Una noticia llamó mi atención en la primera página de LA PRENSA el lunes pasado: Robos imparables en San Juan del Sur. La noticia provocó 68 comentarios de los lectores de la edición digital del Diario, más del doble de la segunda noticia más comentada de dicha edición, que fue “nueva edición de megarrótulos”, con treinta comentarios, a pesar de que esta se publicó en la página 6.
A juzgar por la reacción de los lectores, estas dos noticias fueron las más leídas de esa edición, y aunque el derroche en rótulos de culto a la personalidad, particularmente en tiempos de austeridad económica y recortes presupuestarios, merece un comentario aparte, me concentraré únicamente en la primera, que ni siquiera estaba en la parte superior de la primera página.
En la nota, firmada por el acucioso corresponsal de Rivas, Ramón Villarreal, se reporta, con casos concretos ocurridos recientemente, que la ola de robos a los turistas en San Juan del Sur (SJS) ha aumentado alarmantemente, mientras la presencia policial de apenas seis agentes asignados ha resultado inefectiva para hacerle frente a la delincuencia.
SJS es por cierto un “enclave turístico”: una verdadera vitrina de Nicaragua ante el mundo. Su pintoresco y acogedor pueblo, de limpias calles está, conformado por generaciones de gente sencilla y amistosa, cuya vida transcurre frente a una espectacular bahía, la cual está rodeada de una belleza paisajística incomparable, como la describió poéticamente el escritor norteamericano Mark Twain, cuando su barco fondeó en SJS un 29 de diciembre de 1867.
Por ello, allí se dan cita turistas de todas las nacionalidades del mundo. Casa de por medio es un hotel, un hostal, o un negocio de servicios turísticos. Mantener incólume este tesoro que nos dio la naturaleza, fuera de los alcances de la delincuencia, que se nutre de los turistas, debe ser una prioridad, no solo de la Policía Nacional, sino de toda la ciudadanía.
Los robos y asaltos a los turistas en SJS pueden echar todo lo que se ha ganado a lo largo de los años por la borda. Especialmente en un mundo intercomunicado por el Internet, donde ya nada es secreto y todo se sabe, lo bueno y lo malo.
Algunos propietarios de los establecimientos comerciales a lo largo de la calle costera de SJS (el Bay Side) ya no dan sus nombres al reportero por temor a represalias de parte de los delincuentes, quienes operan aparentemente con mucha libertad en la costa, robándole a los turistas sus pertenencias.
Señalan los empresarios de Cantur: “Desde el jueves, viernes y sábado se nos acaba la tranquilidad, sobre todo en horas nocturnas, cuando en el último bus que viene de Managua y entra a las 8:00 de la noche llegan adolescentes, travestis, y trabajadores sexuales que solo vienen a atacar a los turistas, hasta traen drogas que luego expenden en toda la calle costera”.
El colmo es que a dos turistas españoles que fueron despojados el 9 de agosto de 450 dólares, sus cámaras y pasaportes con sus boletos de regreso; luego de interponer la denuncia en la Policía, los mismos atracadores los buscaron de nuevo para devolverles sus pasaportes y boletos a cambio de cien dólares adicionales.
Marco Antonio Guerrero Gómez, un mesero del restaurante Dorados, denunció que el mismo día, 9 de agosto, estaba atendiendo a un turista cuando un adolescente le robó 480 dólares y dos teléfonos iPhone. Guerrero y el turista persiguieron al delincuente y le dieron alcance en la parte norte de la bahía, pero otro delincuente lo defendió a pedradas, logrando escapar ambos. Como si fuera poco, en represalia, más tarde los adolescentes le causaron destrozos por 4,600 córdobas en su motocicleta estacionada frente al restaurante.
La Policía Nacional, en conjunto con la ciudadanía, particularmente la que vive del turismo en SJS, que son la mayoría, deben hacer un plan integral para que este bello espejo turístico de nuestro país no se siga degradando. El autor es diputado de la Bancada del PLI y Presidente de la Comisión de Turismo.
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