Bayardo Arce Castaño, Comandante de la Revolución Popular Sandinista, asesor económico presidencial y reo del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Así fue como hizo su fortuna Bayardo Arce

El supuesto juicio contra el otrora comandante de la revolución deja al descubierto una red criminal que incluye a sus propios acusadores y que, durante más de 35 años, ejecutó uno de los mayores despojos al Estado de Nicaragua en su historia.

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Bayardo Arce empezó a amasar su fortuna poco antes de las elecciones de 1990, cuando los sandinistas ejecutaron la “Piñata” y se repartieron propiedades confiscadas. Arce fue uno de los principales impulsores de esta operación que cargó al Estado con una enorme deuda que los nicaragüenses siguen pagando hasta estos días. 

En realidad, desde los años ochenta, cuando era uno de los nueve comandantes del Frente Sandinista, Arce comenzó a degustar las mieles del poder y se instaló en la lujosa residencia de Salvadora Debayle de Somoza, la esposa del primero de la dinastía. Luego se hizo de más propiedades y negocios que fueron engordando sus bolsillos. 

Hasta finales de julio del año pasado, Arce era el único de los nueve comandantes que mandaron en Nicaragua en los ochenta que seguía al lado de Daniel Ortega. Además, era reconocido como una de las personas más ricas de Nicaragua, aunque su patrimonio, al igual que muchos de sus negocios, permanece en las sombras. 

La noche del 30 de julio de 2025, Arce fue detenido por la Policía en su casa, en Villa Fontana, al sur de Managua. Según reportes periodísticos, fue apresado por la noche, lanzado al suelo, montado en una patrulla y llevado a la Modelo. Recientemente, la dictadura lo acusó de supuestamente haber lavado casi 5 mil millones de dólares. 

La Procuraduría General de Justicia (PGJ) lo señaló a Arce de “responsabilidad penal” por lavado de activos y también acusó a su asistente Ricardo Bonilla Castañeda, quien permanece detenido. Además fue acusada la esposa de Arce, Amelia Ybarra-Rojas y su cuñado Amílcar Manuel Ybarra-Rojas, presidente de Agricorp, quienes alcanzaron a huir hacia Costa Rica.

Daniel Ortega y Bayardo Arce cuando eran diputados de la Asamblea Nacional. LA PRENSA/Óscar Navarrete

Para algunos, Arce era como “el Alex Saab de Ortega”, en referencia al magnate hombre de negocios y operador económico de Nicolás Maduro y el régimen chavista, sin embargo, la cantidad de dinero que se le atribuye haber lavado “es descabellada”, señala una fuente que conoce a Arce y al círculo de poder de los Ortega Murillo. 

“Nadie tiene un capital así en Nicaragua. Ni el capital de ellos (Ortega Murillo) anda por esa cifra, ahora el de Bayardo va a ser así. El capital de los Pellas, que es el grupo más grande de Nicaragua, es de unos 2,500 millones de dólares aproximadamente”, considera la fuente. 

Según cifras del Banco Central, el Producto Interno Bruto de Nicaragua en 2025 se situó en 20,959 millones de dólares. Es decir, la dictadura le atribuye a Arce casi el 25 % de todo lo que produce el país, un presupuesto que ni siquiera es comparable con lo que se le asigna a un ministerio. 

Lo que sí es innegable es que Arce dejó de ser aquel redactor del Diario LA PRENSA con salario modesto que disfrutaba del alcohol en sus tiempos libres para ser un ricachón y hombre fuerte de los negocios. Amasó una fortuna que todavía es incalculable en datos reales gracias a sus vínculos políticos y empresariales. “Sí es una cantidad grande (la que tiene), pero no creo que sea de ese volumen sinceramente”, indica la fuente. 

La Piñata 

Bayardo Arce fue uno de los principales beneficiados de la «Piñata» junto con Daniel Ortega, Humberto Ortega, Tomás Borge y Jaime Wheelock, según un reportaje de la revista Magazine publicado en 2021. 

En su libro La revolución perdida, el sacerdote y exministro de Cultura en los ochenta, Ernesto Cardenal, señala que en aquella época “no había millonarios” en el país, pero después de la “Piñata” sí los había y entre esos nuevos millonarios mencionó a Bayardo Arce. 

En los años ochenta, tras el triunfo de la Revolución Sandinista, Arce estuvo al frente del Consejo de Estado durante poco tiempo porque pronto pusieron a Carlos Núñez Téllez al frente. Además que era uno de los poderosos nueve comandantes. No estuvo en ningún ministerio, sino que se encargó de la parte organizativa del partido rojinegro como coordinador de la Comisión Política, estuvo en el Departamento de Agitación y Propaganda (DAP) y fue el jefe de campaña de Daniel Ortega en las elecciones que perdió el dictador contra Violeta Barrios de Chamorro. 

Bayardo Arce cuando era guerrillero del Frente Sandinista. ARCHIVO

Cuando los sandinistas se vieron derrotados y no tenían más alternativa que entregar el poder en 1990, idearon un combo de leyes para no quedarse como llegaron al gobierno: con una mano adelante y otra atrás. 

Ninguno de los nueve comandantes, incluido Arce, tenía medios para sobrevivir por su propia cuenta cuando llegaron al poder. Años atrás, cuando se integraron a la guerrilla, dejaron sus estudios, trabajos, familias y se dedicaron a hacerle la guerra a los Somoza. Su subsistencia estaba a cargo del FSLN. 

En el caso de Arce, él era un reportero de política en LA PRENSA, con un salario básico que le permitía sobrevivir, pero no hacerse de una fortuna como la que le garantizó la «Piñata» años después. El periodismo es un oficio mal pagado. Arce lo sabía muy bien y lo vivió en carne propia, al igual que su familia. Su padre era el periodista Guillermo Arce, mientras que su madre era Lucía Amanda Castaño. 

Su padre fue vapuleado por turbas somocistas en 1956, lo cual provocó su muerte, y eso motivó a Arce a seguir sus pasos en la profesión. Cuando llegó a LA PRENSA empezó a cubrir el Congreso, pero a veces se olvidaba de su papel de periodista y se iba a manifestaciones contra el Gobierno. Esto era aprovechado por el somocismo para decir que los reporteros del Diario tenían motivaciones políticas y estaban sesgados. 

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En 1975 Arce dejó el periodismo y se involucró con la guerrilla hasta el triunfo de la Revolución, por tanto, no pudo dedicarse a trabajar y generar dinero. 

La «Piñata» de la que se benefició Arce y muchos otros sandinistas comenzó con el decreto 3-1979 emitido por la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, en 1979. Con este se confiscaron numerosas propiedades, lujosas la mayoría de ellas, que pertenecieron a los Somoza y a sus allegados. Ahí había empresas, fincas, haciendas, cuentas bancarias, vehículos y más. 

En diciembre de 1979 llegó un nuevo decreto, el número 59, con el cual los bienes fueron destinados al Estado, prioritariamente a guarderías, bienestar social, el Ministerio de Salud, centros escolares, universitarios, museos, bibliotecas, casas de protocolo para personal diplomático extranjero, entre otros. 

Los comandantes de la Revolución decían que no podían vivir en “chocitas” y que debían tener residencias acordes con sus estatus de dirigentes de un país, así que se fueron instalando en esas propiedades confiscadas. Bayardo Arce se quedó con la lujosa mansión de la madre del dictador Anastasio Somoza Debayle. 

El mandado 

Cuando los sandinistas perdieron las elecciones en 1990, no solo debían entregar el poder, sino las propiedades que estaban ocupando porque le pertenecían al Estado. Entonces, dos meses antes de salir del Gobierno, la Asamblea controlada por el sandinismo aprobó un combo de leyes que les permitió quedarse con todas las propiedades que estaban usando hasta la fecha. 

La Asamblea Nacional, entre el 29 de marzo y el 2 de abril de 1990, aprobó las leyes 85, 86 y 88, para traspasar las propiedades confiscadas. 

La 85, Ley de Transmisión de la Propiedad de Viviendas y Otros Inmuebles Pertenecientes al Estado y sus instituciones, garantizó el derecho a la vivienda a toda persona que, hasta el 25 de febrero de 1990, tuviera asignada una propiedad por el Estado. 

La 86, llamada Ley Especial de Legalización de Viviendas y Terrenos, protegía a las personas que estaban en posesión, asignados por el Estado, de terrenos o viviendas en barrios, urbanizaciones y repartos, pero que no estaban legalizados. El beneficiado recibía la propiedad gratuitamente. 

Y la 88, llamada Ley de Protección a la Propiedad Agraria, la cual garantizaba los derechos adquiridos sobre la propiedad de la tierra al campesinado, productores individuales, cooperativas, comunidades indígenas y de la Costa Atlántica. 

Todas estas leyes fueron hechas al margen de los acuerdos de transición con el nuevo gobierno, explicaría después el exministro de la Presidencia en tiempos de doña Violeta Barrios de Chamorro, Antonio Lacayo. 

Bayardo Arce junto a Daniel Ortega y Fidel Castro. ARCHIVO

Bayardo Arce para entonces era el tesorero y encargado de negocios del Frente Sandinista. “Él comenzó como tesorero desde el 90 y fue tesorero como 10 años, hasta el 2000. En esa época de tesorero ahí traspasó un montón de bienes del partido a favor de él. Se quedó con el mandado”, cuenta la fuente. 

Todas esas propiedades con las que se quedó el partido, o Arce, eran para que el FSLN sobreviviera como fuerza política. Para ello crearon al menos 44 empresas que respondían a intereses del sandinismo y pusieron a cuadros fieles al frente de ellas. 

Según denunciaron algunos sandinistas disidentes, uno de los que se lucró con esas empresas fue Bayardo Arce. 

Una fuente que conoció a Arce en aquellos tiempos señala que «era Daniel Ortega el que disfrutaba de ese dinero. Bayardo lo cuidaba, pero Daniel lo vivía», cuenta. Sí Ortega le decía a Arce que necesitaba cierta cantidad de dinero para determinada actividad, hacer una compra, un viaje al extranjero, o lo que fuera, era Arce quien se lo daba, explica esta persona.

En la práctica, Daniel Ortega junto con su esposa Rosario Murillo e hijos eran beneficiarios de ese robo que hicieron al Estado con la «Piñata» y cuyas ganancias administraba Bayardo Arce.

“En la década de 1990, algunos tomaron todo lo que pudieron del patrimonio estatal y lo hicieron como personas, no como organizaciones. Eso fue la ‘Piñata’. Se justificó como que el Frente, que había hecho la Revolución, al perder las elecciones, no se podía ir a su casa sin fortalecerse y la forma de hacerlo era agarrando propiedades. Pero eso fue el pretexto. Después, algunos comenzaron a repartírselas personalmente y ahora no se sabe qué es partidario y qué es personal. Hay una confusión tremenda en todo ese holding que maneja Bayardo Arce”, dijo en una entrevista Onofre Guevara, un líder sindical simpatizante del sandinismo. 

En 2003, Arce se refirió a la «Piñata» en una entrevista que le hizo un periódico costarricense. “Cuando perdimos las elecciones, agarramos todo lo que no habíamos entregado al Estado y organizamos un patrimonio y lo tratamos de hacer funcionar en una gestión empresarial. A mí me tocó supervisar eso. Para decirlo en términos nicaragüenses, yo era el hombre de los reales del partido. Y de ahí empezaron a decir que yo era el que tenía los reales… Tal vez de ahí proviene esa percepción errónea que pueda tener Ernesto (Cardenal) de que soy millonario”. 

Para aquellos años, el administrador del partido era Samuel Santos, quien llegó a ser canciller tras el regreso de Ortega al poder en 2007. El exministro de la Presidencia de Violeta Barrios de Chamorro, Antonio Lacayo, cuenta en su libro La difícil transición nicaragüense que Arce, siendo el tesorero, y Santos el administrador, llegaron donde él para mostrarle varias propiedades que querían legalizar. “Les sugerí utilizar los canales institucionales”, detalló Lacayo. 

La «Piñata» le dejó a Arce una casa en reparto El Carmen, cerca de la secretaría del Frente Sandinista y casa de los Ortega Murillo, en donde montó sus oficinas. 

También se hizo de otra propiedad en Los Robles que, según una investigación publicada por LA PRENSA, la convirtió en un complejo de apartamentos llamado Compostela, ubicado en la conocida “Zona Hippos” de Managua, en la misma calle donde los jóvenes capitalinos se van de fiesta por los bares y discotecas de la zona. 

LA PRENSA también develó que Arce se hizo construir una mansión en el sur de Managua, contiguo al camino que lleva hasta San Isidro de la Cruz Verde. Está valorada en un millón de dólares y era una propiedad de 800 metros cuadrados de construcción con dos entradas, una por el camino a San Isidro y otra cerca del Colegio Mont Berkeley. 

En su momento, Arce fue criticado por sus excompañeros del FSLN como Herty Lewites por haberse convertido en un opulento empresario. “Se desplaza en un carro de 90 mil dólares, tiene apartamentos y grandes edificios en Los Robles, y es el mayor importador de arroz desde Estados Unidos”, comentó Lewites en una ocasión. 

El enlace 

Bayardo Arce estuvo como diputado en la Asamblea Nacional entre 1997 y 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder. El dictador lo nombró entonces como su asesor presidencial en temas económicos. Arce ya era conocido en el ámbito empresarial y ya era demasiado complicado saber dónde empezaban los negocios de él, y dónde empezaban los del partido. 

Siendo diputado, en 2005, fue el principal impulsor de la Ley de Equidad Fiscal, conocida como «Ley Arce». Esta era una normativa que eliminaba importantes exoneraciones fiscales a los medios de comunicación, imponiéndoles un techo a sus beneficios tributarios y obligándolos a pagar gravámenes por la importación de papel, maquinaria y equipos. Esto encarecía la operación de periódicos como LA PRENSA

La Ley Arce fue percibida como un intento de castigar a los medios que criticaban la corrupción y el pacto político entre liberales y sandinistas, los cuales dominaban la Asamblea Nacional y votaban a favor de esta normativa. Sin embargo, el entonces presidente Enrique Bolaños vetó partes de la ley, argumentando que comprometían su compromiso de respetar la libertad de expresión y esta, aunque fue aprobada por la Asamblea, terminó muriendo con el tiempo y tras varias medidas legales adoptadas por los medios afectados.

Para aquellos años, Bayardo Arce ya estaba convertido en millonario y aprovechó sus vínculos con el empresariado para ser el enlace entre el gobierno y el sector privado del país que veía con mucho recelo el regreso de los sandinistas a la Presidencia. 

“Bayardo garantizó que el acuerdo de diálogo y consenso se llevara a cabo. El mismo Daniel le pedía que hablara con los empresarios cuando había algún problema y los empresarios lo buscaban a él para resolver temas de aduanas, de impuestos y cosas así”, detalla la fuente que conoce el círculo de poder. 

En su momento, los empresarios hablaban muy bien de él. “Es una persona con un valor importante dentro de este esquema para que tenga resultado”, decía el entonces presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y hoy desterrado político, José Adán Aguerri. 

Bayardo Arce sostenía buenas relaciones con los empresario del país. ARCHIVO

La fuente señala que incluso el mismo Daniel Ortega confiaba tanto en Arce que le permitía a su hijo Rafael Ortega Murillo que le pidiera apoyo para llevar los negocios familiares. 

En el año 2010, cuando ya era asesor económico, Arce le dijo a El Nuevo Diario que estaba “retirado” de la política. “El aporte que yo doy al Frente Sandinista y a su Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional es trabajar por la buenandanza de la economía y contribuir con los cuadros del Gabinete Económico, de Energía y de otras áreas que tienen que ver con la economía, para que las cosas marchen bien por el bienestar del país”, señaló. 

A Bayardo Arce se le han atribuido varios negocios en los cuales aparentemente utiliza a testaferros para no figurar él como el dueño. Uno de tantos es Agricorp, la cual mantiene el monopolio del mercado del arroz en Nicaragua. 

Agricorp es una propiedad piñateada. Solía ser la hacienda Altamira, una gigantesca arrocera propiedad de la familia Somoza, la cual fue confiscada y posteriormente transferida a Arce. Él siempre ha negado los vínculos con esa empresa y ha dicho que es de su cuñado y esposa, quienes sí figuraban como accionistas y directivos, pero en el mundo empresarial algunos aseguran que es Arce quien verdaderamente manda. 

Sin embargo, la alta dirigente de las organizaciones empresariales siempre negó tal versión. Aseguran que tal como la empresa lo anunció al momento de su fundación, nació en mayo del año 2000 de la fusión de las empresas, Comercial Centroamericana de Inversiones, S.A. (Comersa) e Industrias Nacionales Agrícolas (INA); y que la transnacional estadounidense Rice Company aportó el 40 por ciento del capital. El restante 60 por ciento lo pusieron empresarios nicaragüenses entre los que figuran además de los hermanos Ybarra-Rojas, Claudio Rosales Lacayo, Ernesto Palazio Hurtado, Emilio Chamorro Solórzano, Guillermo Novoa Yúdice, Roberto Vargas Mántica y otros socios, algunos de ellos extranjeros.

Esta empresa fundada en el año 2000 empezó produciendo, acopiando, procesando y comercializando el 40 por ciento de la demanda local de arroz. Ahora, lo hace hasta con el 80 por ciento, por lo que juega un papel vital en la economía del país al tener el monopolio del mercado del arroz. Además, debido a los altos volúmenes que le compra a los arroceros locales, es también el principal importador para completar la demanda interna. 

Sin embargo, a partir de 2016, Agricorp entró en una crisis financiera por diversos factores, la cual se agudizó en 2023 cuando la Dirección General de Ingresos (DGI) le cobró 394.50 millones de córdobas en supuestos impuestos atrasados y la obligó a cumplir con otras obligaciones fiscales que antes no tenía. 

Los analistas económicos han advertido que la crisis de Agricorp podría agudizarse ahora por la confiscación de las acciones de los hermanos Ybarra-Rojas Brogden, señalados de lavar unos 4,961 millones de dólares como parte del caso contra Arce. 

Mala relación con Murillo 

Rosario Murillo conoció a Bayardo Arce mucho antes de conocer a Daniel Ortega. Fue en LA PRENSA, cuando ella era asistente del director Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, y él era reportero político, en los años sesenta. 

El excompañero de vida de Rosario Murillo, el periodista de sucesos Annuar Hassán, recordó a la revista Domingo en 2017 que él, Murillo y Arce eran muy buenos amigos y que Arce los visitaba en su casa a finales de los años sesenta. 

Bayardo Arce era el único comandante de la revolución que todavía continuaba al lado de Daniel Ortega. ARCHIVO

Tiempo después, los caminos de Murillo y Arce tomaron rumbos distintos. Él se fue a la guerrilla del Frente Sandinista y ella a los brazos de Daniel Ortega, con quien se juntó en Costa Rica en 1977. 

Fue a finales de los ochenta cuando Rosario Murillo era la primera dama y Bayardo Arce trabajaba en la Dirección de Agitación y Propaganda, cuando las relaciones entre ambos se deterioraron. 

El periodista Fabián Medina, en su libro El Preso 198, relata que Murillo “sentía que ella tenía más olfato que él (Ortega) para anticiparse a las traiciones y exacerbaba esa desconfianza. Murillo le pedía que desconfiara de Sergio Ramírez, de Carlos Fernando Chamorro y de Bayardo Arce, entre otros”. 

Las relaciones entre Murillo y Arce se mantuvieron “cordiales” cuando Ortega regresó al poder y lo convirtió a él en su asesor económico, sin embargo, de vez en cuando había roces. Arce evitaba hablar con Murillo y se comunicaba directamente con Ortega. 

Así seguía siendo hasta hace poco, indica la fuente que conoce el círculo de poder. “Eso no le gustaba a ella porque lo quiere todo bajo control”, comenta. 

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La caída de Bayardo Arce solamente se explica por la mala relación con Rosario Murillo, además de las ansias de poder de ella, pues ve en Arce una amenaza por ser de la “vieja guardia” con mucho respeto dentro del sandinismo, considera la fuente. 

Sin duda, la fortuna que manejaba Bayardo Arce proviene de un descomunal robo al Estado. Pero, para que un patrimonio así haya pasado a manos de quienes hasta hace 35 años no tenían nada, tuvo necesariamente que existir una red criminal que ejecutara el despojo. Y esa red criminal tiene nombre, y Bayardo Arce es solo uno más de sus miembros.

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COMENTARIOS

  1. Hace 4 meses

    Que quede claro. Bayardo Arce Castaño no es prisionero político sino un vulgar delincuente que amasó su fortuna con el auxilio de empresarios del sector privado que saben de economía y números. Bayardo, en 1979, era un pobre diablo, un alcohólico que sabía acerca de economía y cómo establecer una empresa lo que yo sé de ingeniería aeroespacial. La ‘carabina virgen’ de Jaime Wheelock hubiera de ser investigado. Este sabiamente no ha abierto su boca para criticar a la Chayo porque ya sabe lo que le espera si lo realiza: Volver a ser lo que era antes de 1979 ‘Una mano por delante y la otra por detrás’.

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