Venezuela y las contradicciones en la izquierda latinoamericana

El medio internacional de información BBC News Mundo ha publicado un interesante artículo acerca de cómo la crisis política que sufre Venezuela ha abierto una brecha en la izquierda que gobierna en países de América Latina.

Un poco antes, el miércoles 7 de agosto, LA PRENSA había publicado una información sobre el mismo tema, basada en opiniones de expertos, en la cual se decía que la crisis venezolana ha definido claramente tres posiciones en la izquierda latinoamericana.

Una es la posición de la izquierda dura, radical y ortodoxa, que representan los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Honduras. Los cuales han cerrado filas con el régimen de Venezuela y avalan el robo de las elecciones del 28 de abril, que las ganó el candidato de la oposición, pero no lo reconoce Nicolás Maduro.

La segunda es la posición aparentemente intermedia asumida por los gobiernos de Brasil, México y Colombia, que no reconocen el triunfo de la oposición, pero tampoco han avalado  el robo electoral de Maduro. Esos gobiernos izquierdistas insisten en pedir al régimen venezolano que presente las actas de la votación para poder pronunciarse sobre el caso. Aparentan ignorar el hecho de que dichas actas fueron divulgadas por la oposición y demuestran su triunfo contundente.

Y la tercera posición ante la crisis de Venezuela es la del gobierno de Chile, claramente democrática, que sí reconoce la victoria de la oposición y condena el robo electoral del régimen socialista bolivariano de Nicolás Maduro.

Pero la verdad es que la izquierda nunca ha sido monolítica en ninguna parte del mundo. No lo ha sido ni siquiera la izquierda más radical, congregada en los partidos comunistas ortodoxos, a pesar de los grandes esfuerzos que Lenin y Stalin hicieron en su tiempo con ese propósito, inclusive mediante las criminales campañas de purgas políticas e ideológicas.

La izquierda ideológica y política igual que la derecha siempre está dividida en diversas opiniones y tendencias, sin perjuicio de que sus principios ideológicos sean comunes y que coincidan en temas y ante situaciones de diverso orden.

Es un error creer que toda la gente  de izquierda y socialista es igual, o que toda la de derecha piensa y actúa de la misma manera. En la realidad siempre ha habido y hay una izquierda autoritaria y otra democrática, con diversas variantes. Y lo mismo ocurre con la derecha, que tiene tanto expresiones  democráticas como formas autoritarias y totalitarias.

El presidente derechista radical de Argentina, Javier Milei, aseguró el domingo 7 de julio pasado en la clausura de una reunión de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), que toda izquierda o socialismo es perverso: “El socialismo es una ideología que va directamente en contra de la naturaleza humana y por eso necesariamente deriva en esclavitud o muerte”, dijo Milei.

Pero eso es cierto solo si se refiere al socialismo totalitario, como el leninista y estalinista en la desaparecida Unión Soviética y actualmente en Cuba y Corea del Norte. En cambio es falso en relación con el socialismo democrático europeo o con los actuales gobiernos socialistas de Chile y Colombia, que respetan la propiedad privada y las instituciones de la democracia.

Igual de falso es creer que toda la derecha es criminal, porque lo fueron los regímenes de Hitler, en Alemania; de Pinochet en Chile y de los otros dictadores militares del sur y centro de las Américas. En la actualidad, gobiernos latinoamericanos de derecha y centroderecha como los de Uruguay, Costa Rica y Panamá, son ejemplarmente democráticos y respetuosos de los derechos humanos,

El criterio de que toda la gente de derecha es malvada y toda la de izquierda es perversa y criminal, es propio de personas extremistas y de mentes cerradas, sean izquierdistas o derechistas. Parafraseando al gran pensador mexicano Octavio Paz, son personas a quienes la ceguera ideológica no les permite pensar con claridad ni ver la realidad tal como es.

Editorial
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