Por qué los abuelos amamos tanto a nuestros nietos

Recientemente, en el preescolar al que asiste mi nieto celebraron el Día del Niño, exactamente el pasado 1 de junio. Fue un acto emotivo en el cual todos los niños tuvieron participación y en la que padres y abuelos disfrutamos viendo las destrezas escénicas de nuestros pequeñines. Personalmente tengo una relación superespecial con uno de mis nietos, pues la otra está fuera del país, en los Estados Unidos, con mi otra hija. Él me llama por mi nombre y no tengo inconveniente con ello, pues cuando dice Guillermo siento que es más íntimo, por esa razón le he dicho a mi familia que no le digan nada, que si él escogió llamarme por mi nombre es su decisión.

En mis recorridos matutinos por las redes sociales frecuentemente veo amigos que suben videos mientras juegan con sus nietos, entre ellos me ha llamado mucho la atención mi amigo, el corredor de bienes raíces Guayo Mora, verlo disfrutar en el piso, la piscina o en su hamaca; lo mismo que mi amiga Mayra Argüello cuando tiene la dicha que la visite su nieto que vive en Suiza; creo; mi sobrino político, el doctor Leandro Pérez y su esposa gozando las travesuras de su primer nieto, me hace pensar que algo debe hacer que amemos tanto a esas personitas.

Mi madre me decía, cuando tengas tus nietos te vas a dar cuenta que despiertan en nosotros los abuelos un sentimiento incluso distinto al de los hijos, por ello mientras me preparaba para escribir este artículo, entré en Google que todo lo sabe y le pregunté: ¿Qué hace que los abuelos queramos tanto a nuestros nietos? Y esto me contestó: “El amor hacia los nietos es único porque combina una conexión genética profunda con la madurez y la tranquilidad. A diferencia de la etapa como padres, ahora se disfrutan sin la presión económica, el estrés diario ni la obligación de disciplinar, permitiéndoles amar sin condiciones”. Este vínculo tan especial se sostiene en cuatro pilares dice Google.

Primero: Amor sin presiones. Ser padres implica la dura tarea de moldear, corregir y educar para la vida. Ser abuelo permite enfocarse en disfrutar, consentir y ser cómplices, lo que crea una relación más relajada y afectuosa.

Segundo: Oportunidad. La vida y la madurez brindan el tiempo y la paciencia que muchas veces faltaron al criar a los propios hijos por tener que trabajar o sobrevivir.

Tercero, trascendencia y legado. Los nietos representan la continuación de la familia y de la propia historia. Son una fuente de alegría, vitalidad y energía que rejuvenece el espíritu.

Y por último, conexión científica. El amor se potencia por instinto. Estudios antropológicos señalan que, especialmente con las abuelas maternas, existe un vínculo genético poderoso que facilita la complicidad.

A mi esposa, mi nieto le dice Mimi y ella es en verdad su cómplice en todo. Si tiene hambre le dice Mimi tengo hambre, quiero que me hagas una sopa de brócoli y allá sale la abuela a cumplirle su deseo. Imagino que al igual que otros niños, mi nieto tiene cierta ropa que es su favorita, y en ocasiones, cuando acaba de ponerse una camiseta que le gusta, le dice con la mayor naturalidad: Mimi, lávamela que mañana me la voy a volver a poner, y allá va la abuela alcahueta a lavar.

Me quiero referir específicamente a lo último que explicó Google sobre la relación con los nietos, pues yo lo siento con tanta fuerza porque en mi nieto Klaus Alexandre veo la continuidad de la vida de mis padres, la mía y la de mi esposa y así continuará siendo con sus hijos y los hijos de sus hijos. Es lo más parecido y aceptable para mí sobre la vida eterna.

Por eso he querido rendir este pequeño homenaje a nuestros nietos y nietas, homenaje que también es para nosotros los abuelos, pues ellos nos hacen pasar los mejores momentos de nuestras vidas adultas.

Finalizo compartiendo con ustedes, apreciados amigos, la alegría de ver llegar a mi nieto a sus 5 añitos de vida que los cumplió el pasado 13 de junio. No hay día del mundo que no le pida a Dios que me lo guarde a él y a mi otra nieta, Mia Guadalupe, y le pido que me dé unos años más de vida para verlos crecer.

Mis felicitaciones a todos aquellos que tienen la dicha de ser abuelos.

El autor es analista político y un abuelo orgulloso.

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