Un libro para el obispo nicaragüense encarcelado

El 28 de febrero recién pasado, diversos medios de comunicación, incluyendo a LA PRENSA,informaron que el obispo de Orihuela-Alicante, España, monseñor José Ignacio Munilla, envió un libro al obispo nicaragüense Rolando Álvarez, quien está en la cárcel de Tipitapa como prisionero de conciencia.

     Un preso de conciencia, según la definición de Amnistía Internacional, es cualquier persona que ha sido encarcelada “por su raza, religión, color de piel, orientación sexual o credo”. Alguien que no ha predicado ni practicado la violencia, pero está preso solo por sustentar sus convicciones y no renunciar a ellas.  

Tal es el caso de monseñor Rolando Álvarez, quien ha sido condenado a 26 años de prisión y la pérdida de su condición natural de nicaragüense, como castigo a su fe y por practicar la caridad cristiana con personas perseguidas por sus ideas políticas y ejercer su derecho humano a la protesta cívica y pacífica.

Según la información, el obispo español también escribió al alcaide de la prisión donde está preso monseñor Álvarez, pidiéndole “la clemencia” de entregarle el libro.

Pero no es cualquier libro el que el obispo español libre ha enviado a monseñor Álvarez. Ni es una Biblia, que habitualmente se le envía a un prisionero, sobre todo tratándose de un ministro religioso. Se trata de un libro testimonial sobre el obispo mártir español Diego Ventaja Millán, quien fuera encarcelado el 12 de agosto de 1936, y fusilado el 30 del mismo mes junto con otro obispo llamado Manuel Medina Olmos.

Aquella era una época de gran tribulación para España y de martirio para la Iglesia católica de ese país. El régimen de la Segunda República, con mucha influencia de comunistas y anarquistas radicales, desató una terrible persecución contra la Iglesia. Casi diez mil religiosos católicos, entre obispos, presbíteros, diáconos, seminaristas, monjas y laicos, fueron asesinados en el período de 1931 a 1939, cuando terminó la Guerra Civil.  

Uno de los muchos obispos españoles martirizados fue monseñor Diego Ventaja Millán. Antes de que lo capturaran, unos oficiales navales británicos cuyo barco estaba anclado en el puerto le ofrecieron sacarlo de la ciudad para que se pusiera a salvo. Pero él no aceptó. Decidió quedarse y sufrir el martirio junto con sus hermanos en la fe.

En Nicaragua, monseñor Rolando Álvarez se negó a montarse en el avión que lo llevaría al destierro y ser libre en otro país; prefirió sufrir el martirio de la cárcel y la terrible sentencia  de veinte y seis años de prisión, como castigo por su fe religiosa y la práctica de la caridad cristiana con los perseguidos políticos.

No es posible saber si el libro sobre el obispo mártir español Diego Ventaja Millán —quien ya ha sido beatificado y está en proceso de la canonización para alcanzar la santidad—, le fue entregado a monseñor Rolando Álvarez. Lo más seguro es que no se lo han dado ni se lo darán. Pero el hecho es un poderoso mensaje de fe, esperanza, hermandad y solidaridad con el valeroso y martirizado obispo nicaragüense.  

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