“Igual que los hebreos en el desierto, todos los pueblos sueñan con la Tierra Prometida, ya sea real o mitológica. El éxodo forma parte de nuestra historia y de nuestro destino; no podremos impedirlo”.
“Igual que los hebreos en el desierto, todos los pueblos sueñan con la Tierra Prometida, ya sea real o mitológica. El éxodo forma parte de nuestra historia y de nuestro destino; no podremos impedirlo”.
No se debe esperar que ese milagro caiga del cielo. Los nicaragüenses que anhelan la libertad y la democracia tienen que aportar su esfuerzo propio para poner fin a la dictadura y abrir el camino a una transición democrática.
De cualquier forma que termine la nueva dictadura sandinista, las siguientes autoridades de Nicaragua tendrán que convocar a una asamblea constituyente para aprobar la nueva constitución democrática. Y entonces las 20 propuestas constitucionales de Calidh, que son muy buenas, podrán ser debidamente aprovechadas.
En Nicaragua hay mucha gente que tiene ideas políticas, porque la facultad de pensar de las personas no la puede impedir la dictadura. Pero como no se puede expresar ni debatir públicamente esas ideas de la gente, entonces no se puede decir que dentro del país existe y funciona la política.
Viendo desde lejos, pero con realismo la situación de Venezuela, nos parece muy improbable que González Urrutia pueda tomar posesión de la Presidencia de la República este 10 de enero. Para eso tendría que entrar libremente al país y ser juramentado por la Asamblea Nacional…
Es obvio que Ortega y Murillo no están dispuestos a dejar el poder y mucho menos sabiendo que irían a la cárcel por el resto de sus días. No lo dejarían ni siquiera con la garantía de una ley de amnistía, pues saben que los delitos por los cuales serían condenados son imprescriptibles…
Según la doctrina católica, quienes ultrajan a un obispo que representa en persona a la Iglesia, ofenden al Espíritu Santo, cometen pecado mortal y no tienen perdón de Dios. Sobre todo aquellos que se declaran cristianos por conveniencia política, mientras martirizan a los obispos y persiguen a la Iglesia…
El expresidente Jimmy Carter siempre actuó de buena fe, tratando de resolver conflictos y no de agravarlos para sacar provecho político o personal. Por lo que se puede asegurar que murió con la satisfacción del deber cumplido, con la conciencia tranquila, y que ahora puede descansar en paz.
Para que las leyes tengan legitimidad se deben aprobar mediante un procedimiento legislativo, que no es sólo algo formal y técnico sino un conjunto de “reglas procedimentales (que) prevean y garanticen la intervención y participación de los ciudadanos interesados”.
El derrocamiento de Bashar al Assad ha demostrado, una vez más en la historia, que las dictaduras y las tiranías no duran para siempre, que por muy fuertes que parezcan y aunque tengan aliados muy poderosos, tarde o temprano terminan cayendo por las buenas o por las malas.