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Cuando parecía que Nicaragua era el país de Centroamérica que más pagaba por los productos que se venden a Estados Unidos, la Corte Suprema falla y favorece al régimen sandinista. Ahora parece que la economía nicaragüense percibe un leve respiro frente al nuevo arancel impuesto por el presidente Donald Trump, a las importaciones de todos los países del mundo.
El pasado viernes, el Supremo falló en contra de la política de gravámenes de Trump y dictaminó que el Ejecutivo había excedido sus competencias al aplicarlos. Horas después del fallo, el presidente anunció un arancel global del 10 por ciento basado en una legislación distinta, pero un día después advirtió que este podría subir hasta un 15 por ciento.
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La tabla de aranceles de Trump que se disipó rápidamente marca un giro relevante en la política comercial estadounidense y alivia la presión de algunos países como Nicaragua, cuyo comercio estaba golpeado con un arancel del 18 por ciento. Los productos nicaragüenses estaban en desventaja frente a vecinos, como Honduras, El Salvador y Guatemala, cuya oferta exportadora es similar, pero solo pagaban 10 por ciento de arancel.
«Una situación menos desfavorable»
El economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, explicó a LA PRENSA que tras el nuevo ajuste arancelario, Nicaragua se «beneficia relativamente» al bajar del 18 por ciento al 10 por ciento. No obstante, marca una gran incertidumbre en la economía nacional, lo cual «nunca es saludable», debido a las altas y bajas en las cuotas de impuestos.

Incluso, insiste en que Nicaragua no es el único país beneficiado, sino otros con los aranceles más altos del mundo, como China, cuyas exportaciones a Estados Unidos estaban sujetas a un arancel general que alcanzaba el 34 por ciento.
«Es una situación de mucha incertidumbre en los mercados internacionales que afecta a todo el comercio, eso hay que decirlo, pero que en términos de las exportaciones de Nicaragua que estaban con un arancel del 18 por ciento, digamos que pasa a una situación menos desfavorable», señala.
Bajo anonimato, otro analista sostiene que la nueva medida arancelaria devuelve a Nicaragua a la misma situación de compra y venta sin aranceles a través del DR-Cafta, que es el cuerdo comercial diseñado para eliminar las barreras comerciales entre los países de Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos.
Arancel podría subir nuevamente
Sin embargo, ante este escenario favorecedor para Nicaragua y el mundo, Chamorro asegura que el 10 por ciento de aranceles estaría vigente de forma temporal, es decir que no es permanente, sobre todo porque Trump se permite incrementar los gravámenes hasta un 15 por ciento con la nueva orden ejecutiva, y asignarlos en períodos de 150 días.
Según el experto, la ventaja de esta medida en el caso de Nicaragua, sería la competitividad que existe entre todos los países al recibir el mismo arancel, o «al meno no hay diferenciación por ahora».
«Así que es positivo el hecho de que todos estamos compitiendo en iguales términos, sin embargo, no quita que el arancel reduce la demanda todavía y eso puede siempre impactar nuestras exportaciones no de la mejor forma», agrega.

Violación a DD. HH.
Ambos expertos coinciden que, en el caso de Nicaragua, se mantiene lo acordado en la resolución de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) en virtud del artículo 301, publicado el 10 de diciembre de 2025, en el que se impone al país un arancel que se introducirá gradualmente a lo largo de dos años. Según Chamorro, este podría aumentar del 10 por ciento al 35 por ciento para 2028.
La USTR indicó que esta medida se tomó «para hacer frente a los actos, políticas y prácticas de Nicaragua relacionados con los abusos de los derechos laborales, los abusos de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y el desmantelamiento del Estado de derecho».
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La oficina comercial determinó que «el arancel se fijará en un 0 por ciento el 1 de enero de 2026 y aumentará al 10 por ciento el 1 de enero de 2027 y al 15 por ciento el 1 de enero de 2028. Cualquier arancel se acumularía con otros, como el arancel recíproco existente del 18 por ciento. Además, si Nicaragua no muestra avances en la resolución de estas cuestiones, este calendario y estos tipos podrían modificarse».
¿Qué pasará con el arancel impuesto por la USTR?
Al respecto, el arancel impuesto por la USTR ahora se agregará a una base de 10 por ciento o 15 por ciento, según decida Trump mantener temporalmente y mientras la Corte Suprema de Justicia de ese país no vuelva a fallar sobre el mismo.

Además, que el informe advierte que si el régimen sandinista «no muestra avances en esta resolución, este calendario y estos tipos podrían modificarse» y dejar consecuencias graves en la economía nicaragüense.
Crisis laboral
Con esto, Chamorro percibe que el 10 por ciento de arancel para Nicaragua es una bomba de tiempo frente a las arbitrariedades del régimen sandinista. Los efectos favorables del nuevo arancel para Nicaragua siguen siendo temporales mientras la Corte Suprema de Estados Unidos no retome el tema y falle nuevamente en contra de Trump.
«En ese sentido, se podría decir que las exportaciones de Nicaragua podrían estar en una situación menos desfavorable, sin embargo, no hay que descartar que de aquí a unos meses, tal vez un año, este tema de los aranceles vuelva a la Suprema», finaliza.
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Desde agosto de 2025, cuando entró en vigencia el arancel del 18 por ciento para Nicaragua, empresarios del sector zona franca sufrieron una crisis generada por la reducción de órdenes de compra, según el Banco Central de Nicaragua (BCN), causando el despido de 7,002 trabajadores.
De continuar el arancel del 18 por ciento o más, Nicaragua experimentaría el cierre de otras veinte mil plazas, ya que algunas empresas, principalmente del sector textil, están planeando trasladar sus operaciones a los países vecinos que solo pagaban 10 por ciento de arancel.