Al primer contingente de jóvenes reclutados por el Servicio Militar obligatorio para ir a Mulukukú le tocó sufrir las pésimas condiciones del lugar. Ellos mismos tuvieron que construir el centro de entrenamiento militar. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE

Mulukukú, ¿infierno o paraíso de la juventud en los años 80?

La épica sandinista convirtió a Mulukukú en canción y lo presentó como un paraíso. Pero allí funcionó un duro centro de entrenamiento que preparó a miles de jóvenes para engrosar los batallones de la guerra.

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La mañana del domingo 22 de enero de 1984, Osman Jiménez acudió al llamado del Servicio Militar obligatorio. Esa misma tarde, junto a sus compañeros, abordó los buses que el «gobierno revolucionario» dispuso para el traslado. La incertidumbre lo embargaba: no sabían qué destino llevaban. Integraban el primer grupo de jóvenes convocados al Servicio Militar, una ley recién creada en septiembre de 1983.

La caravana de buses tomó rumbo al norte y llegó por la noche a Waswalí, Matagalpa. Allí durmieron en el suelo y los unieron a otro grupo de jóvenes reconcentrados en esa unidad militar desde diciembre.

Al día siguiente, Jiménez recuerda que llegaron a traerlos en camiones de barandas, de los usados para transportar ganado. La caravana de vehículos civiles iba escoltada por camiones militares. El viaje fue lento, largo y agotador: apretujados por el calor y la sofocación, llegaron por la noche a su destino final.

El lugar estaba lleno de monte y cubierto de fango. La lluvia y el canto de las chicharras le dieron la bienvenida al contingente. Los recibieron con un arroz masoso, frijoles agrios y un queso rancio. Aquel sitio era Mulukukú, que en lengua mayangna significa «ribera de sahínos». La escuela se ubicaba a 240 kilómetros de Managua; en esos años solo había ocho casas campesinas a lo largo de la carretera.

Osman Jiménez recuerda que desde ese momento las cosas cambiaron radicalmente: comenzaron a organizarlos en compañías. La rutina empezaba a las 4:00 a.m. con ejercicios físicos. Luego escuchaban la orientación política y coreaban consignas que, según recuerda, eran una «pura mierda» de elogios a una revolución con la cual la mayoría no se sentía identificada. Después tomaban el desayuno, que incluía cucarachas en el café y en los alimentos, «si se le podía llamar comida a la porquería que nos daban».

El resto del día lo dedicaban al entrenamiento militar, clases de adoctrinamiento y labores de construcción. La escuela como tal no existía; solo había unas cuantas champas ocupadas por los militares permanentes y asesores cubanos. Los mismos reclutas construyeron las covachas donde colgaban sus hamacas, cada una a mil metros de distancia de la siguiente compañía. También levantaron pozos tiradores, trincheras, la cocina, el comedor y los obstáculos donde entrenaban.

Recuerda que a su llegada a Mulukukú la zona aún olía a muerte. El 6 de enero de ese año, la Contra se había tomado el lugar. En el ataque murió el soldado sandinista Denis Gutiérrez, cuyo nombre fue asignado al Centro de Entrenamiento Militar (CEM).

«Nosotros pasamos muchos días vestidos de civil y sin armas. Se filtró la información de que los del Comando Jorge Salazar iban por todos los chavalos de Mulukukú. A raíz de eso llegó la gente del Batallón Simón Bolívar a custodiarnos, y desde entonces nos dieron los uniformes y las armas», señala Jiménez.

Jiménez y el contingente de unos 1,200 jóvenes concluyeron el curso de entrenamiento militar a finales de abril de 1984. Todos pasaron a formar parte de las distintas unidades de combate del Ejército Sandinista en los frentes de guerra. Muchos murieron; unos cuantos volvieron con vida, como Jiménez, quien logró desmovilizarse en diciembre de 1985.

Miles de jóvenes obligados a cumplir el Servicio Militar continuaron llegando al mal llamado «Paraíso de la Juventud», que funcionó desde 1983 hasta 1990, con el fin de la guerra. Atrás quedó el verso de la canción de Carlos Mejía Godoy: «Mulukukú, mulukukú, yo quiero vivir cantando tu nombre claro Mulukukú».

Jóvenes reclutas del Servicio Militar reciben tácticas de combates y emboscadas en Mulukukú. LA PRENSA / CINDY CARP
Jóvenes reclutas del Servicio Militar reciben tácticas de combate y emboscadas en Mulukukú. LA PRENSA / CINDY CARP
La actividad en esa escuela, ubicada en medio de la nada, comenzaba con ejercicios físicos. Antes del desayuno recibían orientación política, mientras que las consignas de adoctrinamiento marcaban la jornada de principio a fin. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
La actividad en esa escuela, ubicada en medio de la nada, comenzaba con ejercicios físicos. Antes del desayuno recibían orientación política, mientras que las consignas de adoctrinamiento marcaban la jornada de principio a fin. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Por este Centro de Entrenamiento Militar (CEM) pasaron alrededor de 12 mil jóvenes del servicio militar durante sus cinco años y tres meses de funcionamiento. LA PRENSA / CINDY CARP
Por este Centro de Entrenamiento Militar (CEM) pasaron alrededor de 12 mil jóvenes del Servicio Militar durante sus cinco años y tres meses de funcionamiento. LA PRENSA / CINDY CARP
Un rótulo propagandístico al pie de la carretera anunciaba la llegada a la escuela militar de Mulukukú. LA PRENSA / CAPTURA DE VIDEO
Un rótulo propagandístico al pie de la carretera anunciaba la llegada a la escuela militar de Mulukukú. LA PRENSA / CAPTURA DE VIDEO
Un grupo de reclutas realiza prácticas de tiro en el polígono del Centro de Entrenamiento Militar Denis Gutiérrez, en Mulukukú, bajo la supervisión de instructores. LA PRENSA / CAPTURA DE VIDEO
Un grupo de reclutas realiza prácticas de tiro en el polígono del Centro de Entrenamiento Militar Denis Gutiérrez, en Mulukukú, bajo la supervisión de instructores. LA PRENSA / CAPTURA DE VIDEO
Mulukukú siempre fue un objetivo militar para la Contra. El 27 de mayo de 1985, tropas de la brigada de Matiguás y del Batallón de Lucha Irregular (BLI) Sócrates Sandino sostuvieron un fuerte combate con las fuerzas contrarrevolucionarias, que dejó 28 soldados muertos del Ejército Sandinista. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Mulukukú siempre fue un objetivo militar para la Contra. El 27 de mayo de 1985, tropas de la brigada de Matiguás y del Batallón de Lucha Irregular (BLI) Sócrates Sandino sostuvieron un fuerte combate con las fuerzas contrarrevolucionarias, que dejó 28 soldados muertos del Ejército Sandinista. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
El entrenamiento militar y el adoctrinamiento político eran fundamentales para el Ejército Sandinista en esta escuela, cuyo propósito era adiestrar a los jóvenes reclutas. LA PRENSA / CINDY CARP
El entrenamiento militar y el adoctrinamiento político eran fundamentales para el Ejército Sandinista en esta escuela, cuyo propósito era adiestrar a los jóvenes reclutas. LA PRENSA / CINDY CARP
El 28 de julio de 1985, fuerzas de la Contra emboscaron, en el sector de La Paila —a 22 kilómetros de Mulukukú—, a dos camiones que transportaban a madres de jóvenes reclutas que viajaban a visitarlos a la escuela de entrenamiento militar Denis Gutiérrez. El ataque dejó como saldo ocho madres y un soldado sandinista muertos, además de 18 heridos. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
El 28 de julio de 1985, fuerzas de la Contra emboscaron en el sector de La Paila —a 22 kilómetros de Mulukukú— a dos camiones que transportaban a madres de jóvenes reclutas que viajaban para visitarlos a la escuela de entrenamiento militar Denis Gutiérrez. El ataque dejó como saldo ocho madres y un soldado sandinista muertos, además de 18 heridos. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Las condiciones inhóspitas de la selva, sumadas al maltrato a los reclutas y a la pésima alimentación, provocaron numerosas deserciones: algunas épicas y otras con desenlace trágico. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
Las condiciones inhóspitas de la selva, sumadas al maltrato a los reclutas y la pésima alimentación, provocaron numerosas deserciones: algunas épicas y otras con desenlace trágico. LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
La narrativa y la propaganda sandinista intentaron calar en los jóvenes para despertar en ellos el «patriotismo y la conciencia revolucionaria». LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
La narrativa y la propaganda sandinista intentaron calar en los jóvenes para despertar en ellos el «patriotismo y la conciencia revolucionaria». LA PRENSA / ARCHIVO PERSONAL ÓSCAR NAVARRETE
La historia de la escuela de Mulukukú dejó un saldo de dolor, luto y experiencias infrahumanas para miles de jóvenes obligados a defender el proyecto político-militar de la Revolución Sandinista. LA PRENSA / CINDY CARP
La historia de la escuela de Mulukukú dejó un saldo de dolor, luto y experiencias infrahumanas para miles de jóvenes obligados a defender el proyecto político-militar de la Revolución Sandinista. LA PRENSA / CINDY CARP
El Servicio Militar fue eliminado de la Constitución Política del país tras el triunfo electoral de Violeta Barrios de Chamorro el 25 de febrero de 1990. Hoy, Mulukukú es un próspero municipio que sirve como puerta de entrada hacia el Caribe Norte, distante de los trágicos recuerdos de la guerra. LA PRENSA / CINDY CARP
El Servicio Militar fue eliminado de la Constitución Política del país tras el triunfo electoral de Violeta Barrios de Chamorro el 25 de febrero de 1990. Hoy, Mulukukú es un próspero municipio que sirve como puerta de entrada hacia el Caribe Norte, distante de los trágicos recuerdos de la guerra. LA PRENSA / CINDY CARP

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