Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
La aprobación de la Ley 779 en la Asamblea Nacional por consenso entre las dos bancadas parlamentarias, fue un ejercicio democrático loable y una de las pocas leyes controversiales que ha sido aprobada en forma casi unánime en el parlamento, pero su reglamento es un nuevo ejercicio de absolutismo del poder ejecutivo.
Querida Nicaragua: Sobre el último y trágico suceso, los asesinatos del 19 de julio, todo ha sido aclarado, según dice la primera comisionada Aminta Granera. El caso ha sido concluido, es decir, la Policía saca sus manos y será el poder judicial quien se encargue de juzgar a los responsables. Y ahora, ya con todo aclarado habremos de seguir en este reino “cristiano, socialista y solidario”, contentos y felices de tener una Policía tan eficiente.
Uno de los grandes mitos del siglo XX fue la tesis marxista de que el socialismo permitiría construir al “hombre nuevo”. El capitalismo, basado en la propiedad privada, la competencia, y el ánimo de lucro, volvía al ser humano individualista y egoísta. El socialismo, basado en la propiedad colectiva, la cooperación y el ánimo de servir, lo volvería solidario y generoso. Fue una idea seductora por la que muchos murieron y mataron.
Para quienes tengan la amabilidad y el tiempo disponible para leer esta columna, pero no leyeron las de los dos sábados anteriores, debo decirles que de manera temporal he dejado a un lado los temas de mitología, para —por petición de un estimado amigo— escribir varios artículos sobre los emperadores de la antigua Roma (a fin de comparar, me dijo el amigo, si la forma de gobernar que hay ahora en Nicaragua se parece en algo a la de los césares). De allí que las dos anteriores columnas hayan sido Los césares y el cesarismo, el sábado 26 y Suetonio y los doce césares, el sábado 2 de agosto.
En Nicaragua de tiempo atrás esa institución mal llamada Policía no cumple del todo con la verdadera acepción que la define así: “Del latín politia cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público y la seguridad de los ciudadanos a las órdenes de las autoridades políticas” 3ra acepción, “buena crianza y urbanidad en el trato y costumbres”; esta acepción sería motivo en el país de reconocimiento público, más por desgracia para la Policía como institución y para los policías como agentes, no puede ser así ya que se tiene una mala imagen y peores créditos para ella.
Si hace dieciocho años, en plena campaña electoral del 96, alguien hubiese salido advirtiendo que si Daniel Ortega ganaba las elecciones, nos olvidáramos que se iba a bajar por las buenas; que las elecciones, tal como las conocíamos hasta ese momento, desaparecerían; que se apropiaría del convenio petrolero que Nicaragua tenía con Venezuela; que en su gobierno se garrotearía a aquellos que protestaran en las calles; que reformaría la Constitución por las buenas o por las malas para repetir como presidente indefinidamente; que volvería a hacer del Ejército y la Policía dos órganos partidarios; que volvería la tortura, la capucha y los desaparecidos, que los Ortega se volverían una de las familias más ricas de Nicaragua a la sombra del Estado ¿Qué dirían, qué dijeron, los que acuerpaban la candidatura de Ortega? Que era un mono que quería meter la derecha para asustar al pueblo Que ya los tiempos no estaban para eso Pues, les tengo noticias: el mono ya está aquí.
En días pasados, los voceros del Wang Jing y el Canal se han dado a la tarea de realizar presentaciones, que erróneamente llaman “consultas”, en los municipios que serían afectados en caso de realizarse la megaobra, que supuestamente arranca en diciembre.
Querida Nicaragua: En Costa Rica el pueblo lo ve con toda naturalidad. El ciudadano presidente de la República es igual a cualquier otro ciudadano común y corriente.
¿Qué necesita Nicaragua para convertirse en la sociedad democrática y próspera que todos deseamos pero que parece eludirnos? ¿Qué necesita para que reine en ella la justicia y la ley en vez de la corrupción y los fraudes?
Se acaba de reeditar en Estados Unidos un libro de Tony Judt que apareció por primera vez en 1992 y que yo no conocía: Past Imperfect: French Intellectuals, 1944-1956 . Me ha impresionado mucho porque yo viví en Francia unos siete años, en un período, 1959-1966, aún impregnado por la atmósfera y los prejuicios, acrobacias y desvaríos ideológicos que el gran ensayista británico describe en su ensayo con tanta severidad como erudición.