Este miércoles 18 de diciembre se celebró el Día Internacional del Migrante, instituido por las Naciones Unidas (ONU) en el año 2000.
Las migraciones existen desde el comienzo de la historia humana. Las primeras olas migratorias y las que siguieron durante mucho tiempo fueron espontáneas, motivadas por la necesidad de buscar comida, mejores condiciones ambientales para establecerse y vivir, así como por los embates de la Naturaleza. Pero las migraciones de ahora no solo son por las calamidades naturales sino, y sobre todo, por la misma acción de los humanos que provoca las guerras, y por los malos gobernantes que oprimen y empobrecen a las personas al extremo, las desesperan y obligan a emigrar, a pesar de los peligros incluso mortales de los caminos desconocidos que se ven obligadas a emprender.
La ONU instituyó el Día Internacional del Migrante para motivar a los gobiernos de todos los países a unir esfuerzos para hacer frente a los graves problemas que causan los enormes flujos migratorios de nuestra época. Pero 24 años después de que fue instituido el problema ha empeorado. Todas las medidas disuasivas o represivas que han puesto en práctica los gobiernos de los países involucrados en el fenómeno de las migraciones han fracasado o han sido insuficientes.
En los últimos años han aumentado de manera incontrolable los desplazamientos masivos de la gente, que huye de sus países por las razones antes mencionadas.
Según un informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur, el flujo de migrantes crece a pesar de que también aumentan los peligros incluso mortales a los que se exponen en el trayecto. Dicho informe precisa que “entre 2000 y 2014 se registraron cerca de 70,000 muertes y desapariciones de migrantes” y que “solo el año pasado murieron unas 8,600 personas mientras buscaban llegar a sitios seguros”.
En estos días, los migrantes ilegales en EE. UU., entre ellos miles de nicaragüenses, se enfrentan a la amenaza de la deportación masiva con la que ha amenazado el próximo presidente, Donald Trump.
El experto nicaragüense en migración, Manuel Orozco, analista del organismo no gubernamental estadounidense Diálogo Interamericano, asegura que más de 80,000 migrantes que se encuentran en condición de ilegalidad en EE. UU. podrán ser deportados por el gobierno de Trump.
Pero, además, según Orozco alrededor de 5,000 nicaragüenses que están en trámites de asilo podrían ser notificados de que deben salir de EE. UU. Y peor todavía, unos 500,000 compatriotas que viven en ese país al amparo de programas temporales, como los denominados TPS y DACA, también correrán el peligro de ser deportados después del próximo 20 de enero.
No se sabe qué hará el gobierno de Trump para que los gobiernos de Nicaragua y demás países acepten recibir a las decenas de miles de deportados. Algunos observadores opinan que promoverá acuerdos con ellos, pero otros creen que los obligará por la fuerza, con la amenaza de imponer aranceles extraordinarios a los productos que exportan a EE. UU.
Pronto llegará el momento de saberlo. Por ahora el caso lamentable es que lo migrantes ilegales en EE. UU. no han podido conmemorar su día internacional con alegría, ni siquiera con esperanza, sino que han sido obligados a pasarlo con miedo e incertidumbre.