El criterio de la verdad siempre ha sido y sigue siendo la práctica, o sea lo que muestran los resultados de la aplicación de las leyes y las consecuencias de las acciones políticas de las personas, no los argumentos de las partes interesadas.
El criterio de la verdad siempre ha sido y sigue siendo la práctica, o sea lo que muestran los resultados de la aplicación de las leyes y las consecuencias de las acciones políticas de las personas, no los argumentos de las partes interesadas.
Mientras gobiernen en países poderosos personas interesadas por una u otra razón en provocar las guerras e imponer dictaduras no habrá posibilidad de civilizar, democratizar y humanizar las relaciones internacionales.
“Estados Unidos cuenta con una sólida y próspera red de organizaciones de la sociedad civil, expertas en el ejercicio de sus libertades civiles. Su estructura federalista descentralizada es más difícil de manipular para cualquier persona o partido… Esto hace que sus sistemas electorales sean más resilientes que los más centralizados”.
Las tácticas del Gobierno para controlar y silenciar a los disidentes en el extranjero incluyen amenazas, presión financiera, prohibición de entrada, denegación de servicios consulares o pasaportes, privación arbitraria de nacionalidad, acoso, vigilancia y coerción de familiares.
En la lucha por la libertad y la democracia se necesita corazón y coraje, pero también inteligencia y astucia. Una fractura en las fuerzas militares y policiales, cuando eso pueda ser posible, podría ser determinante para la caída de la dictadura y la apertura del camino a una transición democrática.
La lucha por Nicaragua no es patrimonio de quienes más alto hablan o de quienes más aparecen en los medios, sino de quienes más firmemente resisten, afuera o adentro. Porque el exilio y el destierro también deben ser resistencia.
La parte de la población nicaragüense que está dentro del país y repudia a la dictadura es inmensa. Así lo demostraron las multitudinarias manifestaciones masivas de 2018 que demandaban el fin de la dictadura.
EE. UU. por su poder y su influencia política determinante es el primero y principal culpable de la crisis de impotencia que sufre dicha Organización Hemisférica.
Esta es la primera vez que el Premio Pacen in Terris por la Paz y la Libertad es concedido a un nicaragüense, al obispo perseguido por la dictadura, monseñor Silvio Báez. Lo que significa también un acto de solidaridad con la martirizada Iglesia católica de Nicaragua.
Los gobiernos democráticos de las Américas tienen la obligación política y moral de mantener vivo el interés hemisférico en la situación de este país, condenar los abusos de la dictadura y solidarizarse con la población nicaragüense que ha sido despojada de todos sus derechos democráticos y humanos.