Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Del 2012 al 2013 realicé un estudio sobre la efectividad de los incentivos fiscales en el crecimiento de la Mipyme del sector mueble. Este tema está regulado en la Ley de Equidad Fiscal y sus reformas. Al finalizar la investigación ya se encontraba en vigencia la Ley de Concertación Tributaria. No obstante, las reformas relacionadas con los incentivos entrarán en vigencia hasta el 31 de diciembre del 2014.
Del 2012 al 2013 realicé un estudio sobre la efectividad de los incentivos fiscales en el crecimiento de la Mipyme del sector mueble. Este tema está regulado en la Ley de Equidad Fiscal y sus reformas. Al finalizar la investigación ya se encontraba en vigencia la Ley de Concertación Tributaria. No obstante, las reformas relacionadas con los incentivos entrarán en vigencia hasta el 31 de diciembre del 2014.
Puede que no haya más frijoles, que las vacas mueran resecas por falta de agua y que la hambruna se generalice en el norte por la sequía. Puede que se tengan que recortar millones en Educación y Salud, porque ya no hay más dinero. Puede que los nicaragüenses nos estemos matando unos a otros por el odio que se ha incubado desde las más altas esferas del poder. Puede que seamos los pobres más pobres de América Latina. Puede que nuestro país se haya empeñado por una promesa, puede que ya haya llegado el Chikungunya, puede que realmente estemos fregados, pero, siempre, siempre, habrá árboles de la vida como la mejor solución que conocen los que administran este país para resolver todos nuestros problemas.
Una noticia llamó mi atención en la primera página de LA PRENSA el lunes pasado: Robos imparables en San Juan del Sur. La noticia provocó 68 comentarios de los lectores de la edición digital del Diario, más del doble de la segunda noticia más comentada de dicha edición, que fue “nueva edición de megarrótulos”, con treinta comentarios, a pesar de que esta se publicó en la página 6.
Querida Nicaragua: La novela de Ernest Hemingway Adiós a las armas describe con la maestría propia del escritor estadounidense, Premio Nobel 1954, los horrores de la guerra, las angustias de los combatientes, los gritos despavoridos, las lesiones autoprovocadas para lograr salir de la trinchera infernal donde la muerte corre como moneda de curso legal.
Nicaragua enfrenta dos problemas fundamentales que están en la raíz de muchos otros: la inmoralidad generalizada, y la desintegración familiar. La mayoría de la población incurre cotidianamente en la deshonestidad. La mayoría falla también en formar hogares unidos y en dotar a la niñez de una paternidad responsable.
Escribo este artículo al segundo día del alto el fuego en Gaza. Los tanques israelíes se han retirado de la Franja, han cesado los bombardeos y el lanzamiento de cohetes, y ambas partes negocian en el Cairo una extensión de la tregua y un acuerdo de largo alcance que asegure la paz entre los adversarios. Lo primero es posible, sin duda, sobre todo ahora que Benjamín Netanyahu se ha declarado satisfecho —“misión cumplida” ha dicho— con los resultados del mes de guerra contra los gazatíes, pero lo segundo —una paz definitiva entre Israel y Palestina— es por el momento una pura quimera.
Wiliam Shakespeare dice en su muy conocida tragedia, Julio César, que cuando el célebre estadista y glorioso general romano caía al suelo bañado en sangre, víctima de las 43 puñaladas que le asestaron sus asesinos, alcanzó a recriminar a uno de ellos, Marco Junio Bruto, diciéndole: “¿Tú también, Bruto, hijo mío?”
En varios periódicos del mundo la comisión de gazapos todavía tiene vivero que en ocasiones provoca o aclara polémicas, rectificaciones. Al respecto quiero referirme a un caso muy particular en Nicaragua que llegó a los tribunales de justicia.
La Concha Acústica no era una belleza que digamos, pero prestaba buenos servicios. Formaba parte ya de la fisonomía que a duras penas va cogiendo Managua. Pero la Cocha tenía un pecado original: recordaba a Herty Lewites. Y por eso la mandaron a destruir. Como resulta feo decir que la destruían por celos, se dijo que era un peligro, que estaba deteriorada y que en cualquier momento se caía en pedazos. La misma Concha los desmintió. Grúas, mazos y obreros parecían impotentes ante la mole, que solo fue cediendo pellizco a pellizco, durante varios días y sus noches, mientras desde su tumba Herty Lewites se carcajeaba.