El Día Nacional del Periodista nicaragüense en el exilio

El Día Nacional del Periodista de Nicaragua, que se celebra este domingo 1 de marzo, fue instituido por el Congreso Nacional de la República el 26 de febrero de 1964. Dos días después lo ratificó el presidente de la República, René Schick Gutiérrez, y fue publicado en La Gaceta, diario oficial, el 29 del mismo mes.

El Congreso Nacional instituyó en esa fecha el Día Nacional del Periodista, porque el 1 de marzo de 1884 salió a la calle por primera vez el Diario de Nicaragua, el primer diario impreso que se publicó en el país.

La iniciativa de crear el Día Nacional del Periodista fue del periodista y entonces diputado por el Partido Conservador de Nicaragua, León Cabrales. Pero el decreto lo aprobaron unánimemente todos los legisladores del Congreso Nacional.

La Ley dejó claro que el propósito de instituir oficialmente este Día era honrar a todos los periodistas del país sin distingo de medios en los que trabajaran, o que fueran opositores o simpatizantes del gobierno. De allí que en el artículo segundo del decreto creador del Día Nacional del Periodista se dejó establecido el reconocimiento a todos “los trabajadores intelectuales excepto los de administración, de las publicaciones periódicas, habladas, escritas o de televisión”.

En el periodismo, como en todas las profesiones y oficios, hay algunas personas que lo deshonran con sus actitudes y su trabajo nada profesional. Son los que no informan ni respetan la verdad, sino que la ocultan y a cambio de paga propagar solo los que sus amos les indican.

Sin embargo, la mayoría de los periodistas nicaragüenses honran la profesión con su vida, su conducta, su trabajo y su ética profesional. Son periodistas que enfrentan toda clase de dificultades y riesgos para buscar y divulgar la verdad. Personas que llevan a la práctica la prédica evangélica de que “la verdad os hará libre”, al denunciar las incompetencias, los abusos y la corrupción de quienes siendo servidores públicos actúan como amos de la gente a la que están obligados a servir.

En realidad, por ser precisamente buenos periodistas es que alrededor de trescientos de ellos, hombres y mujeres, están en el exilio, lejos de su patria y su gente, sin someterse a una dictadura totalitaria, cruel e implacable, que no permite ninguna libertad ni derecho y menos la libertad de expresión y de prensa.

Es oportuno recordar al respecto que el gran periodista colombiano y maestro de ética del periodismo, Javier Díaz Restrepo (1932-2019), estableció en su Decálogo del buen periodista que este debe ser, 1) ante todo una buena persona; 2) estar orgulloso de su profesión; 3) tener un sentido de misión en su ejercicio profesional; 4) ser un apasionado de la verdad; 5) ser autocrítico; 6) tener conocimientos y compartirlos; 7) hacer periodismo con el objetivo de cambiar algo todos los días; 8) respetar a los demás; 9) ser independiente; y, 10) mantener intacta su capacidad de asombro, de duda y de investigación en busca de la verdad.

Por cumplir esos preceptos, o tratar de cumplirlos, los verdaderos periodistas de Nicaragua son perseguidos y han sido echados de su propio país, obligados a vivir en el exilio con muchas privaciones, pero con una inmensa dignidad y decisión de no claudicar.

Por eso, porque los periodistas exiliados son personas libres y profesionales auténticos, el Día Nacional del Periodista es de ellos y para ellos.

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