Lo que ocurre con Bayardo Arce es muy grave y amenaza su vida, y si bien, el calificativo de preso político o de conciencia no es una categoría jurídica propiamente dicha, puede resultar inconveniente sostener que su encarcelamiento lo convierte en un preso político o de conciencia, no sólo por carecer de los elementos esenciales para considerarlo como tal, sino porque el planteamiento banaliza la lucha por los derechos humanos en Nicaragua.