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A Zhukov Serrano Pérez lo reconocen como un espía con experiencia dentro de las filas policiales. Capaz de reunir información, perseguir objetivos sin levantar sospechas y mantener vigiladas a las personas, indica una fuente que conoce los entresijos del círculo de poder de los Ortega Murillo.
Serrano Pérez pertenecía a ese círculo. Tanta era la confianza depositada en él que estaba a cargo de la inteligencia policial desde noviembre de 2022 e incluso acompañaba a Laureano Ortega en reuniones con representantes del régimen de Vladímir Putin, el dictador ruso.
La fuente indica que los Ortega Murillo valoran mucho de Serrano Pérez que era capaz de hablar el idioma ruso, lo cual le permitía comunicarse bien con los representantes de Putin.

Es un hombre que camina entre las sombras del aparato de seguridad de la dictadura. “Discreto” en su trato, “firme” en obediencia, y omnipresente porque “está en todo lo que tiene que ver de las estructuras de vigilancia” que sostienen al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Fuentes vinculadas a la Policía confirmaron a LA PRENSA que aparentemente Serrano Pérez cayó en desgracia por haberse metido en negocios con una red “no autorizada”. Esta estaría liderada por un hijo del fallecido magistrado Francisco “Chicón” Rosales y Bismarck Álvarez. Este último es vástago del tesorero de Ortega, Francisco “Chico” López, y supuestamente está encarcelado.
De acuerdo con la información divulgada por este Diario, los negocios habrían terminado mal porque unos amigos chinos de Laureano Ortega resultaron estafados. A esto se le suma la molestia de Rosario Murillo por la fuga de Amelia Ybarra-Rojas, esposa de Bayardo Arce, quien huyó en diciembre hacia Costa Rica por “puntos ciegos” pese a que estaba bajo vigilancia policial.
Murillo responsabiliza de esta fuga a Victoriano Ruiz y a Zhukov Serrano Pérez. “Victoriano y Zhukov quedaron muy mal ante la mujer”, indicó la fuente.
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Otros medios de comunicación como Confidencial reportaron que Serrano podría ser enviado a ocupar un cargo diplomático en una “agregaduría policial” en un país aliado del régimen de Ortega y Murillo.
De nombre ruso
Zhukov Serrano Pérez nació el 7 de agosto de 1966 en Ocotal. Su nombre proviene del apellido de un famoso mariscal soviético llamado Gueorgui Zhukov, comandante de las fuerzas que tomaron Berlín al final de la Segunda Guerra Mundial.
El padre de Serrano era un guerrillero del Frente Sandinista admirador del mariscal soviético y por eso bautizó a su hijo con ese nombre, según recordó el mismo Daniel Ortega en diciembre de 2022 durante una graduación de cadetes de la Academia de Policía Walter Mendoza, en donde Serrano estaba en la misma mesa que el dictador.
“Sé que tu padre le tenía una gran admiración al general Zhukov. Un héroe”, le dijo Ortega entonces, que también destacó los dos años de estudios que hizo Serrano en Rusia, cuando aprendió a hablar ruso.

De acuerdo con la fuente allegada al régimen, Serrano comenzó su carrera policial en los noventa como “técnico operativo”. Su trabajo era hacer vigilancia a objetivos, verificar datos, nombres, direcciones y demás como apoyo para las investigaciones policiales. “Era casi un trabajo de espía porque tenían que andar de bajo perfil, infiltrarse, no llamar mucho la atención”.
Aquellas tareas fueron su primer acercamiento con la inteligencia policial en la cual se terminó especializando. Para 2008, cuando Daniel Ortega ya había regresado al poder, Serrano ya tenía el rango de subcomisionado. Desde entonces su ascenso fue vertiginoso, así como silencioso. Seis años más tarde, en 2014, Serrano ya era comisionado mayor.
Con el estallido de la crisis política, la inteligencia policial adquirió mucha relevancia en el aparato de represión, sobre todo para identificar a manifestantes y líderes de los tranques que paralizaron al país, explica la persona allegada al aparato estatal. Para entonces, Serrano era el segundo al mando de la Inteligencia, detrás de Adolfo Marenco.
En septiembre de 2019, Ortega lo nombró comisionado general. Tres años más tarde, tras la caída de Adolfo Marenco como jefe de Inteligencia policial, en noviembre de 2022, Serrano asumió la jefatura. La confianza en él ya estaba tan afianzada que el dictador lo nombró ese mismo año como subdirector general de la Policía.
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La caída de Serrano
En medio de las purgas que ejecutó el régimen en la Policía y que hicieron rodar la cabeza de algunos altos jefes policiales, Serrano se mantuvo escalando. De acuerdo con la fuente, Serrano llegó a ser parte del círculo de confianza de Ortega y Murillo, y uno de los comisionados con más poder al lado del jefe de la Policía, Francisco Díaz, y el codirector Victoriano Ruiz.
Serrano continuó siendo un hombre que se manejaba en las sombras, aunque de vez en cuando hacía apariciones en actos oficiales. Incluso, el 2 de enero de 2024, salió vestido de civil durante una visita médica que le armaron al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, quien entonces era preso político de la dictadura.
En fotografías y videos divulgados por medios de comunicación oficiales, se ve a Serrano de camisa blanca a cuadros y pantalón de vestir azul.

También solía acompañar a Laureano Ortega Murillo en sus viajes oficiales a Rusia. En diciembre de 2023 se reunieron en Moscú con el entonces secretario de seguridad de la Federación de Rusia, Nikolai Platonovich Patrushev, y celebraron el aniversario 79 de relaciones diplomáticas entre Nicaragua y Rusia.
Luego, en septiembre de 2024, viajó nuevamente a Moscú con el hijo de la pareja dictatorial para reunirse con Sergey Shoygu, secretario del Consejo de Seguridad de la Federación de Rusia.
El último viaje del que se tiene registro fue en mayo de 2025, cuando Serrano acompañó nuevamente a Laureano Ortega en la XIII Reunión Internacional de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad en Moscú.
Para entonces, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos de Naciones Unidas (GHREN) ya había identificado a Serrano como uno de los 54 altos funcionarios responsables de violaciones a los derechos humanos y ejecutores de crímenes de lesa humanidad en Nicaragua.
A Serrano lo señalan de “identificar a las personas a expulsar” del país como parte de su labor al frente de la inteligencia policial.
Sin embargo, en las últimas semanas Serrano acumuló errores imperdonables para Rosario Murillo, considera la fuente. “Prácticamente en sus narices se le escapó la mujer de Bayardo (Arce)”, detalla, lo cual habría provocado su caída en desgracia al igual que otros jefes policiales cayeron antes que él.
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