El dictador Daniel Ortega nombró a dos leales en los cargos de codirectoras en el recién renombrado Instituto de las Culturas de Pueblos y Juventudes, según acuerdos presidenciales publicados este miércoles 21 de febrero en el diario oficial La Gaceta.
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El Acuerdo Presidencial 30-2024 nombra a Javiera Marcela Pérez Guerra en el cargo de codirectora del Instituto de las Culturas de Pueblos y Juventudes. Pérez es directora del Museo Nacional de Nicaragua. En enero de 2021, Ortega le otorgó «plenos poderes» en su condición de directora del Museo, para que suscribiera un «Memorándum de Entendimiento entre el Museo Nacional de la República de Nicaragua y el Museo Nacional de la República Islámica de Irán».
Y el Acuerdo Presidencial 31-2024 nombra a Griselda Raquel Rivas Téllez en el cargo de codirectora del mismo Instituto. Rivas Téllez es directora de Cultura en la Alcaldía de Managua.
Pérez y Rivas participaron hace cinco días en la apropiación de las instalaciones que le pertenecían a los Scouts de Nicaragua, ubicadas en la fortaleza El Coyotepe (entre Managua y Masaya), tras la orden de cancelar la personalidad jurídica de la Asociación de Scouts de Nicaragua y confiscar sus bienes y propiedades.

El pasado 15 de febrero, la Asamblea Nacional, bajo el control de la dictadura orteguista, aprobó una reforma a la Ley Creadora del Instituto Nicaragüense de Cultura (Ley 427), para cambiarle el nombre a esta institución.
Luis Morales queda fuera
Antes de estos cambios, Luis Morales Alonso era la cabeza sobresaliente del anterior Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), quien también era un leal a Ortega y a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.

Ortega lleva 17 años en el poder, desde entonces ha ido cambiando el organigrama de los ministerios e instituciones públicas, remplazando las presidencias y vicepresidencias por codirector y codirectora.
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Todos los funcionarios públicos de la dictadura Ortega Murillo son fanáticos sandinistas, totalmente leales al régimen. Éstos solo dan entrevistas a los medios de comunicación oficialistas, donde repiten el discurso gubernamental sin ninguna variante.