La medida, según representantes del sector exportador, podría ayudar a solucionar la crisis que enfrentan desde hace varios años las empresas del sector zona franca.

La medida, según representantes del sector exportador, podría ayudar a solucionar la crisis que enfrentan desde hace varios años las empresas del sector zona franca.

Por qué la derrota de Trump en la Corte Suprema benefició a la carne bovina y textiles de Nicaragua

En medio de masivos despidos de trabajadores en zona franca de Nicaragua, llegan desde Washington buenas noticias: no más aranceles y además la carne bovina entrará libre de tarifa.

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El nuevo arancel ad valorem, del 10 por ciento que a partir de ayer pagan gran parte de los productos que entran al mercado estadounidense, le da un respiro a las exportaciones totales y exonera a la carne y textiles de Nicaragua. En conjunto estos dos productos representan alrededor de la mitad de los envíos a ese mercado, que es el principal destino de las exportaciones totales de Nicaragua.

La medida, según representantes del sector exportador, podría ayudar a solucionar la crisis que enfrentan desde hace varios años las empresas del sector zona franca. En los últimos años, por una reducción en las órdenes de compra de las marcas, algunas empresas cerraron operaciones y otras han despedido a miles de trabajadores.

«Si asumimos que del total de carne exportada un 40 por ciento va a Estados Unidos y que el 80 por ciento de los textiles va a ese mercado, tendríamos aproximadamente 2,000 millones de dólares en estos dos productos, sobre un total de 3,719.3 a noviembre de 2025, entre los productos tradicionales más los de zona franca. Eso significa que aproximadamente el 60 por ciento de lo exportado a Estados Unidos queda fuera de arancel», explica un dirigente del sector exportador, que por seguridad pide no mencionar su nombre.

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Medida protege gran parte de las exportaciones

Añade que eso significa que pasaron del extremo negativo al positivo, ya que prácticamente el 60 por ciento de lo que se exporta a Estados Unidos ahora queda sin aranceles, cuando hasta la semana pasada se pagaba el arancel del 18 por ciento.

«A su vez esto nos deja siempre en una posición favorable con relación a nuestros principales competidores en el sector textil porque, aunque China y otros países bajaron a 10 por ciento, Nicaragua queda por debajo de ellos y al mismo nivel que los países de Centroamérica que tienen empresas en ese sector», señala el dirigente exportador.

Después que la semana pasada, la Corte Suprema anuló el arancel recíproco generalizado que Estados Unidos impuso y comenzó a cobrar en agosto del año pasado, el presidente Donald Trump firmó una hoja informativa en la que anunció la imposición de un arancel temporal ad valorem del 10 por ciento para los productos que entran al mercado estadounidense.

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Nuevo arancel ya está vigente

Dicho arancel entró en vigencia ayer 24 de febrero, sin subir a 15 por ciento como amenazó el presidente Trump el fin de semana. Y a menos que el Congreso prorrogue su vigencia de 150 días, se aplicará hasta el 23 de julio de este año.

Esto implica que al menos durante el resto de 2026 las exportaciones locales mantendrán una posición similar a la del resto de países de la región. Pero en 2027 cambiará, porque a partir del 1 de enero entrará en vigencia el arancel del 10 por ciento que la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), le impuso a los productos nicaragüenses que no gozan de los beneficios del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido como DR-Cafta.

Pero este arancel no se aplicará a todos los productos que Nicaragua mande a Estados Unidos, es sólo para los que se exportan fuera del DR-Cafta. Según algunos analistas representan alrededor del 40 por ciento de las colocaciones totales en ese mercado. Aunque otros consideran que la gran mayoría o al menos los que generan más ingresos, están protegidos por el Cafta.

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El arancel de la USTR

En 2024 de los 7,717 millones de dólares que generaron las exportaciones totales, ese mercado compró 3,640 millones, la mayoría de los ingresos los generaron el oro, el café, la carne y los textiles, y todos se mandan bajo la protección del DR-Cafta. Los datos de 2025 todavía no los han publicado, pero esta tendencia de ventas en ese mercado es histórica.

La USTR aplicó ese arancel después de determinar a través de una investigación, sustentada en la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que los abusos que la dictadura Ortega Murillo comete contra los derechos laborales, humanos y el Estado de derecho, interfieren con el comercio estadounidense. Dicho arancel es del 0 por ciento en 2026, subirá al 10 por ciento en 2027 y al 15 por ciento en 2028.

El nuevo arancel que aplicó el presidente Trump y que entró en vigencia ayer, está sustentado en la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Este anula el arancel recíproco generalizado que estaba vigente desde agosto pasado, y para Nicaragua era del 18 por ciento. Era el más alto para los países de la región que en promedio pagaban 10 por ciento. Por tanto significa un alivio para las exportaciones locales, ya que elimina la desventaja que implicaba pagar 8 puntos porcentuales más que gran parte de los países vecinos.

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Carne y textiles quedaron sin aranceles

Pero esa reducción no fue el único alivio que recibió Nicaragua. La hoja informativa que firmó el presidente Trump estableció algunas excepciones. «Algunos bienes no estarán sujetos al derecho de importación temporal debido a las necesidades de la economía estadounidense o para garantizar que el derecho aborde de manera más efectiva los problemas fundamentales de pagos internacionales que enfrenta Estados Unidos», dice el documento.

Entre los productos que no pagarán el nuevo arancel están algunos mineral críticos, metales utilizados en moneda y lingotes, energía y productos energéticos; recursos naturales y fertilizantes que no se producen en Estados Unidos; ciertos productos agrícolas, incluidos carne de vacuno, tomates y naranjas; productos farmacéuticos e ingredientes farmacéuticos; ciertos aparatos electrónicos; vehículos de pasajeros, ciertos camiones ligeros, ciertos vehículos medianos y pesados, autobuses y ciertas partes de vehículos de pasajeros, camiones ligeros, vehículos pesados ​​y autobuses; materiales informativos (por ejemplo libros), donaciones y equipaje acompañado.

Tampoco estarán sujetas al arancel de importación temporal los bienes de Canadá y México que cumplen con el T-MEC; y los artículos textiles y prendas de vestir que ingresan libres de aranceles como mercancía de Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras o Nicaragua bajo el DR-Cafta.

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¿Ayudará a superar la crisis de zona franca?

El dirigente exportador dice que no está seguro si la crisis que enfrentan las empresas de zona franca, especialmente las del sector textil, sea por falta de pedidos o por tener encima una espada de Damocles que ahora desaparece.

«Obviamente para las marcas esto es un nuevo juego ya que aún aplicando el 10 por ciento en 2027 y el 15 por ciento en 2028 que impusieron por los resultados de la investigación de la sección 301 de la USTR, quedan en mejores condiciones de lo que estaban a partir de agosto del año pasado», expone el dirigente.

Además, considera que la única amenaza que sigue vigente es que la USTR decida cumplir la advertencia de elevar el arancel y las fechas de entrada en vigencia, si Nicaragua no avanza en la solución de los abusos contra los derechos humanos, laborales y al Estado de derecho.

No obstante, considera que tomando en cuenta que este es un año electoral en Estados Unidos, es muy difícil que incrementen el arancel que ya establecieron, porque estas medidas impactan en la economía doméstica y eso tienen que evitarlo.

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Empresarios satifechos

Otro empresario del sector zona franca celebra que con la nueva disposición el sector textil y confección haya quedado exenta del pago del nuevo arancel, ya que el anterior, el del 18 por ciento destruyó alrededor de 12,000 empleos.

«Es posible que muchas empresas coreanas que se estaban trasladando para instalarse en El Salvador y Guatemala regresen al país. Y en vista que ya no hay aranceles para el sector, es posible que en marzo las marcas vuelvan a emitir órdenes de trabajo para las empresas de Nicaragua», asegura este empresario.

Añade que la nueva disposición le devuelve la competitividad que habían perdido las empresas y confían en que con ello regresen las inversiones y se restauren los empleos perdidos.

Sin embargo, advierte que hay otros obstáculos, relacionados a la corrupción en las instituciones, que se deben superar para garantizar la estabilidad de las empresas y por ende de los empleos.

«Todavía existe el problema con las aduanas que cobran reparos que en la mayoría de los casos son excesivos y sin causas justificadas… Con esta decisión del gobierno de Estados Unidos los empresarios están satisfechos, pero también es necesario resolver los problemas internos que enfrentan las empresas», dice el empresario.

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