En un diálogo sobre las tres dictaduras de América Latina, publicado en el podcast «Las Dos Orillas«, del periódico español The Objective, venezolanos, cubanos y nicaragüenses denunciaron al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. El expresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela (2017-2018), Julio Borges Junyent, sostuvo que Nicaragua es la «peor dictadura de América Latina».
“Han sucedido temas de violaciones de derechos humanos tan o más grotescos que en Venezuela y la propia Cuba”, sostuvo el político venezolano. En la conversación participaron la periodista cubana Luz Escobar, el académico nicaragüense Douglas Castro y el investigador Manuel Burón del Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Borges afirmó también que Nicaragua “es la dictadura olvidada de América Latina comparada con Cuba y Venezuela” y lamenta que el país centroamericano no esté “tan en el centro del escenario” como en el caso de los otros dos regímenes latinoamericanos.
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En este punto coincide con las voces de intelectuales nicaragüenses como Sergio Ramírez y Gioconda Belli, radicados también en España. Ellos denunciaron públicamente a inicios de mayo que el tema de Nicaragua se encuentra olvidado en la agenda internacional, mientras la dictadura envejece en el poder. Este año, el régimen cumplió 19 años con todos los poderes subordinados al Ejecutivo, un retrato del totalitarismo que se complementa con la represión.

La relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Rosa María Payá, urgió también más presión internacional para lograr una transición democrática. Ortega y Murillo se encuentran en este momento bajo cuestionamiento de Estados Unidos. La administración Trump ha denunciado la ilegitimidad del ejercicio del poder de la dictadora, las violaciones de derechos humanos y ha exigido también la libertad de todos los presos políticos.
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El opositor venezolano afirmó que la dictadura Ortega-Murillo es parte de la agenda internacional de la presión que está haciendo la administración de Donald Trump. Cita como ejemplo, la rotación de tres embajadores nicaragüenses en Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro en enero. Borges lo asocia a las condiciones que Estados Unidos habría impuesto al gobierno interino de la chavista Delcy Rodríguez.
Tres embajadores nicas en cuatro meses
Después de que Rodríguez sucedió a Maduro, tras su captura en enero, el régimen Ortega-Murillo retiró a Daysi Ivette Torres Bosques como embajadora en ese país del sur.
Torres fue sustituida por Valezka Fiorella López Herrera, pero menos de un mes después la destituyeron. La reemplazaron por el exministro de Agricultura Isidro Antonio Rivera Guadamuz. Entre el 26 de febrero e inicios de mayo, Rivera ocupó el puesto diplomático hasta que se lo entregó a Daysi Torres, quien nuevamente fue designada por los dictadores.
Murillo incluso atribuyó públicamente los cambios constantes de Torres en los cargos diplomáticos a que la funcionaria estuvo enferma y ameritó una intervención quirúrgica. Esto tendría otra lectura para los opositores venezolanos.
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“Nicaragua estaba nombrando embajador tras embajador en Venezuela y los iban rechazando. Ese rechazo tenía que ver con la penetración de Estados Unidos rechazando a esos embajadores nicaragüenses”, sostiene Julio Borges.
Periodista cubana: Estrategia “muy cruel”
La periodista cubana Luz Escobar dice que los Ortega Murillo usan una estrategia “muy cruel” y que es un “error gravísimo de la geopolítica actual”, en la que incluye a Estados Unidos, “tratar a Nicaragua como un punto ciego o actor secundario” y enfocarse más en Cuba y Venezuela. Agrega que “no se puede debilitar el autoritarismo en la región” si deja por un lado Managua.

“Venezuela, Nicaragua y Cuba no son tres problemáticas diferentes, son tres cabezas del mismo monstruo autoritario. Comparten inteligencia militar, métodos de censura, el mismo soporte represivo, los mismos aliados: Moscú, Pekín, Teherán”, resaltó la periodista cubana.
Borges insiste en que la dictadura “es un infierno”
Julio Borges explicó cómo los Ortega Murillo han utilizado un “equilibrio muy perverso” en que “desde el punto de vista político es un infierno lo que se vive en Nicaragua” por la brutal represión, y que por el aspecto económico deja que la “economía respire”.
El sociólogo Douglas Castro explicó que Ortega sacó dos grandes lecciones de su primera etapa en el poder en los años ochenta. La primera fue no permitir elecciones competitivas, luego de su derrota en 1990 cuando subió al poder doña Violeta Barrios de Chamorro. La segunda lección fue mantener la estabilidad económica.
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El venezolano criticó que Estados Unidos, sabiendo esto y la dependencia económica de Nicaragua de la economía estadounidense, no haya ejercido “ningún tipo de presión utilizando esa dependencia enorme” para buscar cambios.
Por último, Borges destacó que en los próximos meses tiene la “convicción de que va a haber cambios en Cuba e inmediatamente en Nicaragua”, porque es parte de un proceso que se va a dar.
En Washington, además de la situación institucional del país, la administración Trump sigue de cerca las alianzas de Nicaragua con Rusia y China, dos potencias que consideran deben alejar de América Latina. Esta semana está prevista también una sesión en el Parlamento Europeo en que se votará una resolución sobre el caso nicaragüense y la OEA abordará el tema también entre el 22 y 24 de junio en la sesión 56 de la Asamblea General de esta organización.