El candidato presidencial de la oposición al régimen autoritario de Venezuela, Edmundo González Urrutia, dio a conocer este martes 21 de mayo algunas de sus ideas sobre la posible transición democrática que podría comenzar en ese país a partir de las elecciones del próximo 28 de julio.
En una amplia declaración para el medio de información estadounidense Voz de América (VOA), la cual fue reproducida por LA PRENSA, González Urrutia mostró seguridad de su victoria sobre Nicolás Maduro en las próximas elecciones. Y adelantó que el chavismo tendrá en su gobierno “una puerta para una participación política como la tendrán todos… El gobierno garantizará la libre participación de todas las fuerzas políticas en el marco de la Constitución. No habrá perseguidos políticos por sus posiciones ideológicas”.
Agregó el candidato opositor venezolano que “el gobierno que se va a instaurar el próximo mes de julio es un gobierno para todos, tienen cabida todos y Venezuela será un espacio de concordia para todos los venezolanos”. Aseguró estar “dispuesto a ofrecer todas las garantías necesarias para que haya una transición en paz y con seguridad”, e informó que su equipo “está estudiando casos conocidos como los de España, Argentina y Chile para extraer las mejores lecciones y tratar de aplicarlas en Venezuela”.
González Urrutia no mencionó la experiencia de Nicaragua en 1990, también rica en lecciones de aprovechamiento de oportunidades, lo mismo que de aciertos y errores, pero debemos suponer que la tendrá en cuenta y sabrá aprovecharla.
De acuerdo con las diversas encuestas la oposición venezolana que lidera María Corina Machado, pero representada en la papeleta electoral por la candidatura de Edmundo González, se impondría al candidato oficialista a la reelección, Nicolás Maduro. Esto en el caso de que las elecciones fuesen libres y limpias, lo cual todavía está en duda.
Además, no hay certeza de que Maduro aceptaría la derrota y entregaría el poder presidencial a la oposición democrática si esta obtuviera la victoria electoral. Hay que recordar que los sectores más radicales y violentos del chavismo han asegurado que no entregarán el poder, ni por las buenas ni por las malas.
De manera que es clave que la oposición le ofrezca al régimen de Maduro la garantía de que si asume el poder no habrá revanchismo ni ajuste de cuentas. Por eso es el énfasis de Edmundo González en sus declaraciones a la VOA, acerca de su disposición a “ofrecer todas las garantías necesarias para que haya una transición en paz y con seguridad”.
Pero las palabras no son suficientes. De allí que el presidente Gustavo Petro de Colombia, muy cercano al régimen socialista autoritario de Venezuela, haya propuesto que el 28 de julio se vote también el compromiso de las dos partes de que respetarán el resultado de la elección y que el que gane no tomará medidas revanchistas contra el perdedor.
En realidad, es obvio que hace falta en Venezuela un acuerdo de reconciliación nacional entre el chavismo y la oposición, las dos grandes partes en las que está dividido el país. Solo así podría comenzar a salir del hoyo profundo en el que lo ha hundido la fracasada revolución bolivariana o socialista del siglo 21.