LA PRENSA informó este jueves 26 de junio que el Premio Pacem in Terris por la Paz y la Libertad le ha sido concedido al obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez.
Este prestigioso premio es otorgado por una alianza ecuménica de organizaciones religiosas y sociales estadounidenses de Quad Cities, en Iowa, estado de Illinois, la cual se denomina precisamente Coalición Pacem in Terris.
Monseñor Báez, quien vive en el exilio obligado por la persecución de la dictadura, recibirá personalmente el galardón en la misma ciudad de Iowa, el próximo 9 de julio. En esa ocasión también dictará una conferencia magistral y oficiará una misa en la parroquia Reina de la Paz.
Menciona LA PRENSA en la información que el Premio Pacem in Terris por la Paz y la Libertad, lo han recibido personalidades ilustres como Madre Teresa de Calcuta y Martin Luther King. A lo cual agregamos que también les fue otorgado a Nelson Mandela, Dalai Lama, Lech Walesa, Desmond Tutu, Dom Helder Cámara y John F. Kennedy (a este póstumamente), entre otros.
Del mismo modo es importante señalar que seis de los galardonados con el Premio Pacem in Terris por la Paz y la Libertad recibieron además el Premio Nobel de la Paz. El cual, a nuestro juicio, lo merece también nuestro querido obispo, monseñor Silvio Báez.
El premio que recibirá monseñor Báez fue instituido en 1964, en homenaje a la encíclica Pacem in Terris del papa Juan XXIII, “que llamó a construir la paz con base en la verdad, la justicia, el amor y la libertad”. Y también en honor personal del “papa bueno”, como llamaba la comunidad católica universal a Juan XXIII en reconocimiento a su bondad y grandes virtudes humanistas.
Juan XXIII (cuyo nombre de civil era Angelo Giuseppe Roncalli) escribió y publicó su encíclica Pacem in Terris en 1963. En ella trata sobre los derechos y deberes religiosos, cívicos y morales de las personas y de los gobernantes. Y señala que las relaciones de los Estados deben fundarse incondicionalmente en la búsqueda y mantenimiento de la paz.
La encíclica ahonda en los derechos fundamentales de las personas y reclama que estos sean respetados incondicionalmente por los gobiernos y Estados. Pero no sólo señala los derechos de las personas, también destaca sus deberes en la relación con los demás individuos, con su comunidad y la sociedad en general.
Sostiene la encíclica que la paz es una necesidad y un anhelo profundo de la humanidad, y que los líderes mundiales y de cada país deben procurarla por medio del diálogo, la cooperación, el reconocimiento a las diferencias y el respeto mutuo.
Juan XXIII, quien fue canonizado en 2014 por el papa Francisco recientemente fallecido, puntualizó en Pacem in Terris los cuatro pilares en los que se debe construir la paz permanente: la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Principios que sustenta monseñor Silvio Báez y que ha encarnado en su vida y su apostolado.
Esta es la primera vez que el Premio Pacem in Terris por la Paz y la Libertad es concedido a un nicaragüense, al obispo perseguido por la dictadura, monseñor Silvio Báez. Lo que significa también un acto de solidaridad con la martirizada Iglesia católica de Nicaragua. Y es un mensaje de aliento moral al pueblo nicaragüense, que no debe perder la esperanza en que algún día volverá a vivir en paz, en libertad y en democracia.