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New Fortress Energy está al borde de la bancarrota. Esta empresa estadounidense llegó a Nicaragua en 2020 con una inversión de 700 millones de dólares, y construyó una planta para generar 300 megavatios de energía con gas natural. Sin embargo, después de cuatro años de terminar la construcción, la planta sigue paralizada; y ahora la empresa hace esfuerzos para evitar una inminente declaración de quiera, que le permita reestructurar sus deudas que rondan los 8,900 millones de dólares.
Ante esta situación, surge la duda sobre la posición que asumirá el régimen Ortega Murillo. Desde hace varios meses, en el sector se menciona la posibilidad de que, argumentando que la empresa incumplió diversos compromisos, el Estado de Nicaragua se quede con la planta. Pero de hacerlo sería un robo.
En diciembre de 2023, cuando Mercon Coffee Group por problemas similares se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Quiebra de Estados Unidos, la Dirección General de Ingresos (DGI), cobró una deuda de impuestos por 30 millones de dólares, que la empresa negó. Además, en lugar de aceptar un arreglo de pago que posteriormente Mercon propuso para evitar la intervención, los Ortega Murillo confiscaron Cisa Exportadora y Mercapital, las dos subsidiarias que el Grupo tenía en Nicaragua.
Qué harán los Ortega Murillo con New Fortress
La confiscación que según los economistas se concretó disfrazada de intervención, se ejecutó pese al impacto que provocaría en la economía. Ese año los envíos de café al mercado internacional disminuyeron en más de 500,000 quintales; ya que Cisa producía, acopiaba, procesaba y exportaba alrededor de la mitad de los casi 3 millones de quintales que en promedio se venden en el exterior en cada cosecha, y no fue posible que otras empresas asumieran todas sus actividades.
«Pues no sé si ahora se quieran meter a problemas, o a más problemas de los que ya tienen con Estados Unidos, porque como se puede observar los están evitando», dice un especialista del sector que duda que opten por confiscar la planta de New Fortress Energy, porque es de capital estadounidense.
Además, el especialista recuerda que los procesos de quiebra son precisamente para reestructurar el pago de las deudas, mediante planes aprobados por un juez. Planes que también le permiten a las empresas seguir operando con normalidad. Como parte de esos procesos, la liquidación de algunos activos es una de las opciones que se contempla para honrar los compromisos crediticios.
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Prometieron empezaran a generar en 2021
«En caso de liquidación la empresa se vende en pedazos y es otra posibilidad, pero habrá que ver cómo evoluciona el proceso… Ciertamente no están en una buena posición, han tenido reveses, vendieron algunos activos, pero siguen teniendo dificultades», dice el especialista del sector energético.
En octubre de 2021 el gerente del proyecto Winnie Irizarry, durante una visita de medios oficialistas a la planta ubicada en Puerto Sandino, aseguró que la planta ya tenía un avance del 85 por ciento y que a finales de noviembre de ese mismo año comenzaría a generar energía. La empresa ya contaba también con contratos para venderle a la distribuidora la energía generada.
Sin embargo, documentos oficiales dicen que después de vender su planta de Jamaica en 2025, los principales activos de la empresa son una planta de Altamira, en México, la planta generadora de Puerto Rico, instalaciones en Brasil y la planta que tiene en construcción en Nicaragua. Además, dice que las dificultades para gestionar proyectos retrasados, entre ellos en el Nicaragua, mermaron su flujo de caja, y esto a su vez aumento la presión sobre sus deudas.
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Dos opciones para proceso de quiebra
De momento, según información publicada por Bloomberg, New Fortress Energy, trata de resolver sus problemas mediante un plan de reorganización que se ejecutaría en el Reino Unido, mediante un proceso llamado «scheme of arrangement». Con dicho plan pretende convertir parte de la deuda en capital, recortar los intereses y que la empresa siga operando. Pero si los acreedores no aceptan, tendrá que acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos.
El plan del Reino Unido contempla que los tenedores de bonos tomen control de los activos que la empresa tiene en Brasil. Los acreedores a largo plazo recuperarían su inversión con los activos que la empresa tiene en Altamira, México, y la terminal de Puerto Rico. La empresa también está negociando acuerdos de apoyo a la reestructuración, para que los acreedores reciban acciones de la empresa.
Según información del sitio web de New Fortress Energy, en noviembre la empresa firmó un acuerdo de indulgencia con los tenedores de sus bonos que vencen en 2029. Con ese acuerdo amplió por un mes, la fecha de vencimiento del plazo para el pago de los intereses de esos bonos, que estaba fijado para el 17 de noviembre. En diciembre, antes que ese acuerdo venciera, logró ampliar por un mes más dicho plazo, pero esa también se venció.
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Debe 8,900 millones de dólares
Según un reciente análisis que publicó Bloomberg, «Si New Fortress Energy no consigue una prórroga, los tenedores de deuda pueden acelerar los pagos del principal. Esto empujaría a la empresa a un proceso de quiebra, ya que según muestran los documentos presentados ante las autoridades reguladoras, toda su deuda vencería».
Según publicaciones de diversos medios especializados, en el informe financiero del tercer trimestre de 2025 (de julio a septiembre), la empresa declaró una deuda total de 8,900 millones de dólares. De este monto, 6,600 millones los clasifican como «parte corriente de la deuda a largo plazo».
Ante esta situación poco halagadora de la empresa, ya se formaron varios grupos de acreedores, que contrataron a varias firmas de asesoría de banca e inversiones, especializadas en fusiones, adquisiciones y reestructuraciones. También a bufetes de abogados especializados en estos casos.
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Acreedores venden los bonos
Mientras la empresa seguía al borde de la bancarrota, el 21 de enero los tenedores de 2,700 millones de dólares en bonos con tasa de interés del 12 por ciento que vencen en 2029, los vendieron a 31 centavos de dólar cada uno. Dicha venta implicó pérdidas, ya que en marzo del año pasado costaban 94 centavos.
Además, en el último año el valor de las acciones de New Fortress Energy se desplomó en más de 80 por ciento. Y aunque a finales de enero registraron un repunte debido a que las olas de frio empujaron un alza en el precio del gas natural en Estados Unidos, este fue de apenas el 0.6 por ciento.
Cuando New Fortress Energy llegó llegó a Nicaragua con su inversión de 700 millones de dólares, la dictadura Ortega Murillo la anunció con bombos y platillos, y la describió como una muestra de confianza de los inversionistas estadounidenses. Además, fue muy significativa porque se concretó mientras la comunidad internacional condenaba la represión gubernamental contra las protestas sociales que, según organismos especializados, provocó más de 350 muertos, miles de heridos y encarcelados y la migración de alrededor de un millón de nicaragüenses.
Empresa en crisis desde siempre
Pero desde 2021 cuando una batería de periodistas oficialistas, visitó la planta en Puerto Sandino para publicitar el avance de la millonaria obra, pionera porque convertiría a Nicaragua en el primer país de la región en generar energía con gas natural, ninguna autoridad se volvió a mencionar el proyecto, y mucho menos a explicar las razones del retraso del inicio de las operaciones de la planta. Tampoco se sabe que porcentaje de los 700 millones de dólares que New Fortress Energy dijo que invertiría en el país, se concretó.
No sólo el proyecto de Nicaragua se retrasó. La terminal de Altamira, México costó 3,500 millones de dólares, es decir, más del triple del anuncio inicial; y se concluyó con más de un año de atraso. Algo similar pasó en la planta de Brasil y proyectos que se tenían previstos para Angola y Mauritania, no se concretaron.
Por todas estas razones, no sólo la planta de Nicaragua sino la empresa New Fortress Energy del multimillonario Wes Edens, son un fracaso, algo que se ha vuelto recurrente en el país, con la llegada de inversionistas con graves problemas de deuda.
Otro gran proyecto que fracasa
Edens es el segundo inversionista que le promete a los Ortea Murillo realizar un mega inversión y al poco tiempo se declara en quiebra. Antes lo hizo el supuesto multimillonario chino Wang Jing, que prometió construir un canal interoceánico de 50,000 millones de dólares, pero una década después se declaró en quiebra y desapareció acusado de estafa.
En junio de 2021, la Bolsa de Valores de Shanghai suspendió las transacciones de Xinwei Group, la empresa que dirigía Wang Jing. Lo acusaron de una estafa por 31,000 millones de dólares y de ocultar enormes deudas; y en abril de 2024 declararon en quiebra a Xinwei Group.
En el caso de New Fortress Energy, Bloomberg la describe como un sueño que se estrelló en las rocas. Asegura que dos tercios del personal ya dejó la empresa, por voluntad propio o por despido, y la describen en crisis perpetua, «dirigida por un vendedor con talento que ha demostrado ser más hábil para atraer capital y conseguir contratos que para cumplir esos compromisos».
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