El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal (PJCHC), después de ser nombrado codirector de LA PRENSA en 1948, publicó en la edición del 11 de septiembre de ese año el editorial titulado Para comenzar, en el que estableció lo siguiente:
“En las columnas de La Prensa tendrá cabida todo amigo o enemigo de nuestros principios e ideas, siempre que exprese sus conceptos dentro de los límites que fija la caballerosidad y la verdad”. (Caballerosidad, para estar claros, significaba en aquella época y sigue significando ahora lo contrario de “grosería, descortesía y bajeza”).
Más adelante, el 27 de mayo de 1961, cuando LA PRENSA pudo volver a publicarse sin censura, después de un tiempo sometida al control gubernamental, PJCHC publicó el editorial titulado La Prensa sin censura, en el cual reiteró:
“La Prensa es un diario absolutamente independiente, que solo obedece al criterio moral de sus directores: Pedro Joaquín Chamorro y don Pablo Antonio Cuadra… no representa a Partido Político ninguno ni es vocero de nadie… Dedicamos una parte del diario a lo que opinan nuestros lectores, quienes pueden expresar allí sus ideas aunque éstas sean completamente opuestas a las nuestras”.
Recordamos y citamos esos conceptos fundamentales de PJCHC porque sigue habiendo quienes creen y aseguran que LA PRENSA comparte o hace propias las opiniones expresadas en los artículos que publica con los nombres y fotografías de sus autores, que es un requisitos básico para su publicación.
En realidad, los artículos firmados que se publican en LA PRENSA representan la opinión de sus autores y de ninguna manera el pensamiento y la línea de LA PRENSA, la cual se expresa solo en sus editoriales.
Ahora bien, cuando PJCHC decía que las páginas de Opinión de LA PRENSA están abiertas hasta para sus adversarios ideológicos, no significa que deba publicar todo y cualquier cosa. No publicamos —y esto es norma establecida por PJCHC—, todo lo que sea apología del delito ni de los sistemas totalitarios que aniquilan o pretenden abolir la libertad, la democracia, la justicia y los derechos humanos. No lo hacemos, indicó PJCHC, “precisamente porque defendemos la libertad de expresión… y no podemos ser instrumento” de quienes pretenden aprovecharse de la libertad de expresión para socavarla y destruirla.
Además, nuestro Código de Ética establece la normativa de que “la opinión, tanto de LA PRENSA —que se expresa únicamente en sus editoriales— como de diversos comentaristas que analizan y valoran los acontecimientos desde sus particulares puntos de vista, también deben estar sometidos a las reglas y principios éticos de la información general”. O sea que “no deben usarse expresiones inapropiadas, imputaciones de delitos, términos injuriosos ni conceptos que lesionen de cualquier forma la dignidad de las personas”.
Decir todo eso es una obviedad. Pero de vez en cuando es necesario aclararlo. Aunque algunos se obstinen en seguir creyendo que publicamos los artículos de otras personas porque expresan el pensamiento de LA PRENSA. Y nada más lejos de la verdad.