El doble y gravísimo ultraje a Nancy Enríquez

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En este Día Internacional de la Mujer que se celebra el 8 de marzo, es justo, necesario y oportuno rendir homenaje a Nancy Enríquez por todo lo que ella representa.

Nancy Enríquez es una mujer de la minoritaria etnia miskita, y presa política, a quien la dictadura sandinista de Rosario Murillo y Daniel Ortega le infiere un doble ultraje de manera simultánea.

Ella está en la cárcel en condición de presa política desde el 1 de octubre de 2022. Siendo diputada suplente de Brooklin Rivera, representante ante la Asamblea Nacional de la etnia minoritaria miskita a la que ella igualmente pertenece, fue encarcelada sin causa justa, acusada falsamente de “menoscabo a la integridad nacional” y “propagación de noticias falsas en perjuicio del Estado de Nicaragua y la sociedad”. Y en un juicio secreto en el cual no se le respetó su derecho fundamental al debido proceso, fue condenada a 8 años de prisión.

Nancy Enríquez es una de las tres mujeres que todavía se encuentran en prisión, según el informe correspondiente a febrero pasado del Mecanismo para el Reconocimiento de las Personas Presas Políticas (MRPPP). Las otras dos, Salvadora del Socorro Pérez Aburto y Angélica Patricia Chavarría Altamirano, según el MRPPP también se encuentra en condición de personas desaparecidas.

Cabe recordar que la señora Pérez Aburto es esposa del coronel en retiro del Ejército y también preso político, Carlos Brenes, mientras que Angélica

Chavarría era la compañera de vida del general en retiro Humberto Ortega Saavedra, ex comandante de la revolución sandinista y exjefe del Ejército, quien murió cuando se encontraba en condición de preso político de la dictadura que encabezan su hermano Daniel Ortega y su cuñada Rosario Murillo.

Las tres mujeres presas políticas, Salvadora Pérez Aburto, Angélica Chavarría y Nancy Enríquez, merecen todo el reconocimiento moral y la solidaridad de género y humana en general en este Día Internacional de la Mujer. Pero el caso de Nancy Enríquez tiene aún mayor significación por ser doble el ultraje que sufre de parte de la dictadura: A su condición de mujer y a su identidad étnica miskita.

Según los antiguos preceptos religiosos –que siguen teniendo vigencia moral–, matar a una persona es como matar a toda la humanidad, de la misma manera que salvar una vida equivale a salvar la de todo el género humano.

Igualmente podemos decir que el ultraje de la dictadura de Nicaragua a las tres mujeres que tiene secuestradas en condición de presas y desaparecidas políticas, es un agravio que le infiere a todas las mujeres nicaragüenses.

Esas mujeres son verdaderas heroínas nacionales que merecen el cariño y la solidaridad de todas las personas nicaragüenses que tienen dignidad, en el Día de la Mujer y todo el tiempo mientras la dictadura las tenga en cautiverio.

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