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Casi dos décadas después de crear el Subprograma Nacional de Trazabilidad Bovina, del que hasta la fecha se desconocen sus resultados y no ha logrado una de sus principales metas que era abrir el mercado europeo a la carne bovina, ahora las autoridades agropecuarias de Nicaragua establecieron la trazabilidad de la especie porcina. Esta disposición obliga a todas las personas y empresas involucradas en la cadena agroalimentaria del cerdo a registrarse ante el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA).
La implementación del sistema de trazabilidad porcina será de forma escalonada. El registro de todos los actores de la cadena es obligatorio desde ayer 3 de septiembre de 2026. Dentro de seis meses, es decir a partir del 3 de febrero de 2027, para movilizar cerdos en el territorio nacional será obligatorio tener la Guía Única de Movilización y Control Sanitario (Guiasa). Mientras que en un plazo máximo de 18 meses, es decir a partir de febrero de 2028, será obligatorio usar la identificación por lote de los cerdos en los centros de acopio y la individual mediante aretes con tecnología con radiofrecuencia (RFID).
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Según la resolución que crea el sistema de trazabilidad porcina, el objetivo del programa es cumplir con las crecientes exigencias de los mercados internacionales y los estándares globales establecidos por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). También, enfrentar las amenazas transfronterizas como la Peste Porcina Africana (PPA) y consolidar el estatus de Nicaragua como país libre de Peste Porcina Clásica (PPC).
Escepticismo con programa de trazabilidad porcina
Dirigentes del sector ganadero, que por temor a represalias piden no mencionar sus nombres, son escépticos con este programa. Desconfían especialmente en lo referido a los plazos, por las lecciones que dejó el de trazabilidad bovina que, pese a tener actores más organizados y con más recursos, no cumplió los tiempos establecidos y por lo visto tampoco su principal objetivo que era la apertura del mercado europeo. Recuerdan que en este caso la reproducción y crianza de cerdos está en poder de miles de pequeños productores y amas de casa a las que se les dificultará completar estos registros.
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Lo mismo ocurre con la comercialización y matanza, que en muchos casos son actividades de pequeños comerciantes que incluso como una actividad familiar compran el cerdo, lo sacrifican y venden la carne, chicharrón y otros subproductos en sus propias casas. Además, no entienden qué exigencias internacionales se pretenden cumplir, ya que Nicaragua no exporta carne de cerdo, al contrario importa volúmenes importantes, especialmente procedentes de Estados Unidos, que llegan con beneficios arancelarios que le otorga el DR-Cafta.
En 2009, a través de la Resolución Ministerial 001-2009 que publicó el diario oficial La Gaceta el 26 de noviembre de ese año, el entonces titular del Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor), Ariel Bucardo, creó y organizó el Subprograma de Trazabilidad Bovina, que quedó inmerso dentro del Programa Nacional de Trazabilidad Alimentaria. Han pasado 17 años desde entonces y no existe un informe oficial de sus resultados.
La trazabilidad bovina no logró abrir el mercado europeo
Los datos más recientes sobre el tema datan de enero de 2024, cuando en el informe de gestión del 2023 el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) que ahora lo administra, incluyó dos líneas sobre el tema. En ese momento dijo que a nivel nacional el sistema de trazabilidad bovina ya tenía registradas 181,000 mil fincas vinculadas a la actividad ganadera y 6.30 millones de reses.
Pero aunque no se hable del tema, la realidad es que el programa de trazabilidad bovina no ha logrado uno de sus principales objetivos que era abrir las puertas del mercado de la Unión Europea (UE), que exige entre sus requisitos normas muy estrictas de trazabilidad para el ingreso de la carne.
Las autoridades agropecuarias nunca se han referido a este obstáculo y ahora que no existen cámaras empresariales, ni los ganaderos ni la industria cárnica han insistido en el tema que en su momento fue de gran interés, y para el que se fijaron varios plazos que quedaron en el olvido.

IPSA crea sistema de trazabilidad porcina
El ingreso al mercado europeo además de garantizar la diversificación de los mercados para la carne nicaragüense propiciaría mejores ingresos, ya que ese mercado compra cortes de mayor calidad. Casi dos décadas después, Nicaragua sigue pendiente de cumplir los requisitos para exportar carne a ese mercado de alto valor adquisitivo.
Pese a ese tropiezo y a que se desconoce el resultado del programa, ahora Nicaragua se sumerge en un nuevo programa de trazabilidad. El tuno ahora es para el sector porcino. A través de la Resolución Ejecutiva 035-2026 que publicó el diario oficial La Gaceta en su edición del 3 de septiembre, Ricardo Somarriba, director ejecutivo del IPSA, dictó las disposiciones para el Registro y Trazabilidad de la especie porcina.
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El IPSA es la entidad que asumió muchas de las funciones del desaparecido Magfor que ahora se llama Ministerio Agropecuario (MAG) y no tiene funciones relevantes. Según la nueva disposición es obligatorio que «toda persona natural o jurídica, pública o privada, involucrada en la cadena agroalimentaria porcina» se registre ante el IPSA.
Sistema incluye registro y guías de movilización
Tal como ocurre con las reses, para movilizar los cerdos las personas o empresas deben tramitar un documento llamado Guía Única de Movilización y Control Sanitario (Guiasa). Este documento autorizará y
y amparará el traslado, transporte y control sanitario de los porcinos en el territorio nacional. Sin embargo, «la obtención de la Guiasa no constituye, ni suple, el título de propiedad de los animales», dice la disposición.
Además, todos los cerdos que se movilicen dentro del territorio nicaragüense deben estar identificados, ya sea por métodos propios de las granjas, que pueden ser aretes, muescas o tatuajes, o por aretes oficiales con tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID). A los cerdos identificados como reproductores deben colocarles un dispositivo de identificación oficial.
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El IPSA administrará el registro de personas, establecimientos y el movimiento de los cerdos, a través del sistema informático oficial de trazabilidad (Trazaragro). Además, los mataderos, rastros y plantas de transformación «deben garantizar la trazabilidad ininterrumpida a lo largo de su proceso industrial». Para cumplir esta obligación deben ser autorizados por el IPSA para homologar y luego incorporar sus sistemas informáticos internos con el sistema Trazaragro.
¿Quiénes deben registrare en el programa de trazabilidad porcina?
Registrarse en ese sistema informático es obligatorio para:
1. Las granjas porcinas (tecnificadas, semitecnificadas, familiares o de traspatio).
2. Centros de acopio.
3. Centros genéticos.
4. Transportistas y medios de transporte de ganado porcino.
5. Comercializadores.
6. Mataderos industriales, rastros municipales y plantas de transformación.
Para registrarse en el sistema Trazaragro es obligatorio que las personas o empresas presenten la georreferenciación o coordenadas geográficas del establecimiento, esta tendrá como punto de referencia el corral o la infraestructura principal de manejo de los cerdos. Una vez concluido el registro el sistema Trazaragro le otorgará un Código Único de Establecimiento (CUE), que será alfanumérico, único, definitivo e irrepetible.
Los establecimientos que ya tengan un CUE para otra actividad agropecuaria conservarán el mismo código, pero el sistema les adicionará el giro productivo porcino como una nueva unidad de explotación. Y en los casos de cambio de dueño de los establecimientos, el propietario anterior debe notificar al IPSA para solicitar el cambio.
Según la resolución del IPSA incumplir con estas obligaciones será motivo de sanciones de acuerdo con la legislación vigente, pero no especifica los tipos de sanciones que pueden aplicar.
