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Una evaluación del Instituto de Medicina Legal (IML) concluyó que Angélica María Mairena López, de 31 años, acusada de matar a su hija de 4 años, en el municipio de Ticuantepe, se encuentra en buen estado de salud mental y no presenta alteraciones psiquiátricas. Tras la audiencia inicial de este miércoles, la jueza Karen Chavarría, titular del Juzgado Noveno de Distrito Penal de Audiencia, remitió la causa a juicio por el delito de parricidio.
Según medios oficialistas, la Fiscalía presentó como pruebas del caso la valoración psicológica y psiquiátrica practicada a Angélica Mairena López, quien es acusada de matar a su propia hija el pasado mes de agosto en la comunidad Denis Larios.
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De acuerdo con información de radio La Primerísima, la Fiscalía propuso como testigos a la madre de la procesada, quien presuntamente declarará que su hija también fue evaluada por un psiquiatra privado y que, según esa valoración, tampoco presentaba problemas de salud mental.
Además, estaría presente como testigo el hermano de la acusada, quien, de acuerdo con la acusación, llegó a la vivienda y encontró sin vida a la menor.

La jueza admitió las pruebas y programó la audiencia de inicio de juicio oral y público para el próximo 2 de octubre.
Acusación por parricidio
La Fiscalía sostuvo que Mairena López presuntamente provocó la muerte de su hija el pasado 18 de agosto. Según la versión expuesta por medios oficialistas basada en el expediente judicial, la acusada habría manifestado que tomó esa decisión para que la niña «no sufriera lo que ella vivió por ser mujer».
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La acusación señaló también que la mujer habría aprovechado que se encontraba sola con sus dos hijos para cometer el hecho dentro de la vivienda familiar. Presuntamente, la mujer mantuvo distraído a su hijo de 7 años. Lo llevó a la sala de la casa, le puso un videojuego de Nintendo y aumentó el volumen del televisor. Posteriormente, se dirigió a una habitación y subió el volumen de la música. También habría preparado un balde plástico con agua para ahogar a su víctima.
Inocente, la pequeña de 4 años se encontraba jugando en el patio. Entonces la llamó. La invitó presuntamente a que ingresara al cuarto para jugar con un prensapelo que se encontraba dentro del balde y ella obedeció sin imaginar que serían sus últimos momentos de vida.

En la habitación, la acusada sujetó con fuerza a la menor y le sumergió la cabeza en el agua hasta provocarle la muerte. La víctima cursaba el primer nivel de Educación Inicial en el Colegio Nuestra Señora del Socorro.
Hasta ahora, familiares y vecinos habían señalado a LA PRENSA que la acusada atravesaba dificultades emocionales tras la separación del padre de sus hijos. Sin embargo, las evaluaciones psiquiátricas incorporadas al proceso concluyeron que no es así.