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Al menos una decena de países han decidido retirar sus representaciones diplomáticas en Nicaragua por roces con los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. En algunos de los casos el régimen ha expulsado a los diplomáticos e incluso roto las relaciones.
El factor común de los roces diplomáticos ha sido la molestia de la dictadura frente a la postura crítica de estos países respecto a los crímenes de lesa humanidad y las violaciones a los derechos humanos cometidas por el aparato estatal al mando de Ortega y Murillo. La lista incluye a Estados Unidos, España, Argentina, Brasil, el Vaticano, Costa Rica, entre otros.
Héctor Mairena, quien ha fungido como secretario de relaciones internacionales de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), dice que el retiro de embajadas y embajadores en Nicaragua se debe al “rechazo a la dictadura y la demanda de que propicie una transición democrática”.
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“El régimen de Ortega es el que ha provocado un deterioro de las relaciones diplomáticas con otros países, como es el caso de España, Brasil y el Vaticano… Porque sencillamente a la dictadura de los Ortega Murillo lo que les interesa es afianzar sus relaciones con regímenes como el de Rusia, como el de Irán”, sostiene Mairena.
Régimen se autoaísla
Para un exfuncionario del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Nicaragua, que nos pide anonimato, el régimen ha echado a andar “una política de autoaislamiento” con la que pretende “encerrarse en su castillo” para intentar cerrar “cualquier gestión o presión diplomática” que pretenda “influir amigablemente” para detener su deriva totalitaria y violación sistemática de los derechos humanos.
Pese a las fracturadas relaciones con el régimen, la mayoría de los países aún mantienen mínimas relaciones diplomáticas. Según el exfuncionario del Minrex, esto “siempre es útil para tener información de primera mano”. Cita como ejemplos a España y Estados Unidos. El primero, pese a los roces ha intentado tener representación diplomática y el segundo aún mantiene a un encargado de negocios.
Los países sin embajada o embajador en Nicaragua
Argentina: No tiene embajador en Nicaragua desde que Mateo Daniel Capitanich culminó su periodo en 2023 junto al gobierno del entonces presidente argentino Alberto Fernández.
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Cuando Javier Milei asumió el poder en diciembre de ese año no nombró representante diplomático. Durante su campaña electoral prometió suspender relaciones diplomáticas con los “regímenes autoritarios” como el de Daniel Ortega. “No promovería las relaciones con comunistas, ni con Venezuela, con Cuba, ni con Nicaragua, ni con China”, declaró a la agencia Bloomberg. Desde entonces la sede diplomática está en manos de un encargado de negocios.
Brasil: El embajador de Brasil en Nicaragua, Breno de Souza Brasil Dias da Costa, fue expulsado por el régimen en agosto de 2024. En medios internacionales trascendió que la situación se generó luego que el diplomático no asistiera al acto de celebración de la Revolución Popular Sandinista a la que había sido invitado.

Como medida de reciprocidad, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva expulsó a la embajadora nicaragüense, Fulvia Castro. Desde entonces la Embajada de Brasil, ubicada en Carretera Sur, Managua, está bajo el mando de un ministro consejero.
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Ecuador: El gobierno del entonces presidente Lenín Moreno decidió cerrar su sede diplomática en Nicaragua en julio de 2020, como parte de un plan para reducir el gasto público provocado por la crisis económica y la pandemia de covid-19. La última embajadora de ese país en territorio nicaragüense fue María Belén Moncayo Benalcázar (2018-2020).
Pero en abril de 2024, el régimen de Nicaragua decidió romper “toda relación diplomática” con el gobierno de Daniel Noboa, en Ecuador, tras el asalto policial a la Embajada de México en Quito, que culminó en la detención del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas. La dictadura catalogó la acción de “insólita y repudiable” y se solidarizó con los mexicanos.
Estados Unidos: El último embajador de ese país que ha tenido Nicaragua fue Kevin K. Sullivan, conocido por ser uno de los principales gestores para que 222 presos políticos fueran llevados a territorio norteamericano, tras la primera excarcelación y expulsión masiva de ese tipo que hacía el régimen.
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Luego de cumplirse la misión de Sullivan el 20 de mayo de 2023, Estados Unidos propuso a Hugo F. Rodríguez Jr., pero la dictadura lo rechazó tras las declaraciones del diplomático en las que afirmó que Estados Unidos debía utilizar “todas las herramientas económicas y diplomáticas” para promover un cambio democrático en Nicaragua y señaló que la permanencia del país en el Cafta-DR debía evaluarse seriamente. La dictadura retiró el beneplácito por considerar sus declaraciones “injerencistas” e “irrespetuosas”.
Actualmente el encargado de negocios interino de los Estados Unidos en Nicaragua es Elias Baumann. Asumió el cargo a principios de 2026, sucediendo a Kevin O’Reilly.

Colombia: El último embajador de Colombia en Nicaragua fue León Fredy Muñoz. Se mantuvo en el cargo hasta inicios de 2025, cuando presentó su renuncia oficial para asumir un curul en el Senado colombiano. Desde entonces, el gobierno de Gustavo Petro, con quien Ortega y Murillo ya han tenido varios roces, decidió no nombrar representante diplomático.
La situación con Colombia se agudizó recientemente, luego que el canciller designado, Omar Bula, del presidente electo Abelardo de la Espriella, confirmara que Colombia “no apoyará dictaduras” y no tendrá embajadas ni en Nicaragua ni en Cuba.
Costa Rica: Actualmente sus relaciones diplomáticas operan a nivel de encargados de negocios. El último embajador fue Eduardo Trejos Lalli, quien ocupó el cargo hasta junio de 2018.
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Las incomodidades del régimen Ortega-Murillo con Costa Rica se han originado por el rechazo de los gobiernos costarricenses a las violaciones de derechos humanos en Nicaragua.
España: La dictadura Ortega-Murillo expulsó al embajador Sergio Farré Salvá el 24 de enero de 2026, junto a un grupo de cooperantes españoles. El argumento fue que Farré se había “extralimitado” en sus atribuciones, y había realizado “actividades incompatibles” con su estatus diplomático.

El Gobierno de España calificó esta medida de “injustificada” y aplicó el principio de reciprocidad al expulsar a Maurizio Gelli, embajador de Nicaragua en Madrid. Hasta ahora el gobierno español ha descartado nombrar a un representante diplomático en suelo nicaragüense.
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Países Bajos: El 30 de septiembre de 2022, el régimen rompió relaciones diplomáticas con los Países Bajos poco después que la embajadora Christine Pirenne, concurrente desde Costa Rica, informara que no financiarían la construcción del Hospital Regional Nuevo Amanecer de Bilwi, Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN). En un comunicado, la Cancillería de Nicaragua acusó a ese país de “injerencista intervencionista y neocolonial colonialista” y decidió “descontinuar inmediatamente las relaciones diplomáticas”.
La noche anterior, el dictador Daniel Ortega aseguró en un acto público que le comunicaron a la embajadora “que no vuelva a aparecer por Nicaragua y no queremos relaciones con ese gobierno intervencionista… todas sus miserias que las vaya a gritar afuera”.
Vaticano: El 12 de marzo de 2022, el régimen expulsó de Nicaragua al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag sin explicar públicamente las razones. La Santa Sede se mostró sorprendida por la decisión y la catalogaron de “incomprensible” en un comunicado. “Sommertag ha trabajado incansablemente por el bien de la Iglesia y del pueblo nicaragüense, especialmente por los más vulnerables”, agregaron.
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Luego, el 13 de marzo de 2023, la dictadura Ortega Murillo pidió al Vaticano el cierre de sus respectivas sedes diplomáticas. La Santa Sede aseguró que “no se trata de una ruptura de relaciones”. Sin embargo, Nicaragua sigue sin nuncio apostólico y la Iglesia católica vive la expulsión y destierro de religiosos, recibiendo constantes agresiones de parte del régimen.
El régimen también ha tenido encontronazos diplomáticos con Israel, Noruega y Suecia. Una situación que aísla cada vez más a Nicaragua mientras crecen los señalamientos contra los Ortega Murillo por crímenes de lesa humanidad y violación a los derechos humanos.