Prisioneros de blanco

Al regresar el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) al poder en el año 2007, comenzó a hilvanar la mejor forma de ejercer control total sobre el gremio médico. Una de las razones principales es porque en Nicaragua el gremio médico en general, ha sido y aún lo es, un poder fáctico en la sociedad. El trabajo de los médicos sobre la población está basado en la relación médico paciente, convirtiéndose esto en un eje de influencia social con mucho poder.

El FSLN sabía que el gremio médico tenía que ser minimizado y subyugado. El mayor temor de este partido político fue la expresión social que provocaron los médicos a los dos gobiernos anteriores, al del señor Arnoldo Alemán y del ingeniero Enrique Bolaños. Una huelga médica pro salario nacional. En ambas huelgas, hubo despidos de médicos. También algunos fueron llevados a la cárcel.

Hasta el año 2006 las complicaciones médicas se evaluaban con la base de la Ley General de Salud, la norma 004 del expediente clínico y con las auditorías de la calidad de la atención. De manera arbitraria el Ministerio de Salud empezó a utilizar la Ley del Servicio Civil y de la Carrera Administrativa (Ley No. 476) y el Código Penal, para evaluar las complicaciones médicas. Por primera vez a los médicos se les acusó de “dolo” en la práctica profesional. Violentando el debido proceso, algunos médicos fueron privados de libertad. Esa práctica se hizo intensa entre el 2008 y el año 2014.

El gremio médico en esos años de incipiente represión se unió de nuevo, esta vez no por salario, sino para preservar la vocación médica, demostrar que nuestro trabajo es salvar vidas. En defensa del gremio se expusieron las deficiencias del sistema de salud, el deterioro de la calidad de la atención, la falta de insumos médicos, y todos los problemas estructurales del sistema de salud. Se identificó claramente que los procesos judiciales en contra de los médicos era un tema político y no una respuesta a un problema social.

Año 2018, el estallido social en Nicaragua involucró al gremio médico. La entonces ministra de Salud, Sonia Castro González, cumplió la orden de no atender a los heridos en las protestas, en los hospitales públicos, centros de salud y clínicas médicas previsionales del Minsa.

Los médicos que trabajan en el sistema público y decidieron atender a los heridos fueron los primeros en ser despedidos. Al despedir a médicos de todas las especialidades se dejaba sin médicos especializados a la población.

Año 2020, el inicio de la pandemia de covid-19 es otra etapa muy compleja en el gremio médico. Agravó la situación la decisión política del FSLN de negar el impacto de la pandemia. Se ocultó el número real de muertos, complicados y enfermos por esta enfermedad.

Se despidió a médicos del sistema público y previsional del Minsa. El delito fue dar a la población las recomendaciones de la OMS para contener el impacto de la covid-19 en las personas. Otro delito fue denunciar la escasez de insumos médicos de protección, la falta de medicamentos, de pruebas diagnósticas y de la realidad del daño que estaba ocasionando la pandemia en las personas. Algunos médicos fueron obligados al exilio forzado y a autocensurarse, dejaron de hablar de la pandemia.
Desde que llegó al poder del FSLN empezó a mezclar el trabajo del Ministerio de Salud con la política partidaria, siendo más evidente a partir del 2018, empezando a ser obligatorio el proselitismo político en las unidades de salud del sistema público, para todo el personal de salud y los pacientes.
En Nicaragua la represión es tan agresiva, que ahora es obligatorio para todo el personal de salud tener el carnet del partido Frente Sandinista. Se obliga a todo el personal a dar una cuota partidaria que se deduce del salario.
Los médicos no tienen opción al resguardo de la información de los pacientes. Las complicaciones médicas se usan como arma de coacción para ejercer control sobre los médicos.
Se han realizado diferentes acciones en salud contrarias a la buena práctica médica. No se ha permitido ejercer la profesión con dignidad y con conciencia profesional en beneficio de los pacientes.
Una tradición médica en Nicaragua es la realización de congresos médicos científicos, y el derecho de pertenecer a las asociaciones médicas que el médico desee. En Nicaragua de forma arbitraria se han cerrado en su mayoría las asociaciones médicas. Las únicas que existen es porque están vinculadas a la dictadura sandinista, por operadores políticos, que hacen las veces de médicos, y son los encargados de hacer cumplir la represión dirigida al gremio médico.
En lugar de honrar el trabajo profesional de los colegas médicos, lo que se hace actualmente es obligar al personal médico y personal de salud, a participar en todas las celebraciones y conmemoraciones de miembros del partido sandinista, dentro de las unidades asistenciales o en lugares públicos.
En la escalada de represión al gremio médico, recientemente se implementó una nueva normativa emitida por la universidad bajo el control de la dictadura sandinista, que restringe el acceso a la carrera de Medicina. Facilita la expulsión de los estudiantes de la carrera desde el primer año hasta el 6to año. Además, ha obligado la realización de test psicológicos a médicos menores de 35 años de todo el sistema de salud público, con el único objetivo de presionar al gremio y someterlo a coacción y para facilitar la salida de este personal del sistema de salud.
La escasez del personal médico en el sistema de salud de Nicaragua, sobre todo el sector público, obliga a los médicos a realizar jornadas de turnos de hasta 36 horas. A participar de forma obligatoria en ferias de salud los días que tienen libres, sin pago de horas extras y muchas veces gastando dinero propio en gastos de movilización y alimentación. Así está la represión sandinista sobre el gremio médico.

El autor es médico nicaragüense.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí

Atención al suscriptor