Hay que irse preparando

La oposición debe entonces prepararse: primero produciendo una coalición con suficiente coherencia y reconocimiento para legitimarla como interlocutor en el proceso; segundo, ofreciendo un buen plan o programa para el día después; tercero, cabildeando intensamente en Washington y, cuarto, estando dispuesta a negociar y hacer concesiones con quienes manden.

El significado de la prohibición de predicar públicamente el Evangelio

La prohibición de predicar públicamente el Evangelio no es poca cosa. Ni es una simple manifestación de los temores políticos y la obsesión de seguridad del régimen autoritario… es una persecución religiosa que lastima los derechos y los sentimientos de los nicaragüenses y es condenada por la comunidad democrática internacional.

Nicaragua: un régimen que resiste, pero ya no gobierna

La pregunta decisiva no es si Ortega perdió legitimidad —eso ocurrió hace años—, sino cuándo el Ejército concluirá que seguir sosteniendo a una familia aislada internacionalmente es más riesgoso que facilitar una salida controlada. Cuando ese cálculo cambie, el desenlace será rápido, aunque no necesariamente caótico.

¡A votar!

Para llegar a elecciones en Nicaragua este año deben explorarse varias rutas. La más razonable es una transición democrática pacífica que evite esos escenarios extremos. La otra, la unidad política sobre todo de la derecha y la consolidación de la toma de conciencia…

¿Sobrevivirán los Murillo-Ortega?

Los MuOr se han puesto en la línea de fuego: han alineado a Nicaragua con los enemigos de Estados Unidos, han servido de puente para mandar emigrantes de todas las nacionalidades al norte. Sus prácticas represivas son las más duras del continente, y nadie, como ellos, ha perseguido tan ferozmente a la Iglesia.

La ausencia del cardenal Brenes en el consistorio cardenalicio

Es extraño que el único cardenal de la Iglesia católica que hay en Nicaragua no fuera invitado a este consistorio. El cardenal Brenes es miembro del colegio cardenalicio y tiene derecho de participar. Inclusive, aun es cardenal elector, pues tiene 76 años de edad (cumplirá los 77 en marzo) y esa condición se pierde hasta cumplir los 80.

La voz suprema de Nicaragua

Rosario Murillo no es solo una mujer poderosa. Es el relato mismo del poder. Una voz que todo lo nombra, todo lo justifica y todo lo ocupa. Y como en toda tragedia donde el poder se vuelve absoluto, la pregunta no es cuánto tiempo durará la voz, sino cuánto silencio ha dejado detrás. 

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