Ortega y Murillo han cerrado sistemáticamente casi todos los canales internos que podrían facilitar una transición negociada. En la práctica han transformado el sistema político nicaragüense en una estructura autoritaria familiar.
Ortega y Murillo han cerrado sistemáticamente casi todos los canales internos que podrían facilitar una transición negociada. En la práctica han transformado el sistema político nicaragüense en una estructura autoritaria familiar.
Los cristianos siguen siendo perseguidos hasta ahora, como ocurre en Nicaragua, donde la dictadura disfraza su odio a la Iglesia católica y otras denominaciones cristianas con una palabrería de falsa religiosidad, mientras profana las instituciones y símbolos sagrados de los verdaderos creyentes.
En este Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo, es justo, necesario y oportuno rendir homenaje a Nancy Enríquez por todo lo que ella representa.
El miedo es un componente muy importante de la política en Nicaragua. Esto es porque para sostenerse en el poder la dictadura infunde mucho miedo a la población mediante la política del terrorismo de Estado. De esa manera evita que la gente vuelva a alzarse espontáneamente contra ella, como lo hizo en abril de 2018
“Hoy los Estados violan abiertamente el derecho internacional, desconocen fallos judiciales, cometen actos ilegales y vulneran derechos fundamentales sin enfrentar sanciones oportunas. No porque el derecho sea confuso, sino porque el sistema está diseñado para permitir que el poder bloquee a la legalidad” (Bernardo Henao Jaramillo)
En la Cumbre de Miami no solo estarán ausentes los dictadores sino también presidentes que son legítimos porque fueron elegidos democráticamente, pero Trump no los considera alineados con sus planes y estrategias geopolíticas.
Ojalá que Ortega y Murillo reflexionen, incluso por el bien personal y familiar de ellos mismos. Si no lo hacen, de todas maneras el cambio vendrá porque es inevitable, solo que con mayores costos que se podrían evitar si los dictadores reconocen que las barbas de sus vecinos están ardiendo.
LA PRENSA está aquí, publicándose todos los días en formato digital y siendo siempre el “papel moneda de la verdad y la voz justiciera del pueblo”, al que en ninguna circunstancia y por muy difícil que fuese hemos dejado de servir.
Por ser precisamente buenos periodistas es que alrededor de trescientos de ellos, hombres y mujeres, están en el exilio, lejos de su patria y su gente, sin someterse a una dictadura totalitaria, cruel e implacable, que no permite ninguna libertad ni derecho y menos la libertad de expresión y de prensa.
Es fácil comprender que en toda sociedad organizada tiene que haber un mando, pero lo razonable y civilizado es que esta potestad la ejerza solo quien tenga derecho para ello. Y el que manda al margen de ese derecho es un usurpador, aunque tenga los medios de fuerza y coerción para mandar.