pesar de las presiones y el conocimiento de los crímenes que eran capaces de cometer la familia presidencial no se rindió, no pactó, en cuanto le fue posible denunció ante las Naciones Unidas los pillajes del régimen sandinista, lo que motivo que le prohibieran el retorno a su país, represión que motivó su retorno clandestino a través de la frontera con Honduras.  

Las dictaduras tampoco descansan y quieren perpetuarse, así que la represión es continua y constante. Brooklyn Rivera fue secuestrado por mandato de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Desapareció por 971 días, casi tres años, hasta morir en prisión como ha sucedido con al menos otros siete prisioneros políticos del 2018 a la fecha, sucesos que deberían llamar la atención de los organismos internacionales especializados en temas relacionados con los derechos humanos.

El secuestro de Brooklyn Rivera debió haber alertado, la vigilancia de todos nosotros. Fue arrestado y desaparecido, condición previa antes del asesinato. Es una práctica habitual del castrochavismo, hacen desaparecer a sus enemigos para facilitar el olvido.

El crimen contra este notable defensor de la libertad es muy lamentable. El castrochavismo, en todos los países que ha gobernado ha generado muchos mártires, pero como escribiera José Martí: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”, y Brooklyn Rivera, cumplió esa tarea.

El autor es periodista cubano.

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