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En los últimos años, Panamá, El Salvador y Nicaragua han incursionando en la construcción de plantas generadoras de electricidad a base de gas natural, lo que demuestra el apetito que esta fuente para generar energía eléctrica ha despertado en la región, un negocio poco conocido en Centroamérica.
De ahí, ¿qué busca Centroamérica al apostar por la construcción de plantas procesadoras de gas natural? ¿cuán competitivo es este tipo de energía en los mercados internacionales? El tema toma relevancia en momentos en que Europa ha mostrado su alta dependencia de este rubro y se encuentra contra las cuerdas por el gas de Rusia.
Un especialista en la materia, quien prefirió el anonimato por temor a represalias, explicó a LA PRENSA que ninguno de los países antes mencionados produce petróleo, ni gas natural y que la diferencia entre estos productos es que como el gas ya se encuentra procesado, tiene un menor costo en el mercado que el petróleo crudo.
“Por un sinnúmero de razones el gas sale mucho más barato y por eso es que los países están invirtiendo en estas plantas, además que no es un recurso renovable. Es un combustible menos contaminante, un poco más barato que el petróleo crudo y es más fácil de transportar, eso hace que los precios sean menores”, precisó.
En esto coincide con otros expertos que han explicado a este Diario que el precio de la electricidad a base de gas natural siempre debe ser más bajo que el de la energía a base de combustibles fósiles, que suele ser volátil por la variación del petróleo a nivel internacional.
Panamá construye su segunda planta
La semana pasada, en Panamá comenzó la construcción de una generadora eléctrica a base de gas natural, con una inversión de 1,000 millones de dólares, a cargo de InterEnergy Group, con el 51 por ciento de la participación y AES Panamá (la empresa de generación eléctrica más grande del país canalero), con el 49 por ciento.
El presidente panameño Laurentino Cortizo, quien participó en la ceremonia de inicio de la obra, destacó que la construcción de la Generadora Gatún ayudará a consolidar a Panamá como un hub energético regional, que permitirá abrir nuevos negocios e industrias y ayudará a la reactivación económica.

“Representa una inyección económica a nuestro país, y es estratégica para el futuro de nuestra matriz energética. Una inversión de 1,000 millones de dólares, que generará más de 3,000 empleos directos y miles indirectos”, aseguró.
La Generadora Gatún se edifica en la Isla Telfers, en la provincia caribeña de Colón, y se estima que, una vez entre en operaciones en 2024, la planta eléctrica producirá 670 megavatios (MW).
Cortizó explicó que la nueva obra sustituirá a las plantas térmicas que ya se han retirado del sistema eléctrico panameño, en el plan de transitar hacia una matriz energética limpia y eficiente, para cumplir la meta de carbono neutral en 2050. También, la nueva planta contribuirá a estabilizar la tarifa eléctrica, permitiendo en un futuro, disminuir el costo de forma significativa”, agregó.

El Gobierno panameño indicó que la planta de ciclo combinado que contará con dos turbinas de gas y una de vapor, estará conectada a la red de transmisión a través de una nueva línea, entre las subestaciones de Sabanitas y Panamá III.
No obstante, cabe mencionar que Panamá ya contaba con una planta eléctrica a base de gas natural, se trata de la planta AES Colón, inaugurada en agosto de 2018 en la Isla Telfers. Posteriormente, en octubre de 2019 inauguró un megatanque de almacenamiento de 180,000 metros cúbicos de gas natural licuado. La obra tiene una capacidad instalada de 381 MW.

Construida con una inversión de 1,150 millones de dólares, el 50.1 por ciento de la inversión corresponde a la norteamericana AES Corporation, mientras que el 49.9 por ciento restante procede de la panameña Inversiones Bahía. Con esta obra, Panamá se convirtió en el primer país de Centroamérica en albergar una de estas estructuras.
Planta de gas de El Salvador lista en julio
Se estima que la generadora eléctrica de Energía del Pacífico (EDP), ubicada en Acajutla, El Salvador, iniciará operaciones el 1 de julio del corriente, unos seis meses después de lo proyectado inicialmente.
La planta de EDP es desarrollada por la compañía estadounidense Invenergy, junto a socios salvadoreños entre los que se encuentran Grupo Calleja, VC Energy de Centroamérica y Quantum Energy. La inversión asciende a 1,000 millones de dólares.

Este proyecto, que inició su construcción en 2015, consiste en una planta de energía a base de gas natural de 378 megavatios de potencia, una unidad de almacenamiento y regasificación flotante y una línea de transmisión eléctrica de aproximadamente 44 kilómetros.
Alberto Osorio, Director del Proyecto, detalló en agosto de 2020 a medios de comunicación internacionales que la planta es un proyecto transformador que aportará energía limpia y proveerá un futuro mejor para la economía salvadoreña y también para Centroamérica. Además, generará el 30 por ciento de la demanda energética del país, reemplazando su dependencia del HFO (heavy fuel oil o búnker).
¿Y la planta de gas natural de Nicaragua?
Hace meses se esperaba que entrara en operaciones la planta de gas natural, de New Fortress Energy (NFE), en Puerto Sandino. Winnie Irizarry, gerente del proyecto, compartió en octubre del año pasado a medios de comunicación oficialistas, que la inversión ascendía a 700 millones de dólares y estimaban que la misma podría procesar un millón de galones de gas natural al día con lo que esperaban producir 300 megavatios, que serían inyectados a la red eléctrica nacional y centroamericana.
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Sin embargo, diversos especialistas han puesto en tela de duda que la inversión pueda costar 700 millones de dólares, al recordar que producir un megavatio de electricidad a base de gas natural cuesta un millón de dólares y esta planta generará 308 megavatios.
Lo último que se sabe de esta planta es que en octubre el proceso de instalación contaba con un avance del 80 por ciento y se estimaba que el inicio de operaciones sería a finales de ese mes o en noviembre o incluso, a inicios del corriente.
En su último reporte a la Bolsa de valores de Estados Unidos, la empresa indicó que la planta en Nicaragua ya está lista y que están en proceso de espera del primer cargamento de gas natural, así como terminando la zona de recepción del producto.
Pero a diferencia de las inversiones en El Salvador y Panamá, los inversores en Nicaragua de esta planta están expuestos a las sanciones que Estados Unidos y la Unión Europea están imponiendo contra el Gobierno de Daniel Ortega y las instituciones reguladoras del sector eléctrico.
De hecho, en noviembre Estados Unidos impuso sanciones contra los funcionarios que están a la cabeza del sector eléctrico nicaragüense, un temor que la inversionista ya había expresado a sus inversores en la Bolsa de Valores.
“Si alguna de nuestras contrapartes queda sujeta a sanciones como resultado de estas leyes (las que se han aprobado en Estados Unidos.) y regulaciones, cambios a las mismas o de otro tipo, podemos enfrentar una serie de problemas, que incluyen, entre otros: tener que suspender nuestro desarrollo u operaciones de forma temporal o permanente, no pudiendo recuperar el tiempo y el capital invertidos anteriormente o estar sujeto a demandas, investigaciones o procedimientos que podrían llevar mucho tiempo y ser costosos de responder y que podrían dar lugar a multas o sanciones penales o civiles», declaró la empresa de capital estadounidense.

En febrero del 2020, LA PRENSA informó que el Gobierno pactó con la compañía un precio excesivamente alto y que duplicaba los valores internacionales, además de que la tarifa establecida era similar a la que se le pagaba a las generadoras que usan fuel oil, pese a que producir con gas natural es más barato. El Gobierno pactó un precio de 110 dólares por megavatio hora pese a que a nivel internacional este andaba en 65 dólares.
Panamá con más ventajas que Nicaragua en procesamiento de gas natural
El especialista en la materia indicó que Nicaragua y Panamá son mercados totalmente diferentes. “Panamá es un mercado muchísimo más grande, hay 64 generadores, 82 grandes clientes, también tiene 3 empresas distribuidoras y comercializadores. Aquí tenemos muy pocos grandes consumidores, solo están las empresas como las cementeras, las mineras, el aeropuerto, las compañías embotelladoras, es decir, son muy pocas las compañías que consumen grandes cantidades de electricidad”, detalló.
También compartió que el país canalero tiene más ventajas por su comercio y su zona libre de impuestos, que provoca que, por ejemplo, el combustible en territorio panameño sea más barato que en los demás países de la región. “El procesamiento también es más grande en Panamá y ambos países estarían compitiendo por el mercado centroamericano, además El Salvador también tiene otra planta”, recordó.
Asimismo, considera que el tema del gas es una estrategia que se tiene dentro del Sistema de Interconexión Eléctrica para Países de América Central (SIEPAC) para aumentar la capacidad de generación de Centroamérica.
“Pero obviamente van a haber algunos países que tengan más ventajas competitivas, creo que Panamá en estos momentos tiene mucha más ventaja que Nicaragua, pero eso no quiere decir que Nicaragua no va a poder exportar parte de la producción”, aclaró.
Panamá tiene menos recursos renovables que Nicaragua
Por su parte, Patricia Rodriguez, consultora en temas energéticos, explicó que Panamá cuenta con menos recursos renovables que Nicaragua, “entonces digamos que se justificaría más que esté instalando una planta a gas”, añadió.
“Nosotros tenemos más recursos renovables que dan potencia firme a como la da el gas. El gas natural, aunque no es una energía renovable, cuando se realiza la combustión no emite gases de efecto invernadero, eso lo hace ventajoso versus los derivados del petróleo y el carbón”, enfatizó.

Siguiendo esta línea, recalcó que, si Nicaragua cuenta con los suficientes recursos renovables para brindar energía firme en el país, es preferible a instalar una planta a gas, “aunque como mencionaba, el gas tiene ventajas y da todos los servicios que un sistema eléctrico necesita, pero también eso lo da la energía hidroeléctrica de embalse y la biomasa. Aunque la biomasa sí emite gases de efecto invernadero, que pueden mitigarse con esquemas ambientales”, señaló.
Lo bueno y lo malo del gas natural
Rodriguez continuó explicando que la energía geotérmica es la mejor de las renovables, porque da energía firme todo el año, las 24 horas al día. Sin embargo, es una energía base, es decir que no puede responder a incrementos de la demanda, como sí lo hace el gas.
“Pero, una renovable que sí es competitiva con el gas en operación técnica es la energía hidroeléctrica de embalse y la biomasa. Ahora bien, en Centroamérica no tenemos yacimientos de gas natural, por lo tanto, no lo producimos, tiene que haber un proveedor externo y el problema que ahora hay es que luego de los incrementos de los precios del petróleo, por la guerra entre Rusia y Ucrania, también se han disparado los precios del gas”, expresó.
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Lo cierto es que Rusia es un actor clave en la producción de petróleo, de hecho, es el segundo mayor exportador después de Arabia Saudita y el primero de gas natural. Y el conflicto bélico que mantiene con Ucrania desde finales de febrero está generando repercusiones en la economía mundial y aumentando los precios del petróleo, gas, insumos agrícolas, entre otras cosas. De hecho, la invasión ha elevado el precio del petróleo a sus niveles más altos desde 2008.
“Antes los precios del gas estaban disociados, entonces esa era una ventaja, pero ahora no y ese es el problema de tener un recurso energético que no está disponible en nuestros países para generar algo, porque luego nos hace dependientes y estamos a merced de los precios internacionales, que se elevan ante cualquier problema político que haya en el mundo”, señaló.
Es por esto, aseguró, que es preferible que toda política energética vaya orientada a incrementar el uso de los recursos energéticos renovables locales, antes que generar energía eléctrica con un recurso externo, como lo es el gas natural.

A la vez, sostuvo que ninguna fuente de energía que no sea renovable como el gas y el petróleo va a ser más barata en operación y mantenimiento que una renovable. “Puede ser más barata a la inversión, eso se evalúa en un estudio de factibilidad, pero durante la operación la energía renovable es mucho más barata”, mencionó.
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