La estrategia de la Iglesia católica es guardar silencio y apelar a la oración, ante la ofensiva del régimen contra la sagrada institución eclesial.
La estrategia de la Iglesia católica es guardar silencio y apelar a la oración, ante la ofensiva del régimen contra la sagrada institución eclesial.
En el plano nacional, merecen un reconocimiento especial las mujeres exprisioneras políticas, que después de largo tiempo en la cárcel fueron desterradas y despojadas de su nacionalidad nicaragüense.
“Para que un Estado alcance el más alto grado de opulencia partiendo de la más baja barbarie, se requiere la paz, la facilidad de los impuestos y una administración de justicia tolerable…»
Un país no debería buscar enfrentamientos con otro que es su principal socio comercial. Pero hay algunos que lo hacen, y no solo retóricamente sino que hasta provocan conflictos diplomáticos y en algunos casos incluso de carácter bélico.
El informe del GHREN llama particularmente la atención porque señala que las graves violaciones a los derechos humanos que se cometen en Nicaragua “permiten sostener la existencia de crímenes de lesa humanidad”.
Monseñor Rolando Álvarez se negó a montarse en el avión que lo llevaría al destierro y ser libre en otro país; prefirió sufrir el martirio de la cárcel y la terrible sentencia de 26 años de prisión, como castigo por su fe religiosa y la práctica de la caridad cristiana con los perseguidos políticos.
LA PRENSA sigue siendo “la reserva del pensamiento republicano” y expresando en la conciencia de la nación “lo que Nicaragua ha perdido y tiene que recuperar”. O sea la libertad.
Festejamos también la valentía, la ética profesional y la abnegación de todos los periodistas que aún en las actuales circunstancias, tan difíciles y sombrías, no dejan de hacer su trabajo informativo de calidad ni pierden la esperanza en que la libertad de expresión y de prensa volverá a brillar en Nicaragua.
El libro del maestro Zelaya Úbeda recoge sus vivencias personales en su natal San Rafael del Norte, así como también relatos sobre la gesta patriótica de Sandino y la obra humanitaria y caritativa del recordado sacerdote franciscano de origen italiano, padre Odorico D’Andrea…
“En todos los casos la solidaridad se inscribe bajo el signo del derecho y no de la caridad”. La que a su vez consiste en el sentimiento religioso de amor al prójimo, compasión ante el sufrimiento ajeno y ayuda a quienes más la necesitan.