Venezuela ante una posible transición democrática

En realidad, es obvio que hace falta en Venezuela un acuerdo de reconciliación nacional entre el chavismo y la oposición, las dos grandes partes en las que está dividido el país. Solo así podría comenzar a salir del hoyo profundo en el que lo ha hundido la fracasada revolución bolivariana o socialista del siglo 21.

Esa cosa tan esquiva que es la reconciliación

En realidad, si nos ocupamos de esto es más bien por interés intelectual, pues aunque la reconciliación es básicamente un concepto ético cristiano, por su significación y utilidad práctica se utiliza como herramienta para resolver conflictos y restablecer la paz donde ha sido rota.

La libertad de opinión en LA PRENSA

Cuando PJCHC decía que las páginas de Opinión de LA PRENSA están abiertas hasta para sus adversarios ideológicos, no significa que deba publicar todo y cualquier cosa. No publicamos… lo que sea apología del delito ni de los sistemas totalitarios que aniquilan o pretenden abolir la libertad, la democracia, la justicia y los derechos humanos.

En recuerdo del gran amigo don Gustavo Ortega Artola

Gustavo Ortega Artola fue un ser humano ejemplar. Católico practicante, fiel esposo y amoroso jefe de familia, devoto del trabajo honrado, educó a sus hijos en los valores espirituales del cristianismo y la ética laica del amor a la libertad, la justicia, la democracia y el respeto a los derechos humanos.

La esperanza en la política

“Aceptar la derrota con humildad y disposición para aprender es el primer paso hacia la grandeza. Cómo una sociedad o individuo procesa el infortunio determina su capacidad para resurgir de las cenizas con una fuerza renovada”.

Presión internacional blanda en Venezuela

No hay muchas razones para confiar en que el régimen de Maduro cumplirá finalmente el compromiso de celebrar elecciones libres y competitivas; y menos en que si cumple y gana la oposición reconocerá su derrota y le entregará el gobierno.

La gran guerra que ya perdió Israel

La votación en la Asamblea General de la ONU y los bulliciosos y generalizados movimientos sociales y políticos internacionales contra Israel, en protesta por la gran cantidad de muertes civiles en la guerra que por necesidad está librando en Gaza, son pruebas contundentes de esa gran derrota israelí