No hay elecciones sin libertad

Como ciudadanos creyentes en la justicia y democracia, solo nos queda deslegitimar estas elecciones que por falta de garantías democráticas políticas y legales solo se les puede calificar como una farsa.

Los que usurpan nuestro abril

Hoy usurpan una lucha que nunca les perteneció, que jamás tendrán la fuerza moral para asumirla ni para liderarla. Son las facetas más rancias del modelo que dio poder político y económico a Ortega y sus aliados, el vehículo que legitima a la dictadura.

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