4 de julio bajo el imperio de Trump

El 4 de julio es el Día de la Independencia de Estados Unidos (EE.UU.), el gran país de América del Norte que sigue siendo la principal potencia mundial.

La república de EE. UU. fue establecida en 1776, tras la guerra de independencia de las 13 colonias norteamericanas contra Inglaterra. Y fue fundada con base en los valores del derecho inalienable a la vida, a la libertad y la búsqueda de la felicidad; de la igualdad ante la ley; del gobierno basado en el consentimiento del pueblo; de la separación de los poderes del Estado y su control recíproco; del Estado de derecho y la justicia independiente; de la tolerancia religiosa y el pluralismo político partidista.

Esos valores quedaron consagrados en la Constitución dictada en 1778 y en sus Enmiendas posteriormente aprobadas. Valores que sirvieron de inspiración, y en no pocos casos hasta de modelo, primero para las repúblicas hispanoamericanas que se constituyeron en la primera parte del siglo 19 y después para muchas de las democracias posteriores.

A pesar del paso del tiempo y de los cambios ocurridos en EE. UU. y el mundo, la democracia republicana estadounidense sigue vigente hasta ahora, 247 años después de que fue aprobada la Constitución.

El sistema de contrapesos institucionales (check and balance) que garantiza el equilibrio de los poderes supremos y las garantías para los ciudadanos, sigue funcionando básicamente bien hasta ahora, a pesar de las polarizaciones y tensiones políticas que cada vez y cuando amenazan su continuidad.

Las libertades civiles fundamentales como las de expresión y de prensa, así como la de religión, permanecen vigentes protegidas por las arraigadas instituciones y la cultura política estadounidense.

Se mantiene viva una conciencia pública robusta y vibrante de ejercicio de los derechos individuales y de las libertades personales, del mismo modo que del respeto a la ley y el cumplimiento de los deberes cívicos de los ciudadanos. Dicho eso sin perjuicio de la existencia de tendencias en considerables sectores de la población, a aceptar liderazgos autoritarios como ocurre en otras partes del mundo. Lo que según advierten analistas independientes estadounidenses está ocurriendo en la actualidad, impulsadas por el presidente Donald Trump.

Al respecto la politóloga Jennifer Víctor, profesora asociada de Ciencias Políticas en la George Mason University, de Virginia, y vicepresidenta de la ONG OpenSecrets, asegura que EE. UU. no puede ser considerado ya como un país con democracia plena, y que peligrosamente se encuentra “al borde de la autocracia”.

Ella se basa en datos de Open Secrets, un centro de pensamiento independiente y sin fines de lucro que mide las cualidades de los regímenes políticos de los países de todo el mundo basándose en la competitividad y la integridad de sus elecciones, los límites a la autoridad ejecutiva y otros factores determinantes.

Sin embargo, la misma politóloga estadounidense analiza que a pesar del autoritarismo de Donald Trump, y del fuerte respaldo popular e institucional que tienen sus acciones políticas, “hay buenas razones para creer que un deslizamiento permanente hacia la autocracia es más difícil en Estados Unidos que en otros países”.

Argumenta que “Estados Unidos cuenta con una sólida y próspera red de organizaciones de la sociedad civil, expertas en el ejercicio de sus libertades civiles. Su estructura federalista descentralizada es más difícil de manipular para cualquier persona o partido. Las elecciones estadounidenses, por ejemplo, son gestionadas por los gobiernos estatales y locales, no por el gobierno federal. Esto hace que sus sistemas electorales sean más resilientes que los más centralizados”.

Y agrega que “por el momento” no ve motivos para temer que Estados Unidos no pueda celebrar elecciones libres y justas en 2026 o 2028, y que se restablezca el “equilibrio pendular” en el que siempre se ha sostenido la democracia republicana estadounidense.

En resumen, este 4 de julio de 2025 se celebra en EE.UU. en el escenario de una tenaz pugna de poderes entre el Ejecutivo liderado por Trump y el Judicial integrado por las cortes y jueces de distrito y federales. Así como de una movilización vigorosa de ciudadanos en defensa de sus espacios de participación política y de sus derechos y libertades.

Lo cierto es que la democracia republicana estadounidense está pasando por una de las pruebas más duras de su longeva historia. Pero confiamos en que una vez más gracias a sus fuertes instituciones salga airosa y fortalecida, como lo prevé con optimismo histórico la politóloga Jennifer Víctor.

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