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Tres hombres con AK-47 bajan de un vehículo negro y se acercan por detrás a la Chevrolet Suburban 2025 que conduce Alain Piedra Hernández. Está regresando de almorzar con su esposa Gema Castillo Orozco y sus dos hijas de 10 y 3 años.
Apenas se estaciona en la entrada de su quinta ubicada en Sébaco, Matagalpa, esperando que le abran el portón, uno de los hombres armados le golpea la ventana y lo obliga a salir mientras lo apunta con el arma.
—¡Bajate, maricón! —le grita.
—Pero, ¿qué es esto? —reclama Piedra, mientras baja del vehículo.
—No, no. No lo maten —grita Castillo, mientras sus hijas lloran atemorizadas.
Los hombres golpean a Piedra y lo reducen frente a su familia. Más civiles armados llegan a la escena. Lo tiran al suelo, le ponen esposas y lo encierran en el vehículo negro en el que llegaron. Luego entran todos a la propiedad, pero dejan a la familia y los trabajadores en los jardines de esta Quinta Cachita.

Poco después, llegan policías uniformados y se presenta el superior de todos ellos, el comisionado general Diego Manuel Baltodano, jefe policial de Matagalpa. Se acerca a la esposa de Piedra y le dice que todo es parte de una investigación y que necesitan su ayuda dentro de la casa para abrir la caja fuerte de la familia.
Con varios hombres apuntándole, Castillo no tiene más opción que abrirla. Los policías y civiles toman todas las prendas de valor que hay en el interior, una gran cantidad de dinero cuyo monto exacto se desconoce, y las escrituras de todas las propiedades de su esposo. Fincas, quintas, empresas cafetaleras, y todo lo que había en ellas como camiones, maquinaria y demás les fue arrebatado en cuestión de segundos.
También se llevan los pasaportes estadounidenses y nicaragüenses de toda la familia.
Castillo está sorprendida. Su hija Sonia, de 10 años y con autismo, está muy asustada. Lo mismo su otra hija Daysi María, de 3 años. La madre trata de calmarlas y entre el llanto y la confusión de lo que pasa en su casa, exige explicaciones a Baltodano. Este, mientras come de las pailas de la cocina de la familia, insiste en que todo se trata de una investigación. “No se preocupe que todo va a salir bien. Usted ya no puede salir de la casa sí”, le advierte con la boca llena.
De vuelta en los jardines, la Policía se lleva todos los vehículos que están en la propiedad. Son tres Chevrolet Silverado 2024 y la Suburban 2025 en la que la familia había salido a almorzar hasta antes que llegaran a asaltarlos.
A Piedra lo sacan del vehículo negro de los asaltantes y lo suben a la Suburban. Disminuido y sabiendo que su camino hacia la prisión ya está decidido, hace una última petición.
—¿Puedo despedirme de mi familia?
—Ni verga. Dale subite hijo de puta. No estés atrasando —le responde un policía.
Así relata Gema Castillo Orozco la detención de su esposo ocurrida el 15 de marzo de 2025. Alain Piedra Hernández tiene 53 años. Es un empresario cafetalero estadounidense con raíces cubanas que hace negocios en Nicaragua desde 2011.

La revista DOMINGO consultó con la Embajada de Estados Unidos en Managua sobre este caso. Un vocero respondió que “por motivos de privacidad, no podemos comentar o compartir información sobre ciudadanos estadounidenses”.
Un caso extraño
El motivo de su detención no está del todo claro. Entre los cafetaleros matagalpinos se maneja que Alain Piedra Hernández fue acusado por narcotráfico después de hacer negocios que salieron mal con personas allegadas al Frente Sandinista y a la dictadura, como Pedro Haslam, el secretario político del partido rojinegro y empresario cafetalero de Matagalpa. Por tanto, que todo puede tratarse de una “pasada de cuentas”.
A su esposa la Policía también le dijo que era por narcotráfico e incluso trataron de obligarla a que dijera que su esposo era un narco.
En el sistema electrónico del Poder Judicial donde se alojan las causas o acusaciones, llamado Sistema Nicarao, no aparece acusación por narcotráfico en su contra.
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Lo que sí hay son demandas en contra de él de entidades como Lafise o Credi Q, a quienes les debe 280,302 dólares y 41,348 dólares, respectivamente en concepto de deudas por préstamos. La primera con fecha del 13 de marzo de 2026 y la segunda con fecha del 2 de octubre de 2025. En ninguna de estas se menciona que está privado de la libertad y más bien se ejecutan las hipotecas de los bienes prendados de cada deuda, lo cual no es motivo para estar detenido.
Su esposa justifica las demandas de estas entidades. “Como le quitan los camiones y le quitan todo, no puede pagar. Una camioneta que estaba a mi nombre, la Chevrolet Suburban 2025, a mí me estaba llevando a juicio el Grupo Q, y yo les dije que con gusto se las regresaba, pero el problema es que la Policía me la quitó”.

Por otro lado, en una carta que el abogado de Piedra, Heriberto González Sánchez, envió a la procuradora de Justicia, Wendy Morales, el 15 de octubre de 2025, se indica que hay una causa en contra del estadounidense “por lavado de dinero incoada por el Ministerio Público (misma que no es visible en el sistema Nicarao)”, se lee textualmente.
Esta causa sería la número 000016-0509-2025-PN y estaría radicada en el Juzgado Noveno Distrito Penal de Audiencias de Managua, cuya titular es la jueza Karen Vanessa Chavarría Morales, famosa por llevar los casos contra el obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez o por haber ordenado la detención y allanamiento de Cristiana Chamorro.
En otro documento presentado ante el Tribunal de Apelaciones el 10 de octubre de 2025 por otro abogado de Piedra, Kenthyn Téllez, este expone que la detención de su representado es “ilegal” y que no se ha informado ni a su defensa ni a sus familiares de qué se le acusa. Téllez fue encarcelado tras presentar este escrito.
¿Quién es Alain Piedra?
Los que conocen a Alain Piedra Hernández lo identifican como un hombre de negocios y también devoto de la Virgen de la Caridad del Cobre, conocida como “Cachita”, la santa patrona de Cuba. De ahí que varios de sus negocios lleven su nombre como el Café Cachita o una productora audiovisual en Miami llamada Cachita Universal Studios por donde han desfilado artistas como Daddy Yankee, Elvis Crespo, José Luis “el Puma” Rodríguez o Bad Bunny.
Sus padres son cubanos radicados en Miami y él nació en Estados Unidos. En ese país tiene varias empresas, desde restaurantes y cafeterías hasta productoras de radio y televisión.
Su esposa Gema Castillo Orozco cuenta que Piedra Hernández llegó a Nicaragua en 2011 atraído por el negocio del arroz, pero pronto se pasó al café al ver mayor potencial de riqueza. También se casó por primera vez con Marisol del Carmen Siles, otra empresaria cafetalera que figura como socia de Piedra en varias empresas.
Poco a poco, el estadounidense se fue abriendo camino entre los cafetaleros de la zona y montó su principal empresa exportadora de café H&H Coffee Group Export. Tenía varias fincas como La Pita, El Paraíso y otras. Además, tenía representación en empresas con su exesposa como Siles Plantation. Todas con camiones, maquinaria de gran valor y grandes terrenos dedicados al café.
“Pedro Haslam y ellos mismos (sandinistas) están administrando eso ahora”, señala Castillo.

Castillo desconoce de cuánto fue la pérdida económica tras la confiscación de todas las propiedades. Lo único que maneja es que la Quinta Cachita donde vivía la familia está valorada en medio millón de dólares. “Pero nada de eso cuenta. Lo que quiero es la libertad de él”, insiste.
Alain Piedra se quedó viviendo en esa zona. Se convirtió en un ciudadano más e incluso ayudó a rescatar de la desaparición al equipo de futbol de Sébaco.
En 2018, el cuerpo técnico que dirigía al Deportivo Sébaco los demandó por 6,000 dólares. No pudieron pagar y el equipo desapareció, hasta que el siguiente año “doña Marisol Siles (exesposa de Piedra) dio el dinero para pagar la multa y al enterarse de que ya no se podía me dijo: ‘Voy asumir los gatos del nuevo equipo, la gente le tiene cariño y voy a contribuir para que tengan esa alegría en el pueblo. Mirá en qué me podés ayudar y sigamos con el proyecto’”, explicó entonces a LA PRENSA, Juan Alejandro Loáisiga, gerente deportivo del club.
El nuevo equipo se llamaba H&H Export Sébaco, el mismo nombre de la empresa de Piedra, la cual también era su principal patrocinador y cuyo logo figuraba en la parte de adelante de la camiseta del equipo por ser los principales aportadores de capital, según explicó Loáisiga. “Eso lo hicieron ellos como matrimonio y luego se quedó ella apoyando al equipo de futbol de Sébaco”, explica Castillo.

En 2022, el equipo cambió de nombre y pasó a llamarse Club Sport Sébaco. Su principal patrocinador desde entonces es Siles Plantation, otra empresa ligada a Piedra. Su logo aparece en las camisetas del equipo hasta estos días.
Pero a Alain Piedra Hernández le gusta más el beisbol que el futbol y también apoyaba con uniformes y utensilios al equipo de los Indígenas de Matagalpa, ligado a Pedro Haslam.
Con Haslam no solo tenía el gusto por el beisbol, también hacía negocios. Algunos salieron mal. En 2022, Rofthos Corporation presentó una demanda en un tribunal de Florida en contra de H&H Coffee Investments, propiedad de Piedra Hernández.
La documentación del caso indica que, entre septiembre de 2021 y marzo de 2022, Rothfos realizó pagos anticipados por un aproximado de 21.7 millones de dólares a CLR Roasters, con sede en Miami por envíos de café verde nicaragüense.
Sin embargo, CLR cerró sus operaciones en 2023 y no cumplió con la mayoría de los contratos. La empresa incumplió con la entrega de más de 147,000 sacos de café verde. Piedra Hernández fue quien garantizó las obligaciones contractuales de CLR y también era el proveedor de este a través de H&H Coffee Group Expot y Beneficio Solcafé. De este último, controlado por Pedro Haslam, Piedra era accionista u operador según los registros del caso.
Piedra Hernández argumentó en el juicio que su garantía financiera era inválida o estaba limitada a tan solo un millón de dólares. El tribunal lo consideró poco creíble y en julio de 2025, cuando Piedra Hernández ya estaba preso en Nicaragua, lo condenó a que pagara 31.4 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios.

El calvario de Gema Castillo
Gema Castillo no pudo salir de su casa por dos semanas porque temía por la amenaza que le había hecho Baltodano el día que se llevaron preso a su esposo. Fue hasta el 27 de marzo de 2025 que regresó la Policía con funcionarios de la Procuraduría General de Justicia para echarla de su hogar.
“Me sacaron diciendo que la casa pasaba a ser del Gobierno de Nicaragua, que me tenía que ir de mi casa solo con la ropa que andaba puesta. Yo me les puse a implorar y les rogué que por lo menos me dejaran sacar ropa, que no tenía donde ir. Me dejaron en la calle. No tenía ni para comer”, cuenta la mujer.
La dejaron sacar un par de prendas de vestir y cosas personales y luego Castillo se fue con sus dos hijas a casa de una familiar en Sébaco. Al siguiente día, el 28 de marzo, la mujer se atrevió a ir a Managua a buscar a su esposo.
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Empezó por el Chipote. Luego el Distrito III y por último La Modelo. En todos lados le decían que no estaba, hasta que una funcionaria de La Modelo se lo confirmó por error. “Me dijo que sí, que había llegado el 25 de marzo”, pero no le permitieron verlo.
Fue hasta el 7 de junio que recibió una llamada de “un señor de contrainteligencia llamado David Portocarrero, así se identificó”. El hombre le dijo que le permitirían ver a su esposo el día siguiente. Lo encontró delgado, con golpes en sus brazos y muy confundido sobre lo que estaba pasando. Él le dijo que buscara ayuda con la Embajada de Estados Unidos.
Tras la visita, regresó a Sébaco y recibió una nueva llamada de Portocarrero.
—¿Dónde estás? Te voy a ir a traer para que llevés a tus hijas a ver a tu marido —prometió el hombre.
Era una trampa.
“Les di la dirección de donde estaba y llegaron, allanaron la casa y se llevaron los teléfonos y una laptop y me llevaron presa a Managua”, relata.
Castillo asegura haber estado detenida 11 días en el Chipote y haber sido sometida a intensos interrogatorios donde le daban “galletazos” y trataban de obligarla a decir que su esposo se dedicaba al narcotráfico.
—¡Hablá! Vos sabés que ese hijo de puta es narco.
—¿De qué me estás hablando? Yo no sé nada de eso.
—¿De dónde saca todo ese dinero? ¡Es narco!
—Claro que no. Ahí están los registros financieros de sus negocios. Yo no sé nada de eso

Abogado preso
A Castillo la dejaron libre solamente después de firmar un documento en el que renunciaba a buscar a su esposo. “Y si lo volvés a buscar o preguntas por él, vas presa de 1 a 3 años. Esto es confidencial. No podés hablar de esto con nadie”, le advirtieron. “Yo no quería, pero no podía dejar solas a mis hijas”, comenta la mujer.
Aquella experiencia en el Chipote atemorizó tanto a Castillo que de verdad temía preguntar o hablar por su esposo, así que fue la madre de Piedra Hernández desde Miami quien se contactó con la Embajada de Estados Unidos en Managua para ponerlos al tanto del caso.
También contrató al abogado criminalista Kenthyn Téllez. Este metió varios escritos en octubre de 2025 solicitando información de Piedra Hernández. Uno de esos fue un recurso de exhibición personal presentado el día 10 de ese mes ante los magistrados del Tribunal de Apelaciones alegando “detención ilegal, privación de la libertad y derechos procesales”.
En el documento, el abogado Téllez expone que su defendido llevaba “más de 205 días” en prisión y que “desde el momento de su detención no se brindó información alguna de las causas de su detención, ni se tuvo conocimiento que haya sido puesto ante el juez competente bajo los procedimientos del proceso penal por imputación alguna, no se ha brindado hasta la fecha, información a familiares y conocidos de mi representado”.
Y continúa: “No se me brindó intervención de ley ni se me ha puesto en conocimiento ningún tipo de resolución en la causa apersonado, violentándose completamente el derecho a la defensa material”. También señala a la jueza Karen Chavarría como la responsable de la detención ilegal de Piedra.
Luego, el 15 de octubre, el abogado Heriberto González Sánchez, en nombre del abogado Téllez, envió una carta a la procuradora de justicia Wendy Morales y le expone el caso de Alain Piedra Hernández, que se trata de una detención ilegal y le solicitan información sobre la acusación contra el empresario estadounidense.
Ninguno de los escritos tuvo respuesta y más bien el abogado Kenthyn Téllez terminó siendo encarcelado y acusado de “corrupción no autorizada”.

“No podemos hacer mucho”
Mientras los abogados trataban de hacer lo suyo por la vía legal, la Embajada de Estados Unidos lo hizo por la vía diplomática. El 30 de octubre se reunieron con Gema Castillo, cuenta la mujer.
“No podemos hacer mucho porque está en manos del Gobierno de Nicaragua, que es un gobierno comunista. Estamos haciendo todo lo que es posible”, le dijeron, indica Castillo.
Tras esa reunión con el personal de la Embajada, David Portocarrero llegó a la casa a las 10:00 de la noche cuando la familia ya estaba durmiendo. “Yo lo atendí muerta de miedo”, porque temía que la metieran presa nuevamente.
Portocarrero le dijo que su jefe quería hablar con ella y se lo puso al teléfono. “Era un tal Victoriano Ruiz (Codirector de la Policía) y me dice que mañana podía ir a ver a mi esposo y que me daban una visita privilegiada”.
Portocarrero pasó por ella a las 5:00 de la mañana del 31 de octubre y la llevó a La Modelo con su esposo. “Me dijo que lo estaban metiendo en las mazmorras, en calzoncillo, sin luz”. Esa fue la última vez que Castillo vio a su esposo.

Posteriormente, el 23 de noviembre de 2025, llegó Portocarrero nuevamente a la casa de Castillo. La llevó a la delegación policial de Sébaco y le dijeron que tenía que llegar a firmar todos los días a las 7:00 de la mañana.
Así estuvo hasta el 14 de enero de 2026 cuando la llamaron de la Embajada nuevamente. Le dijeron que necesitaban que ella estuviera a las 7:00 de la mañana del día siguiente en la sede diplomática, que le harían pasaportes nuevos a ella, sus hijas y a su esposo y que los dejarían salir hacia Estados Unidos.
El 15 de enero llegó a la Embajada con las niñas, le hicieron sus pasaportes nuevos y le mostraron un correo del Sistema Penitenciario donde decía que ponían a disposición a Alain Piedra Hernández para que se lo llevaran. “Pero ese correo no lo tengo. Solo me lo enseñaron ese correo”, dice.
El personal de la Embajada llevó a la mujer con sus hijas al aeropuerto mientras que a su esposo no lo dejaron salir de la prisión. “Yo no me quería ir y dejarlo ahí solo, pero por las niñas acepté irme y mi familia también me pedía que me fuera”, relata Castillo.
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Sin embargo, Migración y Extranjería no la dejó salir. El personal de la Embajada la llevó nuevamente a la sede diplomática y tras una negociación, Castillo asegura que escuchó una llamada de Luis Cañas diciendo: “A partir de mañana está autorizada la salida de la señora Gema Castillo y sus hijas”.
Y así fue. El 16 de enero, el personal de la Embajada llevó nuevamente a Castillo al aeropuerto. Migración la dejó salir con sus niñas, no sin antes fotografiarla en todo momento. “Me siguieron y me tomaron fotos hasta la puerta del avión”, recuerda.
Desde entonces Castillo se encuentra en Estados Unidos esperando el día en que su esposo sea liberado y que se aclare, al menos, por qué permanece detenido y sus empresas confiscadas.
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