Estamos convencidos de que la dictadura, aunque sea actualmente muy fuerte y mute a dinástica, no puede ser para siempre. Terminará inevitablemente y en Nicaragua volverá a haber libertad y democracia.
Estamos convencidos de que la dictadura, aunque sea actualmente muy fuerte y mute a dinástica, no puede ser para siempre. Terminará inevitablemente y en Nicaragua volverá a haber libertad y democracia.
En los últimos años EE. UU. sustituyó la política imperialista del gran garrote con programas amistosos de cooperación para promover el desarrollo de los países latinoamericanos y del Caribe. Pero el resentimiento por sus intervenciones armadas e imposiciones políticas imperialistas del pasado sigue vivo en algunos sectores sociales de estos países.
No basta decir que se es cristiano, también hay que actuar como tal. Ser cristiano se demuestra con la conducta, no solo con la palabra. No se trata de ser perfectos, como los santos, pero ser cristianos obliga a ser confiables, veraces y compasivos, sobre todo con los que sufren.
El exilio, el destierro, el despojo de la nacionalidad y la ciudadanía, y la apatridia son castigos tan terribles y odiosos que hace más de 2,400 años el gran filósofo de Atenas, Sócrates, al ser condenado por sus enemigos en base de acusaciones falsas, prefirió que lo mataran en vez de que lo desterraran y le quitaran su patria.
La persecución del régimen ha diezmado al orden sacerdotal matagalpino… Pero la Diócesis de Matagalpa resiste en silencio y oración, igual que toda la Iglesia católica de Nicaragua, con fe y la esperanza en que la gran tribulación que está sufriendo ahora también pasará.
De verdad que eran hermosas la libertad y la democracia que heredó doña Violeta. Pero las perdimos, después de solo dos gobiernos democráticos más, por la corrupción y la traición política de quienes tenían la obligación de preservarla. Y no lo hicieron porque les valieron más sus mezquinos intereses personales y particulares.
El caso lamentable es que lo migrantes ilegales en EE. UU. no han podido conmemorar su día internacional con alegría, ni siquiera con esperanza, sino que han sido obligados a pasarlo con miedo e incertidumbre.
Permitir la impunidad de esos delitos sería una traición a las víctimas y a los principios de justicia universal. Por ello, los Estados, la ONU, la OEA y otras organizaciones internacionales tienen el deber moral y político de apoyar activamente el avance de los procedimientos en curso ante la Corte Penal Internacional.
El mensaje del socialismo revolucionario “excita el resentimiento, el odio, la envidia, la venganza… Para Cristo, el bienestar de unos no depende del malestar de otros. Al revés, la felicidad depende de actos individuales de esfuerzo moral y ético”.
Lo mejor para todos sería que el régimen de Nicaragua restableciera el respeto a los derechos laborales y humanos en general de los nicaragüenses. Tiene obligación de respetarlos sin necesidad de que haya presiones ni sanciones externas de ninguna clase.