Un cura cubano osado y sin pelos en la lengua

El periódico independiente cubano que se publica en internet, 14ymedio, ha informado sobre algo ocurrido en Cuba que en Nicaragua es impensable que pudiera ocurrir. Esto a pesar de que en los dos países imperan férreas dictaduras que son gemelas, aunque no necesariamente idénticas. 

Se trata del caso de un sacerdote católico llamado Alberto Reyes, de la arquidiócesis de la provincia de Camagüey, quien todos los domingos envía un mensaje a los cubanos, católicos o no, con sus comentarios muy críticos sobre los agudos problemas socioeconómicos y políticos que sufre la sociedad a causa del sistema comunista. 

El padre Reyes titula su mensaje dominical He estado pensando, y en el del domingo pasado de manera franca y directa pidió a la cúpula gobernante del país que deje el poder y no siga haciendo tanto daño a la población.  

“Mis palabras no son un grito de violencia, no son un desahogo agresivo”, cita el periódico cubano independiente las palabras del sacerdote. “Váyanse, tomen todo lo que quieran y abandonen este país para siempre”, escribió el cura que ejerce su apostolado en Esmeralda, un poblado de Camagüey de treinta mil habitantes. Explica 14ymedio que la alta jerarquía de la Iglesia católica cubana envió al padre Alberto Reyes a esa parroquia, precisamente por sus posturas públicas “problemáticas”. 

“Reyes ha denunciado la situación de los cubanos y el desamparo al que el régimen los tiene sometidos –informa el periódico mencionado–. Cada manifestación o protesta antigubernamental que se ha desatado en los últimos años ha encontrado en el cura una voz de apoyo.” 

Recuerda la información que en mayo pasado “el párroco comenzó a tocar 30 veces las campanas de su iglesia cada vez que había un apagón en el poblado. Entonces el periódico logró registrar en video y audio los tañidos “que representaban la muerte agónica de nuestra libertad y nuestros derechos, la asfixia y hundimiento de nuestra vida”. Poco tiempo después, por advertencia de la Seguridad del Estado, sus superiores le prohibieron volver a doblar las campanas.” 

Sin embargo, el cura rebelde no se doblega ni se calla. “Cada día sin luz, sin agua, sin comida, cada día con los alimentos de los hijos echados a perder, con la escasez omnipresente y las ansias de libertad rotas, son un llamado que ustedes hacen a la violencia más ciega y desmedida”, subrayó en su mensaje del domingo pasado dirigido a los omnipotentes pero ineficaces gobernantes comunistas. Y les dice de manera contundente: “Váyanse. Vivan donde quieran y puedan hacerlo, para que también nosotros podamos vivir”. 

Por mucho menos que eso, en Nicaragua el sacerdote católico cubano Alberto Reyes, hubiera sido encarcelado, ultrajado, condenado a varios años de prisión y, con suerte, desterrado y desnacionalizado. 

Pero a pesar de que la libertad religiosa en Cuba es precaria, a los obispos, sacerdotes y religiosas no los están tratando de manera tan dura y cruel como en Nicaragua. Al menos no todavía. 

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