Ideología y pasión en las relaciones internacionales

Algunos analistas no entienden hasta ahora, cuál fue el provecho del régimen de Nicaragua al romper las relaciones con Taiwán, que le eran muy beneficiosas económicamente al país y al mismo gobierno, y sustituirla con China comunista.

Cuando el régimen tomó esa decisión estratégica en diciembre de 2021, perdió un buen socio comercial y su principal donante económico externo, como era Taiwán. A estas alturas, quince meses después de la ruptura, los beneficios de la relación con China comunista son muy escasos, mayormente promesas. Claramente se ve que la parte nicaragüense salió perdiendo, y mucho, con el cambio de aliado chino.

La explicación de esto es que las relaciones internacionales de los Estados no se determinan solo por conveniencias económicas, sino también, y a veces sobre todo, por motivos ideológicos y alineamientos con los bloques geopolíticos.

Obviamente, si se cree que la política exterior de los países se mueve solo por el utilitarismo económico, la ruptura con Taiwán y la relación con China comunista no tienen sentido. Como  tampoco la tiene la hostilidad oficial “por principios” hacia Estados Unidos (EE.UU.), considerando que se trata del principal socio comercial y la mayor fuente de inversiones y de remesas monetarias familiares para Nicaragua.

Esta explicación radica en que hay una gran diferencia  entre la estrategia de relaciones internacionales de gobiernos democráticos, con la de regímenes radicales de izquierda y populistas. Por supuesto que también a estos les interesa la riqueza y la utilidad económica en las relaciones exteriores. Inclusive claman por  la  cooperación exterior, pero la entienden como una obligación de las potencias democráticas por su pasado colonialista e imperialista.

 Algunos científicos políticos y analistas estratégicos muy capacitados explican que no siempre las decisiones de los gobernantes resultan de un enfoque racional. Consideran que en algunos casos sus decisiones obedecen a la ideología, e inclusive son consecuencia de sus pasiones partidistas, personales y familiares. Por eso es que resultan incomprensibles para los observadores democráticos.

 Antonio R. Rubio Plo, profesor de Relaciones Internacionales y de Historia del Pensamiento Político en la Universidad Complutense de Madrid, señala que según la lógica formal un país no debería buscar enfrentamientos con otro que es  su principal socio comercial. Pero hay algunos que lo hacen, y no solo retóricamente sino que hasta provocan conflictos diplomáticos y en algunos casos incluso de carácter bélico.

 En realidad, mientras haya líderes para quienes el factor emocional, la ideología y la voluntad de poder sean sus condicionantes, seguirán ocurriendo situaciones irracionales e incomprensibles para quienes tienen una concepción democrática de las relaciones humanas y políticas, nacionales e internacionales.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí