Lo primero y principal que hay que decir de esta visita es que ha convocado con su presencia multitudes que nunca se habían visto en ninguna histórica visita. Desde su llegada a Madrid y sus recorridos por las calles de la capital hasta sus actos espirituales y cívicos y la gente asistió con alegría, alborozo, animación, felicidad, placer, contento, conformándose en unos casos en solo verlo pasar por las calles en el papamóvil. Fue recibido al pie de la escalerilla del avión que lo transportó de Roma a Madrid, por sus majestades los reyes de España, D. Felipe y Dña. Leticia y luego se verificó en el Palacio Oriente la recepción oficial, donde el santo padre recibió la bienvenida de parte de las autoridades, empresarios, sindicato y miembros de la sociedad civil, donde el rey le dirigió unas palabras después de pasar revista a miembros de la Guardia Real en su condición de jefe de Estado de la ciudad-Estado del Vaticano.
Hago significar que quien escribe estas líneas, asistió a los actos en Madrid como voluntario de información de los más de 10,000 valencianos que nos trasladamos a la capital, en cientos de autobuses y trenes y fue encargado por parte de los grupos parroquiales como enlace entre los mismos y los homónimos en Madrid para enlazar nuestras actividades con las que nos asignaron los realizadores y ejecutores de Madrid, y todo ello en virtud de haber sido también voluntario de la visitas a Valencia de Juan Pablo II (hoy santo) en 1982 y de Benedicto XVI en 2006.
Antes de seguir sobre los actos, hay que hablar de su santidad León XIV, (Robert Francis Prevost) una personalidad recia y a la vez muy sencilla, como lo demostró en las calles de Madrid rompiendo el protocolo en muchas ocasiones bendiciendo a niños que los escoltas le acercaban de manos de sus madres y recibieron la bendición de la señal de la Cruz en sus cabecitas, dotado de unos conocimientos profundos como hombre graduado en licenciatura en Matemáticas, estudios de Filosofía, cursados en la Universidad de Vilanova, maestría en Divinidad, cursada en la Catholical Theological Union de Chicago y licenciatura y doctorado en Derecho Canónico, obtenido magna cum laude en la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma. Como se puede, ver estamos en presencia de una persona con una sólida formación profesional, que con su labor religiosa en el Perú como misionero en Chiclayo y luego como obispo de esa diócesis, ya demostró formas y de donde lo llamó el recordado papa Francisco a formar parte de la curia romana como prefecto del Dicasterio de los Obispos. Fue proclamado cardenal, por papa Francisco el 30 de septiembre de 2023. Pertenece a la Orden de los Agustinos del que fue prefecto.
Entre los actos más importantes llevados a cabo durante su estancia en Madrid podemos destacar los actos con los jóvenes en una vigilia de oración con quienes hicieron en su reunión una serie de preguntas para obtener respuestas de su santidad León XIV, abordando temas en el diálogo y compartir con ellos su mensaje de fe y esperanza, hablando de la importancia del silencio, la vocación religiosa y la necesidad de los jóvenes en la sociedad. Les dijo: “No tengan miedo sean brotes de paz donde crece la semilla del odio y del resentimiento, sean tejedores de unidad allí donde prevalece la polarización y la enemistad. Sean la voz de los que no tienen voz para pedir justicia y dignidad y luz sal allí donde se esté apagando la llama de la fe y el gusto por la vida. No desistan si alguien no los entiende”.
Otro gran acto de fe, fue la misa celebrada en la Plaza de Cibeles, donde asistieron más un millón doscientos mil fieles, lo nunca visto en comparación con cualquier reunión donde asisten a manifestaciones o mítines de partidos políticos, sindicatos o de cualquier otro tipo. Eucaristía concelebrada con el cardenal arzobispo de Madrid, D. José Cobo, quien dio la bienvenida religiosa a su santidad León XIV quien ofició la misa, evento de gran importancia y relevancia ya que además de celebrar la misa, también presidió la procesión del Corpus Christi llevando la custodia en sus manos en la que hubo un gran respeto y silencio y lleno de espiritualidad. Fue recibido por el alcalde Madrid, José Luis Martínez Almeida, quien previo a la celebración de la misa le hizo entrega de las llaves de la ciudad. Su homilía cargada de alusiones a la dignidad de la persona humana, su igualdad sin tener en cuenta su raza, creencia, procedencia, lo que llegó profundamente al corazón de los feligreses, la no división por razones de polarización y resentimientos que no conducen al bienestar de las naciones y de sus ciudadanos e insistió en que la dignidad de la persona es desde que está en el vientre de su madre hasta su muerte, claramente una declaración anti abortista y contra la eutanasia que son reconocidas legalmente por el Estado español.
Para la gran mayoría de feligreses, un acto de alto relieve fue la intervención del santo padre en su visita al Congreso de los Diputados, reunidos en cámaras unidas, lo que se realiza por primera vez en la historia de España en la que siendo un Estado monárquico constitucional, es aconfesional, lo que ha llamado poderosamente la atención por la polarización existente entre los partidos políticos y la sociedad. Dijo de entrada que: “Toda sociedad justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona”.
Habló también de la acogida a inmigrantes venidos de otras tierras en busca de un mejor nivel de vida o huyendo de gobiernos corruptos o autoritarios. Especial cuidado tuvo en la distinción entre la Iglesia como institución de carácter religioso y su papel como ciudad-Estado Vaticano, pero ello no es obstáculo para desempeñar su misión al servicio del bien común. Se extendió también sobre los santos que ha dado España desde el reinado de los reyes católicos, como santa Teresa de Ávila, santo Domingo de Guzmán, san Toribio de Mogrovejo y otros más e hizo mención que: “Desde las páginas del Quijote, donde Cervantes proclamó que “la libertad[…] es uno de los preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”, también puso énfasis en la tarea de la Escuela de Salamanca, que fue fundadora en aquellos siglos de nuevos descubrimientos, en la institución del derecho de gentes, o sea, el derecho internacional que rige las relaciones entre Estados.
Pidió asimismo una renovación moral y lanzó el mensaje contra el aborto y la eutanasia, y su visita al Congreso debía de considerarse que la presencia ante los presentes debía considerarse como un gesto de cercanía hacia España, en el marco de una mutua cooperación y una palabra ofrecida desde el servicio a la persona humana. La Iglesia “camina con la humanidad” comparte sus esperanzas y sus heridas y se deja interpelar “por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y mujeres de hoy”. Otro dardo que lanzó se refirió al aborto y la eutanasia, que son leyes vigentes en España, ya que violan su dignidad humana y que el ser humano lo es desde su concepción hasta su muerte.
También se refirió al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o depende del cuidado de los demás. La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional, es una meta de civilización… por la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad. En síntesis estas fueron las palabras de su discurso de gran calado y profundo sentimiento cristiano.
Otro de los grandes momentos de la visita a Madrid se produjo en la reunión con la Conferencia Episcopal Española con la presencia de todos los componentes de la misma y presididos por su presidente, monseñor Luis Argüello, arzobispo de Valladolid, donde se trataron los temas de las relaciones entre el Vaticano y la referida conferencia, centrándose primeramente en el tema de la inmigración la que es muy querido por Su Santidad y la mencionó en casi todos los actos.
El otro tema que abordó fue la sinodalidad que significa que la Iglesia debe “estar en salida”, caminar juntos, participación activa en la vida de la Iglesia en busca de los problemas que atraviesa a los fieles y no fieles, pues el amor de Dios, no es exclusivo, se debe hablar por ello del viático del peregrino, dijo además que la Iglesia debe acoger al otro y para ello debemos aprender otros idiomas y acoger a los fieles en nuestra vida de diálogo, escuchar y dar solución a los problemas planteados. Y el gran tema que abordó abiertamente fue, el espinoso e incómodo tema de la pederastia y otros abusos en la Iglesia, que causa tanto daño en la feligresía, y que debe ser sancionada con más severidad incluso con la expulsión de los sacerdotes involucrados y reparada de la manera más conveniente en favor de los perjudicados con dichas actitudes, de parte de quienes están en la obligación de proteger a los fieles en vez de causarles daños profundos que perduran como un trauma permanente en la vida de las víctimas.
Extenderme más en los siguientes días de la visita tanto a Barcelona, donde el acto principal fue la iluminación de la torre más alta de la Basílica de la Sagrada Familia, visita a la Abadía de Monserrat, donde se venera la imagen de la Virgen de Monserrat, conocida popularmente como la “Moreneta”. La inauguración de la Cruz de la Torre más alta de la obra del arquitecto Antonio Gaudí y Cornet, hoy venerable de la Iglesia, resultó ser un espectáculo que con la bendición del santo padre, fue de una belleza inigualable con luces de colores de fuegos artificiales, incluyendo la figura de la cara de Gaudí en el cielo con tecnologías modernas que iluminaron el cielo barcelonés y también la visita a la cárcel de Bryan donde se reunió con presidiarios y les escuchó y orientó a seguir los pasos del Redentor en busca de su reinserción en a la sociedad como hijos de Dios y la visita a las Islas Canarias, donde es la primera vez que llega un papa y que está relacionada con el deseo de su antecesor el papa Francisco, que lo tenía en agenda pero que por su fallecimiento no pudo llevarlo a cabo, como lugar donde estos años ha sido la puerta de entrada de miles de migrantes llegados de países africanos y americanos especialmente venezolanos, pero que el papa León XIV, con su visita ha dado cumplimiento a ese deseo con su visita en Tenerife al puerto de Arguineguin, para rendir homenaje a la dignidad de esas personas y un tributo a la memoria de los fallecidos en la travesía, que se cuentan por millares.
Con estas dos últimas visitas se cumple el calendario de seis días programados milimétricamente y demuestra con ello que el catolicismo está vivo y pujante y que la juventud cada día va integrándose más en nuestra religión como lo hemos visto en todos los actos acontecidos en la visita Papal. Muchos años Santidad en la sucesión de Pedro, como pastor de nuestra santa, católica y apostólica Iglesia.
El autor es abogado y comentarista político e internacional nicaragüense, radicado en España.