¿Por qué critico…?

En un país tan chiquito e incestuoso como el nuestro, esa separación es necesaria para evitar caer en el hoyo negro de la parcialidad desde donde hablaba el tristemente célebre Arnoldo Alemán, cuando decía: “Mis amigos no tienen defectos”.

De traición en traición

Ni siquiera Rosario Murillo está a salvo de que Daniel Ortega la apuñale por la espalda cuando sea necesario. El Diablo mismo lo recibirá con cautela cuando llegue al infierno.

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