Un año después de su asesinato, un homenaje a la memoria de Roberto Samcam reunió este viernes 19 de junio en Costa Rica a familiares, amistades, activistas y exiliados nicaragüenses en una jornada marcada por la reflexión, la música y la demanda persistente de justicia, mientras su viuda Claudia Vargas describió sus días de duelo como la búsqueda de «resignificar el tiempo».
Durante el evento, algunos compartieron sus recuerdos con Samcam, sus convicciones y su lucha contra la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Un crimen que Estados Unidos recordó que no ha olvidado, en tanto, demandó el fin de la represión transnacional.
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Las actividades en San José iniciaron con una ceremonia religiosa en un templo católico costarricense. Familiares y allegados se reunieron para honrar su memoria. Posteriormente, se realizó un acto privado en que algunos mostraron su admiración, otros compartieron sus recuerdos y hubo mucha música nicaragüense.

Un testimonio lleno de dolor y valentía
Para la socióloga Claudia Vargas, viuda de Samcam, este ha sido un primer año marcado por el desafío de reconstruir la vida alrededor de una ausencia que permanece abierta.
“Ha sido un año bastante difícil. Un año de resignificar, de atravesar el duelo, de sostenerme a través de las redes, el apoyo de la gente, los mensajes recibidos todo este tiempo, y resignificarlo a través de la palabra, la escritura, la denuncia y tratar de tenerlo presente siempre. Creo que Roberto ha hecho un gran trabajo también en quedarse con cada uno de nosotros y en quedarse con nosotros”, expresó.
Aunque el dolor sigue presente, la familia mantiene la expectativa de que el proceso judicial avance en los próximos meses. Vargas señaló que la prioridad inmediata es que se esclarezca la responsabilidad de quienes ejecutaron el crimen, sin renunciar a la búsqueda de quienes lo planificaron.
“Espero que terminemos este proceso que va por etapas, que este pequeño eslabón que tiene que ver con los ejecutores materiales quede finalizado este año, ya que pronto viene el juicio, y que podamos continuar con la investigación que nos lleve hasta los autores intelectuales, a los que perpetraron, planificaron y mandaron a ejecutar este asesinato político”, afirmó la viuda.

Vargas también informó que abogados de la firma internacional Guernica 37 trabajan en Costa Rica para impulsar nuevas acciones legales dentro del caso. Guernica 37 es un prestigioso grupo internacional de abogados y especialistas en derecho internacional y derechos humanos, fundado en 2016 por los reconocidos juristas Almudena Bernabéu y Toby Cadman.
“Esta semana estuvo el equipo de Guernica 37 acá en Costa Rica y están trabajando en la presentación de la querella. Nos vamos a presentar como querellantes. Entonces estamos bastante satisfechos hasta el momento, pero también tenemos muchas alertas encendidas sobre el caso”, dijo a LA PRENSA.
El caso trasciende fronteras
Para la familia del mayor en retiro Samcam, su asesinato no puede entenderse únicamente como un hecho criminal aislado. La investigación, sostienen, se desarrolla en medio de un escenario donde convergen dinámicas de persecución política y estructuras criminales.
“Es un caso complejo, pues se teje entre dinámicas de una dictadura en Nicaragua, se teje la impunidad dentro de este contexto que estamos viviendo y se enlaza en Costa Rica con dinámicas del crimen organizado local. Entonces eso lo complejiza más aún».
Claudia Vargas valoró los pronunciamientos de gobiernos y organismos internacionales a un año del asesinato de su esposo.
“Agradezco mucho todos los esfuerzos que hacen los diferentes Estados, incluyendo Estados Unidos, en denunciar lo que nos está pasando a nosotros los nicaragüenses. Creo que es una responsabilidad de los Estados. Esto no puede percibirse como un tema de injerencia o alegar que por soberanía no pueden hacer pronunciamientos sobre lo que está pasando con nosotros los nicaragüenses y con nuestro país”.
Añadió que la soberanía de un Estado está circunscrita a lo que pasa dentro de esa frontera: “Pero cuando se rompe la obligación del Estado de proteger, de cuidar y de dar garantías para una vida digna y libre a los ciudadanos, ese pacto social ya no existe más. Entonces los Estados sí tienen la responsabilidad jurídica y moral de pronunciarse”, dijo Vargas.

La socióloga consideró que el avance de la investigación en Costa Rica ha permitido validar denuncias realizadas durante años por el exilio nicaragüense sobre la existencia de persecución más allá de las fronteras nacionales.
“Roberto nos deja las posibilidades de justicia, de la búsqueda de justicia que ya empiezan acá, porque cuando el OIJ empieza a nombrar esto como un crimen político, cuando viene y dice que esto viene desde Nicaragua, que interviene la inteligencia del Ejército y grupos paramilitares localizados en Carazo, ya está haciendo un ejercicio de verdad que dignifica y reivindica el trabajo de Roberto. También nos reivindica a todos los nicaragüenses que hemos dicho que la represión transnacional existe y que está cruzando las fronteras para atentar contra nuestra vida y busca silenciarnos”.
A pesar del exilio y de la distancia, Vargas aseguró que continúa recibiendo mensajes de solidaridad desde Nicaragua.
“Quiero agradecer a toda la gente en Nicaragua que me manda infinita cantidad de mensajes que recibo a través de las redes sociales. Todo el tiempo me están contactando y escribiendo. Me dejan corazones en las historias porque saben que después desaparecen y nadie puede ver quién los dejó. Yo sé que esas son formas de resistencia y formas de romper con la censura y decir: ‘Aquí estamos rebelándonos’”.
“Lo mataron por su palabra”
La excomandante guerrillera y dirigente opositora Mónica Baltodano, quien asistió al homenaje, recordó a Samcam como un hombre que enfrentó dos dictaduras a lo largo de su vida.
“Sentimos profunda emoción en esta conmemoración porque se trata de un patriota, de un nicaragüense que dio todo por el bienestar de Nicaragua y que por eso se vio enfrentado a la dictadura Ortega-Murillo, como antes había sido un luchador contra la dictadura de Somoza”, recordó.
Baltodano lamentó que la vida de Samcam fuera arrebatada cuando ya no participaba en actividades militares y ejercía únicamente la crítica pública.
“Fue una vida arrancada de forma absolutamente injusta, de la forma más cobarde y ruin, mandar a matar a alguien por su pensamiento, por su punto de vista. Él no andaba con las armas en la mano ni estaba en nada militar; estaba luchando con la voz, con su denuncia, con su palabra”.

La dirigente insistió en que la justicia costarricense debe profundizar la investigación: “Esperamos que así como se ha dicho que Costa Rica es una de las democracias más sólidas de América Latina, lo sea también a la hora de la justicia y de la investigación; que vayan a fondo realmente, no solo con los autores materiales, sino con los autores intelectuales que están en Nicaragua”.
Una ausencia imposible de reparar
Durante el acto conmemorativo también se leyeron palabras de las activistas de derechos humanos, entre ellas Edipcia Dubón, quien vinculó el asesinato de Samcam con la expansión de la represión más allá de Nicaragua.
“No creo en la reparación, Samcam. No hay otra forma de imaginar cómo podría repararse tu ausencia en la vida de tu familia, en la vida de tus amigos o incluso en aquellas conversaciones interminables. Pero como todo rebelde, tu muerte no es una muerte más. Tu asesinato se ha convertido en una evidencia dolorosa de la impunidad con la que opera la dictadura. Es una pieza fundamental para demostrar la existencia de una violencia de carácter transnacional que persigue, amenaza y busca silenciar a quienes piensan diferente, incluso fuera de las fronteras nacionales”.
Los organismos de derechos humanos tampoco se han quedado en silencio. El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más recordó que el asesinato de Samcam forma parte de un contexto más amplio de violencia contra personas exiliadas.
“Su asesinato y el de otros nueve exiliados en Honduras y Costa Rica entre 2019 y 2025 ocurrieron en un contexto de amenazas, vigilancia y persecución contra personas nicaragüenses opositoras fuera del país. A un año de este crimen, reconocemos como un avance la captura de personas sospechosas de participar en la ejecución material del asesinato”.
Sin embargo, el organismo advirtió que la justicia seguirá incompleta mientras no se esclarezca toda la estructura detrás del crimen.
“El proceso penal debe determinar no solo quién disparó, quién facilitó la logística o quién actuó como intermediario, sino también quiénes ordenaron, financiaron y planificaron desde Nicaragua este crimen”.
También señaló que el juicio próximo representa una oportunidad para profundizar las investigaciones.
“Este proceso no puede limitarse a sancionar a ejecutores directos; debe abrir el camino para identificar a los autores intelectuales y esclarecer si existieron vínculos transnacionales, estructuras de inteligencia, redes de apoyo o participación de agentes relacionados con el régimen nicaragüense”.
En la misma línea, el Instituto sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos, cuya sede está en Washington, pidió a las autoridades costarricenses agotar todas las líneas de investigación.
“Reiteramos nuestro llamado a las autoridades costarricenses para que continúen avanzando en las investigaciones hasta esclarecer plenamente los hechos. Asimismo, instamos a los Estados que acogen a personas nicaragüenses exiliadas a fortalecer los mecanismos de protección frente a los riesgos asociados a la persecución transnacional”.
El organismo añadió que la comunidad internacional no puede ignorar las evidencias acumuladas sobre la expansión de las prácticas represivas fuera de Nicaragua. “Las amenazas derivadas de la represión transnacional continúan poniendo en peligro la vida, la seguridad y el ejercicio de derechos fundamentales de quienes han buscado refugio en otros países”.

El exilio como resistencia
La ceremonia religiosa estuvo a cargo del sacerdote costarricense Javier Hernández, quien dirigió un mensaje centrado en la esperanza y la experiencia del exilio.
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El religioso recordó que quienes abandonan su país obligados por la persecución continúan vinculados a la tierra que dejaron atrás y mantienen vivos los ideales por los que luchan. Señaló que el exilio puede convertirse en un espacio de resistencia y memoria, porque quienes viven fuera de su patria no renuncian a ella ni a la esperanza de regresar.
Hernández animó a los nicaragüenses a no perder la esperanza, a mantener viva la oración por Nicaragua y a seguir trabajando, incluso desde la distancia, por los ideales de una nación más libre y justa.