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Dos hombres llegan al hotel Beso del Viento, en Parrita, en el pacífico costarricense. Preguntan al personal de la recepción por el precio de las habitaciones, la hora de salida y de entrada, el desayuno. Nada fuera de lo normal para dos clientes que buscan un lugar donde dormir esa noche de viernes 20 de mayo de 2016.
En medio de la plática, otros cinco hombres llegan al hotel con los rostros cubiertos con pasamontañas, y armados de cuchillos y pistolas.
—¡No se muevan! A ver todo el dinero —ordena uno de ellos mientras apuntan al personal con un revólver.

Los supuestos clientes también sacan armas de sus bolsillos, amordazan a los recepcionistas y parte del grupo se interna en el hotel para asaltar a los huéspedes. La mayoría son turistas extranjeros y se llevan su dinero y tarjetas de crédito.
Pocos minutos después, los siete hombres salen del hotel con el botín y se suben a un Mitsubishi Montero que los esperaba afuera. El vehículo arranca y consiguen huir. Este no era el primer golpe de la banda. Se hacen llamar Los Carazo, porque la mayoría son de esa zona de Nicaragua, pero también hay colombianos e incluso miembros de la Mara Salvatrucha de El Salvador.
Las autoridades costarricenses ya les atribuían para entonces más de 600 asaltos a bancos, joyerías, supermercados, tiendas, hoteles y demás comercios en ese país.
Esa noche, al igual que después de cada golpe, el plan era huir hacia Nicaragua, pero la Fuerza Pública costarricense que ya los buscaba desde hace tiempo, identificó el vehículo y los detuvo en la carretera.
Entre los detenidos estaba el nicaragüense Keny Hosman Navarrete Vallecillo, quien 10 años después sería el principal sospechoso de coordinar el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam, desde una cárcel costarricense en donde cumple condena por ese robo que hizo junto a sus compinches al hotel Beso del Viento, en 2016.

Según las investigaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Costa Rica, Navarrete presuntamente orquestó por encargo con sicarios costarricenses el asesinato de Samcam el 19 de junio de 2025.
Navarrete tiene 38 años. Su número de cédula nicaragüense es 042-080388-0001Q. Es originario de Diriamba en donde le conocen un historial de delitos desde que era un jovencito y se salió de la escuela para jugar futbol hasta que terminó en el mundo de las pandillas y luego en la banda Los Carazo, que por varios años fue el dolor de cabeza de los comercios ticos.
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El 17 de enero de 2014, dos años antes del asalto al hotel Beso del Viento, se creó el expediente DRSR-170136 en la Delegación de San Ramón, Alajuela, cuando Navarrete había sido detenido por un robo y luego puesto en libertad.
De ahí se desprenden los pocos datos que se conocen de él. La viuda de Roberto Samcam, Claudia Vargas, asegura que las autoridades costarricenses todavía no le informan mucho sobre él, más que lo que se ha reportado en medios de comunicación hasta ahora.
Deportivo Navarrete
En Diriamba no hay equipo de futbol amateur que le meta mano al Deportivo Navarrete. Son los monarcas de la zona. Tienen cuatro campeonatos consecutivos desde 2022 y todo “gracias a nuestro presidente Keny Navarrete”, ha señalado el equipo en sus redes sociales.

Desde la cárcel en Costa Rica, Keny Navarrete creó su equipo de futbol en Nicaragua, el cual lleva su propio apellido. “Él los patrocina, les da uniforme y les da un pago mensual a los jugadores”, detalla una fuente de Diriamba que conoce a Navarrete desde que era un niño y solicita no ser mencionado.
El mismo equipo presume de su presidente y publica fotos de él en su cumpleaños cada 8 de marzo, e incluso felicitan a la hija de Navarrete cada 14 de noviembre. “Te esperamos pronto con nosotros, presi”, le escriben, esperando el día en que Navarrete salga de la prisión en Costa Rica y llegue a Diriamba para verlos jugar.
Su equipo juega en el Estadio Cacique Diriangén, el equipo de la primera división de futbol de Nicaragua y gestionado por Rafael Ortega “Payín”, el nieto de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La tía de Kenny Navarrete, Beranidia Navarrete Vallecillo, es una de las más grandes fanáticas del equipo. Incluso es quien se encarga de las transmisiones en vivo de cada partido. Ella es concejal del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en Diriamba desde 2016, el mismo año en que su sobrino fue encarcelado en Costa Rica. Actualmente es la presidenta de ese partido en el departamento de Carazo.
Navarrete es el tercero de los cuatro hijos que tuvo doña Yelba Navarrete, que también fue concejal del PLC en Diriamba y que falleció hace casi 20 años. De hecho, en una temporada, el Deportivo Navarrete llevaba impresa la foto de doña Yelba en su camiseta.

Tras la muerte de su madre, Navarrete era un jovencito que quedó huérfano porque su padre no lo reconoció. Entre la familia solo se sabía que el padre era un militar y que en alguna ocasión trató de acercarse a sus hijos, pero estos lo rechazaron.
“Él siempre fue rebelde. No le gustaba estudiar. La mamá lo metía (al colegio), él se salía y ahí andaba detrás de él para que estudiara”, relata la persona que lo conoce desde jovencito. Navarrete no consiguió bachillerarse. A las autoridades costarricenses él mismo les reportó que había estudiado hasta cuarto año de secundaria en el Instituto Nacional Diriangén de Diriamba, Carazo.
Lo que a Navarrete le gustaba en aquella etapa de su vida era pasársela en la calle con sus amigos y jugar futbol. “Por ahí empezó a meterse con vagos y hasta estuvo preso por robo aquí”, relata la fuente. Sin embargo, en el sistema electrónico del Poder Judicial donde se alojan las causas o acusaciones, llamado Sistema Nicarao, no aparece ningún archivo con su nombre.
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Sus tíos, hermanos de su madre, trataron de ayudar a Navarrete a que se alejara del mundo de la delincuencia, pero fue imposible. Cuando vieron, ya estaba organizado. Apareció con tatuajes que le cubrían los brazos y era miembro de una pandilla.
“Se salió del futbol y se metió a andar de vago. Y ya después se metió con otros y los robos no los hacían en Carazo, sino que se iban fuera de Carazo porque aquí ya los conocían. Parece que era una banda ya bien organizada porque él decía que iba a ir a trabajar a Costa Rica y se perdía dos o tres semanas y ya regresaba con mucho dinero”, detalla la fuente.
Esa banda eran Los Carazo.
Además de Navarrete, los caraceños Jairo Pérez Hernández, César Gamaliel Solano Estrada, Carlos Manuel Munguía Campos y Yacer Gutiérrez Herrera fueron detenidos en mayo de 2016 tras asaltar el hotel Beso del Viento. Junto a ellos iban un colombiano Franz González Marulanda y el costarricense Emanuel Rojas Alvarado.

Todos confesaron ser culpables del delito en 2017 y condenados a ocho años de prisión. En teoría, Navarrete saldría de la cárcel este año, pero las autoridades costarricenses ahora lo mantienen como sospechoso de ser el que coordinó el asesinato de Samcam.
De Los Carazo a Los Colochos
Los Carazo no tenían nada que ver con política. Eran delincuentes comunes que cometían asaltos en Costa Rica y luego se refugiaban en Nicaragua. El exdirector del OIJ costarricense, Gerardo Castaing, recuerda que eran una banda temida y peligrosa en el pacífico tico porque eran violentos y siempre andaban armados.
Los reportes periodísticos de la época indican que el OIJ sabía que los miembros de Los Carazo se manejaban con mucho dinero y lo presumían en sus redes sociales. Incluso que se paseaban con sus parejas en centros comerciales.
Su manera de operar era ganándose la confianza de guardas de seguridad o empleados de sus objetivos, y luego diseñaban uniformes de instituciones públicas para camuflarse. Por ejemplo, en un atraco a una sucursal bancaria en Sarapiquí, ingresaron vestidos de trabajadores del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi). También sabían que tenían uniformes del Ministerio de Salud y de Acueductos y Alcantarillados (AyA).
“La mayoría de Los Carazo fueron detenidos y por lo menos no están funcionando ahorita”, detalla Castaing.

La fuente en Diriamba señala que antes de 2016 era habitual que Keny Navarrete regresara de Costa Rica con mucho dinero tras sus operaciones con Los Carazo, y cuando él ya fue detenido, era su pareja y su hija las que regresaban a Diriamba para invitar a toda la familia de vacaciones a las playas de Casares o a La Boquita. “Llegaba con mucha plata y ella no es empresaria ni una persona que trabaje”, señala.
Navarrete tiene una casa en el barrio Purral, en las periferias de San José, Costa Rica. Según la describió en 2014, cuando estuvo detenido y se abrió su expediente por primera vez en ese país; es de dos pisos, color naranja con café y verjas blancas de zócalo. La fuente en Diriamba indica que ahí vive todavía su pareja con su hija.
Durante una revisión de la celda de Keny Navarrete, el OIJ encontró un cuaderno con apuntes de cuentas bancarias que hacían mención a 16,700 dólares y 4,100 millones de colones, que son más de 9,000 dólares. Estos montos son inusuales para un reo.

Además de Los Carazo, en Diriamba sí hay una banda delincuencial que tiene motivaciones políticas y que son conocidos como Los Colochos. No es que nació como una banda, pero así es como la identifican ahora los diriambinos. Su líder era Juan Carlos Narváez, jefe de los combatientes históricos del Frente Sandinista en Diriamba y convertido en paramilitar en 2018, detalla otra fuente de la zona.
Luego pasó a liderar la banda su hijo, del mismo nombre, y actualmente Los Colochos son considerados paramilitares del Frente Sandinista en Carazo y se les vio coordinando a las turbas que asediaron y golpearon a los obispos en la Basílica Menor de Diriamba, el 9 de julio de 2018.
De acuerdo con las investigaciones del OIJ, Roberto Samcam sabía de Keny Navarrete y él mismo lo vinculaba a Los Colochos. Incluso, a Navarrete lo visitaron personas que viven en el mismo barrio que Los Colochos en Diriamba, según indica el OIJ citando el registro de visitas autorizadas a Navarrete en la prisión.
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La persona que lo conoce señala que “puede que haya coordinado eso (asesinato de Samcam) por plata y no necesariamente por política”.
Por su parte, el exjefe del OIJ considera que “es posible que esta banda Los Carazo conozcan a otros delincuentes y por ahí se da la cadena dinámica del asesinato de Samcam. Se vuelve, tal vez no fácil, pero sí más funcional actuar de una manera más efectiva en lugar de que lo planificara una persona que no tenga esos nexos” en Costa Rica.
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